
Esta mañana la directora de Radio Nacional tuvo que ser conminada a la cuarentena porque la agredió un penitenciario que había llegado de Brasil en los últimos días. También tendrán que cumplirla los 4 policías que acudieron ante el llamado de auxilio.
Pablo Ezequiel García Duperré es el integrante del Servicio Penitenciario Federal detenido esta mañana por agredir a la directora de Radio Nacional, y a su vez, poner en riesgo la salud de la mujer ya que hacía unos días que había regresado de Barsil, país de circulación del Coronavirus.
Hace 2 años, una joven mujer terminó una relación sentimental con García Duperré luego de “sufrir varios ataques de violencia de género, física, psicológica y verbal”. Le dictaron la restricción de acercamiento por “Nivel de Riesgo Alto” para la víctima.
La mujer lo denunció en diciembre el año pasado porque, aunque ya estaban separados, el hombre la hostigaba y amenazaba permanentemente. Tiene fotografías y audios para probar su denuncia. Sin embargo, a pesar estar vigente la restricción de acercamiento hasta el 16 de abril, la causa fue archivada.
La agredió un penitenciario que vino de Brasil: Ponen en cuarentena a la directora de Radio Nacional
Antecedentes.
Cuando fueron pareja y convivieron, el penitenciario “salía al boliche y regresaba muy descontrolado, alcoholizado, y se producían sus ataques”, contó la víctima.
“Me separé cansada de que me revisara el celular y me dijera calificativos de todo tipo. Una noche, muy alcoholizado, me quiso revisar el celular, pero yo le había cambiado la contraseña. Cuando llega, yo estaba durmiendo y va al dormitorio, da vuelta el somier y me tira al piso”, indicó.
“Cada vez que salía, volvía borracho, y me atacaba. Ponía alguna excusa, porque yo había buscado algo en internet o me habían puesto me gusta en alguna foto, se violentaba. Me denigró, llegó a golpearme la cabeza contra la pared, romper vidrios, romper cosas, poner la música a todo volumen cuando uno dormía”, relató.
“Esa noche, al no poder revisar mi celular, me despierta a los golpes, da vuelta el somier, y como no reacciono porque estaba tranquila y lamentablemente acostumbrada, se va a la cocina, se empieza a hacer leves cortes en los brazos con un cuchillo, diciéndome que se iba a matar si no desbloqueaba el celular, a lo cual yo no accedo, Logro meterme en el baño y pude llamar a la policía”, añadió.
“Él se mete, rompe la puerta, pero cuando la policía viene, se tranquiliza. Llama a su padre, un hombre conocido en el Servicio Penitenciario Federal, que cuando viene, habla con la policía, y no queda en nada. Mientras eso pasaba yo seguía en el baño. Antes de que se fueran, junto mis cosas y me voy”, resaltó.
En esa oportunidad, decidió no hacer la denuncia. Sin embargo, fue recolectando pruebas, audios, fotografías, que sin saberlo, usaría casi dos años después.
Estuvieron en parjea casi 3 años y llegaron a convivir. La mujer cuenta que “todo empeoró cuando él tuvo una causa penal en la U 4, donde trabajaba, porque se lo acusaba de pasarle droga a los presos. Entra en un estado de crisis porque lo estaban por echar y los episodios de violencia empeoraron”, aseveró.
Luego de eso, la separación es definitiva, pero el hombre sigue con el hostigamiento. “Me mudo a otro edificio, y desde junio de 2018, él se ha presentado innumerables veces, se mete en el edificio, le toca timbre a alguno, aprovecha cuando alguien entra, y llega hasta mi departamento. Me pregunta por qué lo dejé, y al no encontrar respuestas, se vuelve a poner molesto”.
Todo cambió en diciembre de 2019, cuando la joven mujer estaba en pareja con otro hombre. “Vivo otra vez la misma situación. Se enoja, me insulta, se quiere meter, me amenaza que me iba a matar. Por eso le hago una denuncia penal, ya que a un año y medio o casi dos de separarnos, se seguía metiendo en mi casa”.
La denuncia.
La mujer se presentó en la Unidad funcional de Género en diciembre del año pasado. “Les cuento todo lo que he vivido, tengo grabaciones, fotos, ante lo que le dan una restricción perimetral advirtiendo del máximo peligro que corre mi vida”
La restricción vence el 16 de abril pero “él la violó innumerables cantidades de veces. Me llamó de números desconocidos para amenazarme. Se presentaba en los lugares que yo estaba, en un boliche, en un lugar tomando algo, me intimidaba a mí y a mis amigas”.
“Mis vecinos lo han visto con el auto estacionado enfrente. Voy a un bar y se pone delante de mí. Es un tipo realmente violento. Hace un tiempo que no lo veo porque decidí no salir de noche”, contó.
Sin embargo, la sorpresa de la joven mujer se completó el 12 de este mes: “las pruebas, las fotos de los golpes, fue archivada. Parece que no sirvieron. Me duele hablar del pasado, pero ya lo superé. Lo que no entiendo es por qué se archivó la causa. Espero que alguna vez se haga algo, es una persona muy violenta”.

Cédula de archivo de la causa

