
El legislador nacional del PJ destacó la media sanción en la ley de Regímenes especiales. Aseguró que el sistema busca reducir inequidades y equilibrar el sistema. «Le falta coherencia a Cambiemos», dijo respecto al papel de la oposición.
El diputado nacional del PJ, Ariel Rauschenberger se refirió a la media sanción del proyecto de ley de Regímenes especiales para funcionarios judiciales y diplomáticos y aseguró que “tiene como objetivo reducir las inequidades en el sistema jubilatorio nacional y empezar a transitar por un sendero de equilibrio en el sistema público de reparto, que es solidario y redistributivo, pero que tiene algunos regímenes especiales, que por las características que tienen, se han transformado en regímenes de privilegio”.
“Esos regímenes son la justicia y el de los diplomáticos, que por las condiciones de acceso a la jubilación, cómo se calcula el haber jubilatorio, la edad y los aportes, no tiene relación con la gran mayor jubilación y la disparidad muy grande que hay entre lo que reciben esos jubilados y los de régimen general”, explicó a Plan B.
“Para darte una idea, el promedio del régimen general son $20.500 de jubilación y el promedio de la justicia es de $23.9000 y el de los diplomáticos de $325.000. Hay una disparidad muy grande que el proyecto que se aprobó, busca modificar”, dijo el legislador nacional.
“A su vez, eso genera un gran déficit, porque el régimen no se autofinancia y genera un déficit de 12000 millones de pesos al año, que son financiados por los jubilados del régimen general. Por eso, estamos terminando una doble inequidad: por un lado cobran más y por el otro lo están financiando lo que menos cobran. Por eso, el proyecto busca reducir inequidades y tratar de darle un valor de equilibrio al futuro. Con esta medida, se reduce el déficit al 40% y restan otras medidas que se tomaron y en el 2040, llegaría a una reducción del 70%2, afirmó Rauschenberger.
“Por eso, la idea es atender a los más vulnerables y dentro de ese marco, el gobierno nacional dio aumento en mayor medida a la jubilación mínima y al resto y a su vez, con esta modificación, tratamos de corregir el sistema de regímenes especiales”, dijo.
“Otro tema que se modificó fue la edad de jubilación, que pasó de 60 a 65 para los hombres y el cálculo del haber se hacía en función del último cargo y ahora se calcularían de un promedio de los últimos diez años, que es como se calcula el sistema general, que tiene relación con el aporte en la vida activa de trabajo, en un sistema jubilatorio que está detonado”, recordó Rauschenberger.
En este sentido, el legislador nacional de PJ dijo que el déficit se sextuplicó. “Pasó de 97 mil millones a 612 mil millones, porque bajó la recaudación, cayó la actividad económica, porque hubo pérdida de puestos de trabajo y una caída del salario real. A su vez, porque el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, tuvo una pérdida del 52% medido en dólares. Y eso hace un combo para decir que Anses está desfinanciado. Por eso debemos tomar medidas para ver cómo se equilibra en el tiempo”.
Además, planteó que hubo otras «mejoras» en los ingresos de los jubilados como son «los 174 medicamentos gratis que se pusieron en marcha y el congelamiento de tarifas, que de seguir como venía con Macri, le quitaba poder adquisitivo a los jubilados», añadió.
—El Presidente habló de un Nunca Más al endeudamiento sostenible. ¿Adónde fue la plata del Fondo Monetario?
—El país se endeudó para financiar fuga de capitales. Estos últimos cuatro años fueron de un endeudamiento brutal que financió la fuga de capitales y no se volcó a la inversión productiva, para generar capacidad de repago. Endeudarse no es malo, en la medida que se destinen los fondos a infraestructura o generar condiciones económicas que te permitan generar actividad y pagar la deuda que contrajiste.
De la manera que se hizo en los últimos cuatro años, no es sostenible, ya que fue para pagar deuda y fuga de capitales. Los fondos de Anses formaron parte de esa política de vaciamiento y fue lamentablemente lo que se encontró Alberto Fernández: un régimen político desfinanciado, donde se toman medidas para atender a quienes menos ganan y corregir inequidades para tender a un equilibrio en el futuro.
—Hay resistencia de la Justicia y críticas de la oposición…
—El sistema de jubilaciones de privilegio fue una bandera del macrismo que en el año 2017, con el Consenso Fiscal, uno de los puntos decía impulsar la derogación de regímenes de priviliegio y varias veces Macri dijo que había que terminar con estos privilegios. Nunca lo hicieron, creo que por una connivencia con el Poder Judicial, pero en diciembre mencionaron en la Ley de Solidaridad Social, y nos apuraban para ver los regímenes, entendiendo que estábamos protegiendo a la justicia. El presidente tomó la decisión de avanzar en esto, con valentía, y salieron a decir que estamos atacando a la justicia. Falta coherencia en la oposición.
Durante el análisis del proyecto expusieron representantes de los magistrados de organismos judiciales, explicaron su posición y dijeron en general que haya una mayor equidad, pero la resistencia es que mantienen una posición individualista. Estamos en una situación de emergencia y en esa situación de emergencia, todos tenemos que hacer un esfuerzo para sostener el sistema jubilatorio y la Argentina en general. Es una defensa corporativa: está todo bien, pero a mí no me toques.
Le falta coherencia a Cambiemos. Hicieron de estos regímenes una bandera, pero no dieron quórum y cuando se logró, salieron a cuestionarlo, tratando de deslegitimar un quórum que era válido. Fue una payasada y puesta en escena el cuestionamiento a Scioli, para atacar esta ley que busca terminar con privilegios el en sistema jubilatorio. A Scioli se le aprobó el pliego en el Senado para ser embajador en Brasil, pero no está designado, sigue siendo diputado hasta que se le acepte la renuncia. Incluso el día de la sesión, sus pliegos estaban en el Senado y no habían ido al Ejecutivo. Era válido el tema del quórum y ayer estuvo en la sesión de apertura de la Cámara, porque todavía lo sigue siendo.

