
Unas 50 familias y entre 20 y 30 niños y niñas viven sin un techo digno en el asentamiento que persiste junto a la Laguna Don Tomás.
Integrantes del Merendero “Arcoíris” de Toay, que ofrecen un plato de comida a una decena de familias de esa localidad, realizaron una olla popular en el asentamiento «Nuevo Salitral» de Santa Rosa, donde hay unas 50 familias y alrededor de 25 niños y niñas, que resisten en condiciones de extrema precariedad, el olvido del Estado municipal y provincial.
Un día recorríendo el lugar, Marisú y Silvia conocieron a Kevin Guevara y su familia, quienes vienen reclamando junto al resto de las y los vecinos una solución política al problema de la vivienda.
Sorprendidas por las condiciones en las que se vive en el asentamiento y movidas por la solidaridad organizaron un guiso popular que se hizo hoy en el mismo lugar. «Les preguntamos si podíamos hacer la olla acá. Son entre 25 y 30 niños», contaron este mediodía a Plan B.

“Es muy triste todo esto. No se puede creer que la gente viva en esta condiciones tan inhumanas. No tienen a donde ir. No les queda otra. No se puede entender”, expresaron.

-¿Aumentó la demanda de alimento en la pandemia?
-Nosotros teníamos 70 viandas por días y ahora estamos entregando 90 porciones de comida.
El Merendero «Arcoíris» funciona en el Barrio San Cayetano de Toay. Allí sirven la merienda a unos 50 niños y niñas, y entregan viandas de comida para las familias del barrio y alrededores. No son los únicos comedores en esa localidad.
Ahora se propusieron realizar una olla popular los sábados en el asentamiento que, un año después, sigue ahí resistiendo a la rápida desmemoria de una Santa Rosa que se niega a reconocer su peor cara.

