
Este 22 de octubre se celebra el aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo y su presidenta, Estela de Carlotto, cumple 90 años, además del Día Nacional por el Derecho a la Identidad.
Se cumplen hoy 43 años del inicio de la institución que se dedica a la búsqueda de niños y niñas apropiados por el terrorismo de Estado y 90 del nacimiento de una referente indiscutida de los derechos humanos, Estela de Carlotto.
En más de cuatro décadas las Abuelas han restituido 130 identidades, pero quedan cerca de 300 nietos y nietas que viven con su identidad falseada.
En un reportaje publicado por Página/12 por Victoria Ginzberg, Estela repasó su vida. Su historia es conocida. Salió a la calle durante la última dictadura, primero cuando se llevaron a su marido, Guido. Y cuando Guido volvió, tuvo que buscar a su hija Laura. Y al hijo que, supo, Laura había tenido mientras estaba secuestrada. Estela encontró otras mujeres que como ella buscaban a sus hijos o hijas y también a sus nietos o nietas. Se incorporó a las Abuelas de Plaza de Mayo y es dirigente de esa institución desde hace años. Acompañó la resolución de 130 casos de nietos desaparecidos y pudo reencontrarse con el suyo en 2014.
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Ignacio tocó la puerta de las Abuelas porque sospechaba que era hijo de víctimas del terrorismo de Estado, apareció siguiendo el camino que las Abuelas construyeron para que una generación y una sociedad entera se preguntaran sobre su identidad.
“¿Cómo me gustaría que me recuerden? Como soy. Una mujer común, pero que cuando salió a luchar se transformó en una guerrera. Pero no soy yo sola. Hay Estelas por todos lados, con otros nombres. Pienso que es mucho más valiosa aquella que se compromete con el otro al que le pasó algo que la que le pasó algo y hace lo que debe. Es mas valiosa la solidaria que la que llora una pérdida”, dijo.
“Nosotros hemos tenido esta persistencia, 43 años no son una tontería, y lo hicimos sin nunca denigrar a nadie, ofender a nadie, provocar a nadie, solo buscamos la justicia y nunca por mano propia y sin faltar el respeto”, señaló en otro tramo de la entrevista.
“Lo más lindo fue nacer en un hogar hermoso. Estoy orgullosa de esos padres que fueron tan buenos, tan afectivos, me dieron una infancia y adolescencia muy linda. Valoro a mis hermanos, mi matrimonio con el amor de mi vida que aun subsiste aunque no está físicamente. Y fundamentalmente a mis cuatro hijos, todos son divinos y me acompañan. Y extraño tanto a la que no está, a Laura, que es la que lleva adelante la historia familiar por su asesinato, por el robo de su bebé nacido en cautiverio. Ella va creciendo dentro de nosotros sin envejecer y la extrañamos mucho todavía”.
El momento más triste. “Fue primero mi marido, que era diabético y comenzaba a tener Parkinson. Salió 25 días después muy destruido y cuidar a Laura no sirvió, porque al poco tiempo la secuestran. La búsqueda al principio era un poco inocente y en soledad. Pensábamos que iba a volver, era una militante de la Juventud Universitaria Peronista, estudiaba el profesorado de Historia en La Plata. El hecho de saber que mataban fue tremendo, porque mi marido lo vio, contó que la gente era torturada, vejada y luego una inyección y en una bolsa donde fuera la tiraban o la enterraban. Ese dolor lo llevaré mientras viva, es una herida que no se cierra pero se sostiene, se mitiga, se aguanta haciendo cosas, siguiendo en esta lucha a pesar de las dificultades que uno tiene. 90 años, hasta a mí me parece mentira. Nos impide mucha cosas pero no el trabajar. Acá, en este tiempo de estar reservada y muy cuidada por mi familia trabajo mucho y voy a seguir trabajando, no es fácil estar mirándote de lejos, uno quisiera abrazar”.
La ayuda del CELS para recuperar a sus nietos. “Al principio ni nos imaginábamos, íbamos a las casas cuna, ridículamente, para ver a los chiquitos que estaban ahí y no nos dejaban. Era una formula doméstica de inventar caminos, hasta que encontramos que la sangre podía posibilitar la realidad de decir que ese nieto era o no era. Ibamos a ver los chiquitos que salían del jardín de infantes porque alguna maestras nos decían “este chiquito es muy calladito, parece prisionero, lo llevan y lo traen” y sacábamos fotos que no servían para nada, pero era lo que podíamos hacer. Fuimos aprendiendo y seguimos aprendiendo hasta hoy. El primer caso que nos dio la pauta fue los que encontramos en primer lugar, estaba dicho el propósito de robarlos. Eran chicos que se llevaron ya nacidos y la abuela, la familia, tenía fotos, certificados, constancia de sus caritas. Era muy difícil al principio. La Justicia creía que era como un divorcio. Al apropiador, al ladrón, al asesino le querían dar derechos de visita. Nosotras nos negábamos sistemáticamente. Nos ayudó mucho el CELS y otros abogados que se acercaban, porque al principio todo lo hacíamos a mano, hasta los habeas corpus. A medida que nos encontramos con las víctimas que habían logrado irse al exterior supimos que habían compartido el nacimiento de criaturas. En 43 años fuimos juntando material, con mucho riesgo al principio. Nos llamaban locas, como éramos mujeres decían “déjenlas que caminen, ya se van a cansar”.
