
La Fundación Chadileuvú se pronunció contra el destino de fondos que el gobierno nacional hace al gobierno de Mendoza para la construcción de la represa Portezuelo del Viento.
¿Por qué un gobierno nacional jaqueado por una deuda externa enorme, con una economía paralizada por la pandemia más grave del siglo, sigue apoyando una obra disparatada destinada al fracaso?, se preguntó en un documento donde además advierte la actual crísis hídrica que atraviesa el río Colorado.
La FuChad denunció una vez más al gobierno mendocino por intentar apropiarse del agua del río Colorado a través de la obra Portezuelo del Viento, que afectaría a La Pampa y provincias río abajo, y que el gobierno nacional continúa apoyando.
El documento completo:
El gobierno nacional le giró a Mendoza una cuantiosa cifra en dólares para la obra de Portezuelo del Viento. Como ya expresamos públicamente en un reciente documento, no nos debe extrañar dicha transferencia.
La seria crisis económica de la Argentina, agravada por lo que añade a un país parado por la pandemia, nos hace pensar que la actitud del Gobierno Nacional es coherente con la historia de los ríos robados. La Nación siempre apoyó a Mendoza; en contra el Territorio Nacional primero y luego a nuestra provincia. Es una historia repetida, lo que la hace cada vez más injusta.
La Fuchad presentó el primer Amparo Ambiental ante la Suprema Corte; luego lo hicieron el Gobierno Provincial y la ONG Asamblea de los ríos. Con dictamen favorable de la Procuración, aún estamos esperando que la Corte se expida.
Más allá de la parte legal, el Coirco ante la gravísima crisis hídrica del Colorado resolvió estudiar la distribución de cupos que establece el Tratado del río Colorado. El mismo acuerdo establece que en épocas de merma de caudal los cupos deben ser reducidos proporcionalmente.
Mendoza empeñada en su “obra del siglo”, el tan promocionado dique de Portezuelo del Viento, trata de avanzar contra viento y marea.
Como todos sabemos la obra tiene importancia estratégica para los cuyanos: el objetivo es apropiarse de una porción muy importante del caudal del río Grande, principal afluente del Colorado. No les preocupa la crisis hídrica de dicho río que hoy conduce el 50% del caudal histórico. No les preocupa que sea el agua de bebida de 200.000 argentinos y tampoco que la principal zona de riego en el sur de Buenos Aires está agónica por escasez de agua para regar. Ellos caminan hacia su objetivo egoísta e insolidario. Un dique alto para generar energía y trasvasar agua al Atuel. Sus políticos y diarios hablan de un trasvase de 34 metros cúbicos por segundo. Un sueño, un espejismo o peor una mentira que ellos no pueden ignorar. La capacidad de generación es una ilusión absurda, jamás el río puede llegar a esa cifra, aún con el caudal histórico. El Tratado habla de un trasvase de solo 24 m3/s si no se realiza una obra similar y compensatoria desde el río Negro al Colorado; si tal trasvase se hiciera podrán trasvasar los 34 m3/s.
Hoy, suponiendo que el dique estuviera construido, no podrían llenar el lago complementario, porque no existe suficiente agua para hacerlo. La hidrogeneración tampoco se podrá realizar, y el trasvase a la cuenca del Atuel se podrá hacer a un costo faraónico para solo transportar la irrisoria cantidad de 12 m3/s.
Los políticos y factores de poder de la provincia cuyana están empeñados en un sueño imposible; lo que es inexplicable es que el gobierno nacional no lo perciba.
Un dato no menor es la inflación fantástica que de una deuda de 300 millones de dólares se multiplicó a los actuales 1.023 millones.
Nos podemos preguntar: ¿por qué un gobierno nacional jaqueado por una deuda externa enorme, con una economía paralizada por la pandemia más grave del siglo, sigue apoyando una obra disparatada destinada al fracaso?
La historia inmediata nos responderá esta pregunta.
Para cambiar la previsible respuesta, los pampeanos deberemos continuar más intensamente en esta lucha justa.

