
“Es un hombre de la cultura, un precursor de la cultura pampeana. Realmente un hombre de letras, pero fundamentalmente buena gente2, señaló el vicegobernador.
El vicegobernador de La Pampa, Mariano Fernández, lamentó la muerte del poeta, ensayista y escritor Edgar Morisoli.
Visiblemente afectado, Fernández señaló en la Legislatura Provincial su pesar por el fallecimiento de Morisoli. ”Es una pérdida de un ciudadano ilustre. Vaya mis saludos y condolencias a toda la familia”, dijo el vicegobernador, que tuvo la oportunidad de compartir la legislatura con Juan Pablo Morisoli, hijo del escritor fallecido hoy.
“Yo siempre lo recuerdo. No todo el mundo sabe que don Edgar era agrimensor. Cuando yo tenía diecisiete o dieciocho años, le fuimos a pedir laburo. Nos tomó a mí, a Mario Fiorucci y él estaba a cargo de medir las calles para luego a posteriori el asfalto”, recordó Fernández.
“Andábamos con un teodolito y la regla y lo hacíamos renegar mucho. A don Edgar lo conocía todo el mundo y él entraba a las casa a tomar mate. Nosotros quedábamos afuera y para pasar el tiempo, hacía que medíamos las casas, como que iba a pasar una ruta por ahí. Y salían los vecinos y nos preguntaban y sosteníamos que efectivamente iba a pasar una ruta. Cuando salía don Edgar, los vecinos le iban a preguntar si les iban a demoler la casa y él, con un humor muy sano, les decía que no nos hicieran caso”, rememoró el vicegobernador a FM Noticias.
“Trabajar con Edgar era un placer. Vos hacías una cuadra de trabajo y él tomaba mate con el 70% de la cuadra. Era una persona muy querida. Era un hombre de las letras, un hombre que peleó por los recursos naturales y tendrá el reconocimiento y el homenaje de la sociedad pampeana que se merece”, dijo Fernández.
—¿Qué le deja al ámbito de la cultura Morisoli?
—Es un hombre de la cultura, un precursor de la cultura pampeana. Realmente un hombre de letras, pero fundamentalmente buena gente. Fíjate vos que esta anécdota él jamás la hizo pública. Siempre la he hecho pública yo, incluso en presencia de él. Era una buena persona, buen pampeano, reconocido fuera de los límites de La Pampa.
Creo que es uno de acervos culturales más importantes de La Pampa, sin lugar a dudas. Por un lado tristeza y por el otro, orgullo de haber compartido horas con él desde lo institucional, pero también desde lo particular.