Néstor y Cristina, la sorpresa. “Fueron una sorpresa. Ella no tanto, porque era más conocida como parlamentaria, la veíamos y trabajábamos y asistíamos a actos comunes. El fue el desconocido, era un hombre del sur, los que estaban muy metidos en política sabían quién era, pero nosotras no. Fue conocer una persona maravillosa, sana, te escuchaba, te demostraba el afecto, era abracero, en seguida acurrucaba, era tierno, comunicaba su afecto y uno podía hablar con él con mucha tranquilidad. Una vez le dije algo y después le tuve que preguntar si se había enojado. “Estela, por favor…”, le había dicho que se amigue con el Papa, cuando era Bergoglio. Había dicho una palabras en el Tedeum que no le gustaron. Y yo era la intermediaria de una amiga íntima del Papa que me dio una tarjetita. Y yo le dije “Néstor, parece un muchacho setentista..” Y después dije “¿Qué le dije?” Néstor era un hombre muy afectivo pero es también lo que hizo: cayeron las leyes de impunidad, el indulto, se hicieron cosas muy buenas para la sociedad en su conjunto y en especial para los derechos humanos”.
El gobierno de Alberto Fernández. “Lo veo muy bien. Ayer llamé a Alberto Fernández, tuve ganas de llamarlo porque en el almuerzo estábamos hablando de lo que pasó el 17, que fue una fiesta. Renovó el animo en la gente, en el pueblo. Me atendió en seguida. Le dije que el acto había sido hermoso y que cuente con nosotros para trabajar por nuestro país.
El país en 20 años. “Si los planes que se tienen se cumplen espero un país rico, independiente, pero no sólo Argentina, espero eso de toda Latinoamérica. Hoy tenemos que brindar por el triunfo en Bolivia, esto es inédito y buenísimo. Y si todos los países se empiezan a recuperar espero que en 20 años tengamos la Patria Grande.
Qué la hace enojar y reír. “Me enoja la injusticia. Soy muy tranquila, nunca levanto la voz, no necesité hacerlo ni como maestra, ni directora de escuela ni como madre. Nunca necesité gritar, salvo en las manfiestaciones. Me indigna la injusticia, cuando hay algo que hiere a quien sea me trastorna. Uno puede tener ideas diferentes, todos no pensamos lo mismo, pero cuando para imponerse se miente, se engaña, se denigra, eso me indigna. Me indigna lo que está diciendo el ex presidente, que son todas mentiras. Mentir es infame. El engaño para una persona que tiene que ser libre de pensamiento me indigna.
“En general me río todo lo que puedo. A veces estoy por dormir y me acuerdo de mi bisnieta la más chiquita, que es una cosa divina, la primera palabra que dijo fue banana, mirá como será de gorda morfona, y me río sola a la noche. Por ahí hay una música y estoy sola y hago unos pasos de baile, a pesar de la pierna. No tengo gestos de angustia o tristeza y si me vienen enseguida trato de enfocar en lo positivo. Soy optimista y creo en la humanidad. Si uno cree en uno, cree en la humanidad también. Creo que vamos a recuperarnos de este virus, pero también de las bombas y de la usurpación de un país a otro para sacarle el petróleo o los bienes que están debajo de la tierra y son de todos”.
Su vida. “Cuando tenía 15, si tenías novio te acompañaba un hermanito o una tía con sombrero, eso me pasó una vez en un baile, para pasar vergüenza. Eran otros códigos. A los 15 me puse de novia con quien fue mi marido. Un noviazgo de plazos largos para todo. Nos tratábamos de usted, tutearnos ya era un avance. Soñaba con lo que tuve, un hogar, los hijos, ser maestra, hacer carrera, di exámenes para ser directora. Criar a los hijos y verlos felices, realizados. Pero vino esta dictadura y me cambió la vida. Cuando había una injusticia siempre fui leona. Siempre tuve el rasgo de defender al que necesitaba que lo acompañara. Después me tocó salir y salí. Salí sola, me cuidé, pero sabía que me podía pasar cualquier cosa. La suerte fue encontrarme con otras Abuelas. Nos conocieron nacional e internacionalmente y ya no podían matarnos. Pero algo pasó porque igual me quisieron matar”.
