
Organizaciones feministas abolicionistas pidieron al rector de la UNLPam, Oscar Alpa, y al decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Francisco Marull, que retiren la mesa prevista para este viernes de las jornadas tituladas “Abolir o regular? Debates o dilemas actuales en torno a la prostitución”, que la casa de estudios realiza en conjunto con la Sociedad Argentina de Sociología Jurídica y el Instituto de Cultura Jurídica (Unidad de Investigación) de la Universidad Nacional de La Plata, y que tenía prevista la participación de integrantes de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina).
Agrupadas bajo la Convocatoria Abolicionista Federal, solicitaron a las autoridades de la UNLPam que levanten la charla prevista para este viernes en la que participarían dos referentes de AMMAR. «No se puede debatir si se defienden o se vulneran los derechos humanos», sostuvieron.
«Desde Convocatoria Abolicionista Federal sostenemos que llevar a cabo esta mesa con la presencia de una dirigente de AMMAR, que tiene otras “referentes” involucradas en delitos de trata de personas, en un ámbito educativo universitario, implica legitimar y naturalizar la prostitución como un destino deseable para las jóvenes y como un derecho para los varones de disponer del cuerpo de las mujeres y se dirige a reclutar mujeres jóvenes y de alto nivel educativo para el mercado prostituyente. Es contrario a toda lucha emancipatoria, así como a los más elementarles principios de derechos humanos, como la dignidad, la igualdad y la libertad», expresaron.
«Por ello, en base a los objetivos éticos propios del campo educativo, es fundamental y así lo pedimos, el levantamiento de esta actividad y la no repetición de eventos con estos contenidos. Asimismo, se considere la posibilidad de llevar a cabo actividades con un enfoque que sostenga la abolición del sistema prostituyente», reclamaron.
«Entendemos que estas Jornadas estuvieron animadas por la idea de establecer un debate entre dos posturas, pero consideramos que no es admisible poner en un mismo plano una posición que defiende los derechos humanos y que se encuentra apoyada en tratados internacionales de esa naturaleza y en la propia legislación nacional, con otra que promueve la prostitución y que entraña, por tanto, una violación sistemática de los derechos humanos de las personas prostituidas y de todas las mujeres», señala el documento.
«Este sistema prostitucional, que actualmente se ha constituido en una industria transnacional de explotación sexual, mueve billones de dólares; por esta razón es tan fuerte el lobby que persigue su reglamentación», manifestaron.
«No se puede debatir si se defienden o se vulneran los derechos humanos», reafirmaron las organizaciones abolicionistas.
«A ello se suma que una de las ponentes es presidenta a nivel nacional de AMMAR, una organización que tiene a dos de sus dirigentes condenadas por el delito de trata de personas (María Azucena López Villagra de Mar del Plata y Teresa Godoy de Neuquén, esta última con una nueva causa por explotación y facilitación de la prostitución de 13 mujeres argentinas y dominicanas)», sostuvieron en referente a la Georgina Orellano.
En esa linea, manifestaron que «la Universidad pública no puede acoger posiciones ni organizaciones de este tipo, que propagandizan la prostitución como un “trabajo” igual a cualquier otro y aún mejor, empoderante y glamoroso, ocultando de esta manera tanto los daños que prostituidores y proxenetas producen en las mujeres, niñas y demás personas prostituidas, como el hecho de que el sistema prostituyente las convierte en mercancías. Todo ello entraña una forma extrema de violencia. Prostituir es violencia», añadieron.
Este discurso, en un ámbito educativo universitario, implica legitimar y naturalizar la prostitución como un destino deseable para las jóvenes y como un derecho para los varones de disponer del cuerpo de las mujeres y se dirige a reclutar mujeres jóvenes y de alto nivel educativo para el mercado prostituyente. Es contrario a toda lucha emancipatoria, así como a los más elementarles principios de derechos humanos, como la dignidad, la igualdad y la libertad.
Por ello, en base a los objetivos éticos propios del campo educativo, es fundamental y así lo pedimos, el levantamiento de esta actividad y la no repetición de eventos con estos contenidos. Asimismo, se considere la posibilidad de llevar a cabo actividades con un enfoque que sostenga la abolición del sistema prostituyente.

