
Esta semana, el militante de cambiemos Hernán Haspert, reivindicó la dictadura militar en el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario del golpe de Estado en Argentina.
De manera similiar, Matías Gordillo, hijo de un funcionario provoincial, celebró manifestaciones a favor de la dictadura y la desaparición de personas. Tras la repercusión pública que generó, hizo un pedido de disculpas, pero de todas formas dijo que no fueron 30.000 los desaparecidos.
Ante esto, el profesor en Ciencias Políticas y ex secretario de Derechos Humanos, Héctor Rubén Funes, repudió esas declaraciones y consideró que es «apología del delito.
El texto completo:
Ante cada aniversario del fatídico Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cuando una dictadura cívico-militar derrocó a un gobierno constitucional, aparecen voces negacionistas que intentan justificar los horrores de aquel nefasto periodo de nuestra historia nacional. El negacionismo, también había sido esgrimido para negar la magnitud de los horrores del nazismo e impedir su juzgamiento Esta vez, Hernán Haspert ex candidato a concejal de la Alianza Cambiemos y Matías Gordillo, de la localidad de Doblas aportaron lo suyo.
Las expresiones de estos dos ciudadanos, no son simples opiniones vertidas en el marco de la libre expresión, sino son lisa y llanamente una Apología del Delito, es decir, un elogio público de un acto que ha sido declarado criminal, como es el caso de los delitos de Lesa Humanidad producidos por la última dictadura cívico-militar, delitos que han sido comprobados judicialmente y condenados por los tribunales del Estado democrático. Según el Código Penal argentino la apología del crimen es una acción que consiste en la promoción, incitación o elogio de un hecho que, de acuerdo con la legislación argentina, se encuentra tipificado como un delito. Asimismo en el art. 213, señala que «será reprimido con prisión de un mes a un año, el que hiciere públicamente y por cualquier medio la apología de un delito o de un condenado por delito».
En relación a la cifra de víctimas, ambos negacionistas, sostienen que “no fueron 30 mil, ni fueron inocentes”, pretendiendo reducir a una simple discusión de números, como si la aberración criminal fuese simplemente una cuestión aritmética. El número de 30 mil, fue aportado por los organismos de DD HH basado, fundamentalmente, en informes de la Embajada Norteamericana al Departamento de Estado, haciendo constar que en el año 1978 los jefes de la dictadura argentina informaron a la DINA chilena que las víctimas alcanzaban ya el número de 22.000. Debe recordarse que la dictadura continuó en su labor represiva ilegal de secuestros y asesinatos por cinco años más con posterioridad a ese informe y que aquella cifra de 22.000 correspondía a solo los dos primeros años de la dictadura.
Asimismo las reales intenciones del gobierno de facto, están reflejadas en el siguiente fragmento del dialogo que el periodista Jacobo Timerman mantuvo en cautiverio con el genocida Ramón Camps:
“CAMPS: Si exterminamos a todos, habría miedo por varias generaciones.
TIMERMAN: ¿Qué quiere decir todos?
CAMPS: Todos…unos 20.000. Y además sus familiares. Hay que borrarlos a ellos y a quienes pueden llegar a acordarse de sus nombres.
TIMERMAN: ¿Y por qué cree que el Papa no protestará ante esta represión? Ya lo están haciendo muchos organismos gubernamentales mundiales, líderes políticos, dirigentes gremiales, científicos…
CAMPS: No quedará vestigios ni testimonio.
TIMERMAN: es lo que intentó Hitler con su política de “Noche y Niebla”. Enviar a la muerte, convertir en ceniza y humo a aquellos a quienes ya había quitado todo rastro humano, toda identidad y sin embargo, quedaron en algún lugar, en alguna memoria, registrado sus nombres, sus imágenes, sus ideas. Por todos ellos, y cada uno, pago Alemania. Y aún está pagando, con un país que quedó dividido.”
CAMPS: Hitler perdió la guerra, nosotros ganaremos.
(Jacobo Timerman, El caso Camps, punto inicial, Nueva York, Random editores, 19819)
El Dr. Eduardo Luis Duhalde, secretario de DD HH durante la presidencia de Néstor Kirchner, Dr. Eduardo Duhalde, sostenía que “la cifra de 30.000 no es ni arbitraria ni caprichosa. Aunque es lamentable reducir la dimensión de la tragedia argentina a un problema contable. El carácter masivo, criminal y abyecto no se mide por un resultado aritmético, al menos para los que creemos que cuando se asesina un hombre se está asesinando a la humanidad.”
Por ello, Sr, Director, causa dolor, tristeza e indignación, escuchar voces que no entienden la dimensión del crimen masivo de lesa humanidad perpetrado por las Fuerzas Armadas argentinas y sus socios civiles, pero el largo camino del proceso de Memoria, Verdad y Justicia, que comenzó en 1985 con el Juicio a las Juntas durante el gobierno de Raúl Alfonsín y retomado luego de la anulación de las leyes de la impunidad en 2004 durante el gobierno de Néstor Kirchner, es un camino sin retorno, y los crímenes más terribles de la historia argentina seguirán siendo investigados y juzgados, pese a quien le pese.

