
El gobernador de La Pampa minimizó las quejas por los cierres de puestos camineros y fustigó a quienes lo criticaron por no hablar cuando un grupo de personas de la provincia de Córdoba hacían negocios con el traslado ilegal de personas.
El gobernador de La Pampa se molestó con los habitantes de Córdoba que se quejaron por el cierre de los puestos camineros para controlar la circulación viral.
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“No he hablado con ninguno, solo lo sé por los medios, pero me hubiera gustado que se preocupen por la mafia de los taxistas cordobeses”, fustigó.