“Estaba sola. Había una fiestita en la vereda de enfrente, vivo en un barrio muy sencillo, de gente común. Escucho unos bombazos tremendos. Pensé que había explotado una garrafa, una cocina del vecino. Cuando salgo a la vereda el agente venía para mi casa. Ahí me di cuenta que era en mi casa. Después se encontraron balas cerca de donde yo estaba en la cama. Fue una conmoción. A una abuela de Córdoba la secuestraron en su propia casa, la maltrataron delante de sus nietos, le pusieron un arma en la cabeza. La quisieron amedrentar y ella siguió igual. Uno no puede tener miedo cuando hay tantas vidas sin resolver donde están los restos, tantos nietos que todavía faltan, hay tanto para hacer. Y eso que la Argentina es un ejemplo para Latinoamérica y el mundo de haber avanzado tanto en la defensa de los derechos humanos”.
Los encuentros con los nietos. Ignacio “Lo que sentí en ese momento fue una alegría tan grande, fue como una luz. Cuando hablé con la doctora Servini de Cubría nos abrazamos y lloramos juntas. El vino, él llegó por su propia voluntad, porque se enteró por una persona que no era hijo de ese matrimonio. Fue a la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad). Cuando hubo que decirle el resultado se lo dijo mi hija Claudia, que preside la Conadi. “Tenemos los resultados, sos hijo de desparecido, pero te tengo que decir algo”… y ahí se le quebró todo: “yo soy tu tía, tu abuela es Estela”. A él lo dejo todo… “bueno, bueno, dejámelo pensar”. Después hicimos esa conferencia de prensa, que fue enseguida. Y vino un tiempo para él de entrar en su verdadera historia que no es fácil para nadie. Pedirle razones a quienes lo criaron, que era gente del campo, crédula. El tuvo que acomodar su historia con la familia paterna y la materna. Fue un período de respeto mutuo. Somos muchos los Carlotto, mis nietos son abraceros, agarreros, lo apabullaron. En un momento, el pidió un poco de calma. Y la tuvo. Ahora está totalmente imbuido en su historia. Tiene muchas cosas por saber pero hay libros y películas sobre Laura y eso lo alimenta”.
Movimiento de mujeres. Aborto. “Me parece bien que la mujer defienda sus derechos a ser igual, ni más ni menos, a estar en paridad para todo, para la vida del hogar, para la vida del trabajo. Que no resulte que la culpa la tiene ella porque provocó, esas cosas que los indeseables argumentan. Tenemos que convivir con la igualdad y defender los derechos a ultranza”.
“El aborto es un tema muy delicado, estoy en el medio, por la edad que tengo. Creo que la mujer tiene derecho sobre su cuerpo y a resolver su situación sin castigo alguno. Creo que defender la vida de la mujer es prioridad. Estoy ahí, hay que pensar que tengo 90 años y fui educada de otra manera, en otra época y eso queda. Pero sí creo en el derecho a que no se muera ninguna joven por practicarse ella misma lo que quiere hacer. La tiene que atender un profesional. Creo en el derecho a decidir. Yo nací libre y quiero ser libre para todo lo que yo decida. Hay que ayudar para que no tengan que llegar a situaciones extremas. El Estado tiene que prever una protección y educación”.
Cómo es Estela. “Como soy. Una mujer común que cuando salió a luchar se transformó en una guerrera. Pero todas las mujeres somos así, no soy yo sola. Hay Estelas por todos lados, con otros nombres. Pienso que es mucho más valiosa aquella que hace algo para defender lo que no le pasó, para comprometerse con el otro al que le pasó algo que la que le pasó algo y hace lo que debe. Es mas valiosa la solidaria que la que llora una perdida”.
Actividades por el aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo
Para su 43 aniversario, las Abuelas de Plaza de Mayo convocan a sumarse a través de las redes sociales a “Manos con Identidad”, la propuesta consiste en que las personas se escriban sus nombres en las palmas de sus manos y suban una foto, video, dibujo, o canción para conmemorar el 22 de octubre el Día Nacional por el Derecho a la Identidad. “Lo importante es llenar las redes de manos que cuenten historias con identidad para que aquellos que aún las tienen ocultas se animen a encontrar su verdad. Ayudanos a viralizar la búsquedade los casi 300 nietos que faltan”, señalan en Abuelas y animan a que se usen los hashtags #Identidad #Abuelas43años #Labusquedasigue. A las 10 de la mañana, Estela participará en una entrevista con el periodista Diego Iglesias, que se transmitirá en vivo por el Facebook de Abuelas de Plaza de Mayo.

