
El 25 de agosto pasado, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y la Municipalidad de Santa Rosa firmaron un convenio de colaboración para la puesta en marcha de la Escuela Hortícola. Hoy ya hay 12 personas trabajando las tierras que se encuentran detrás de la ex lanta láctea. En los próximos días se sembrarán los primeros cultivos.
A poco de la firma del convenio entre el MTE y la gestión municipal, unas 12 personas trabajan las 2,5 hectáreas disponibles en los terrenos de la Ruta 5. El proyecto crea un espacio de trabajo, dispone tierra para la producción local de alimentos, y genera un ámbito de capacitación, en el que intervienen la Facultad de Agronomía y el INTA, entre otras.
Emiliano Cosma, referente del MTE Santa Rosa, destacó que «los movimientos sociales aportamos la organización, el trabajo y un conocimiento que hoy cobra cada vez más valor».
Para dar el puntapié inicial “primero la CPE y la Municipalidad firmaron un convenio para aprovechar las tierras que están en la antigua planta láctea, y allí surge la propuesta de la Escuela Hortícola, que es una mezcla de un emprendimiento educativo con uno productivo para las y los trabajadores de la economía popular”, comentó
En ese marco, el MTE y la Municipalidad firmaron un convenio de colaboración reciproca para generar trabajo al tiempo que se produce alimentos para la demanda de la ciudad. “Las organizaciones sociales tenemos mucho para aportar”, resaltó.
“Hoy ya somos 12 compañeras y compañeros trabajando en siembra y cultivo de hortalizas, con el objetivo de producir alimentos que en su mayoría se producen y traen de afuera”, contó el dirigente del MTE.
“La propuesta es interesante desde el trabajo, la producción de alimentos sanos, y la comercialización a precios populares. Los alimentos son cien por ciento agroecológicos”, resaltó Cosma.
Mientras trabajan con los almácigos, ya se prepara la tierra, unas 2,5 hectáreas, para sembrar acelga, lechuga, papa, zapallo, entre otras verduras. “La idea es que con el tiempo los cultivos se vayan rotando para ir incluyendo todo tipo de alimentos pensando en una alimentación nutritiva”, repasó.

La organización está en vía de constituir una nueva cooperativa de trabajo y aguardan la llegada de herramientas como parte del financiamiento que otorga la Secretaría de Agricultura Familia de Nación.
“La idea es analizar la producción que obtengamos y que cada compañero que trabaje tenga un sueldo digno. A partir de lo que saquemos en producción y venta vamos a tener un estimativo de cuantas personas pueden vivir del proyecto hortícola”, explicó Emiliano.
De momento el trabajo es repartido entre las tareas de la huerta y actividades independientes que realiza cada uno, aunque “la idea es que un compañero o compañera pueda vivir de ese trabajo, además de aprovechar el cultivo agroecológico, generar capacitación, y que sirva para las organizaciones sociales y las y los vecinos del barrio”.
En relación a la comercialización de los alimentos, la Municipalidad va a comprar parte de la misma para destinarla a los comedores y la asistencia social. El resto va a ser comercializado por los productores en ferias. Pero para saber el cuanto, habrá que esperar unos meses, cuando se conozca el resultado de la primera cosecha.
Emiliano destacó además que “la mitad de las trabajadores son mujeres, compañeras con experiencia anterior y que saben mucho del trabajo con la tierra”.
Tarea social
Durante la semana, el MTE sostiene un merendero en el Barrio San Cayetano, que por la pandemia tuvo que cerrar las puertas pero que de todas formas se las arregla para repartir los bolsones de alimentos. Además, dos veces por semana se realizan ollas populares para las familias más afectadas por la crisis y la pandemia.
“La pandemia pegó muy fuerte en los sectores populares porque hay muchas personas que trabaja haciendo changas y en la cuarentena bajó mucho y eso se nota. Por eso tratamos

