
El abogado Ricardo Cheli envió a Plan B una nota de opinión y llamó a promover un Humanismo que permita una actividad transformadora del sujeto y deje de lado las actitudes egoístas e individualistas, promovidas por el neoliberalismo.
La nota completa, consigna lo siguiente:
“Hoy, como dice el cantante cubano Silvio Rodríguez en su tema “Resumen de Noticias”, prefiero referirme a aquéllas cosas que parecen imposibles, “porque de lo posible se sabe demasiado”.
En el marco de esta pandemia diariamente despertamos sin aparentes cambios, embretados, casi sin escapatoria, en la lucha entre el pensamiento emancipador y el de las decadentes ideas de una clase dominante destructora de todo pensamiento crítico y de los más elementales derechos que hacen a la condición humana.
Vivimos agobiados por las acciones de minorías que no quieren perder sus privilegios (a los que hipócritamente califican de “derechos”) infestando con humillaciones a la clase trabajadora, tal como lo hizo la Ministra de Educación porteña, y todo ello, sostenido en falacias informativas, atiborrado de vulgaridad y banalidades que nos presenta un mundo hundido en individualismo y egolatrías; saturado en los medios por petulantes, pseudoperiodistas trepadores y mediocres, doctorados en nadería y creacionismos a medida; donde hacen su festín mercantilizando el alma algunos predicadores verdaderos tránsfugas de la Cátedra de Cristo. Así el capitalismo reina a sus anchas, corrompe y descompone todo lo que encuentra al paso.
Es el mismo neoliberalismo que con verdaderas baratijas ideológicas trataron de convencer al pueblo argentino durante el Gobierno de Mauricio Macri, (y que con alguna minoría lo lograron), de aceptar sus negociados macabros que nos llevaron a tolerar el espectáculo de pobreza que hoy se transmutó en miseria de millones de argentinos, en especial niños y ancianos. Y para ese “logro” fueron ayudados por una maquinaria de espionaje y por los medios hegemónicos de prensa actuando en tándem, que día a día ocultando o deformando la realidad, trataban de anestesiarnos y justificaban el despojo del trabajo, del salario, de la vivienda, la salud, la educación y hasta decían que era saludable comer tierra (Clarín, 13/01/2019). Mientras tanto este perverso neoliberalismo repetido en gran parte del mundo, ocultaba que en el Planeta hay 2500 multimillonarios, que poseen más riqueza que los 7.500 millones que somos el resto de la población mundial. Esa riqueza que tienen secuestrada unos pocos, alcanzaría para resolver el 70% de los problemas materiales básicos de la humanidad y hoy, en Argentina, cuando se intenta legislativamente que los pocos multimillonarios nacionales hagan un mínimo aporte solidario, los políticos y medios serviles del establishment se escandalizan y desgañitan en negarlo y rechazarlo, poniendo al Capital por sobre los intereses y necesidades sociales.
Está claro que para vencer esta pandemia de la derecha retrógrada y cuasi fascista, nos urge promover un Humanismo de nuevo cuño, de lo concreto, que nos saque de la asfixia individualista, y permita una actividad transformadora del sujeto que haga que se disponga a modificar las condiciones históricas, es decir, la realidad preexistente y que, para que pueda ser superada, exige el despliegue real-concreto del colectivo. Algunos sectores minoritarios, aún pretenden tomar la historia política por mano propia y narran las luchas sociales reduciéndolas a obras individuales o a períodos cronológicos. A veces, parecería que las gestas emancipadoras son obra de un solo hombre iluminado, y con eso se desfigura la lucha de millones de militantes que aportaron su libertad y sus vidas enfrentando a las clases dominantes.
Hoy ya no hay tiempo para romanticismos diletantes, ni para retardatarios. Se debe abolir la esclavitud semántica y la supresión de derechos que nos pertenecen como seres humanos. Necesitamos de un Humanismo para no desaparecer bajo la barbarie, que muestra formas perversas y extremas como las acciones de guerra étnica, militar, bancaria-financiera, contaminantes, antiecológicas, nucleares y mediáticas. Humanismo para derrotar, también, a la pandemia de feminicidios y violencias que degradan la dignidad humana. Un Humanismo concreto, histórico y creador, no abstracto, que sea la expresión del conjunto de las relaciones sociales y que defina sus conflictos sustanciales, aún hoy pendientes, como lo son el derecho a la igualdad en el trabajo y a su justa retribución, el acceso a la vivienda digna y a la tierra para trabajarla y de participar de su renta y de las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección compartidos entre obreros y propietarios. O sea que constituya el corolario de las mejores luchas emancipadoras contra la alienación capitalista y sus atentados históricos y permanente a la generalidad de los derecho humanos.
Este Humanismo que aquí mínimamente se esboza y que en parte está escrito hace más de 60 años en nuestra Constitución Nacional y Provincial, donde ya se estableció que la propiedad está destinada a cumplir una función social para conveniencia de la comunidad, entraña no sólo la conciencia de su carácter deseable, posible y realizable, sino el compromiso de resaltar los valores por los que los pueblos consideraron necesario, digno e indispensable luchar y que no pueden quedar reducidos en profesar sacrificios y esfuerzos o limosnas filantrópicas. Como lo ha sostenido el Papa Francisco es necesario un Humanismo que por la superioridad de sus valores se oponga y combata a un sistema financiero internacional, por esencia opresor y explotador, con la convicción de que los pobres y nuestra casa común, la Tierra, necesitan con urgencia una economía saludable y un desarrollo sostenible, incluso cuando las condiciones coyunturales sean adversas, donde quede desterrada todo tipo de intolerancia fundamentalista. Humanismo, en fin, para romper el círculo vicioso que nos hace despertar, a diario, víctimas de la misma pesadilla ideológica neoliberal, que a pesar de sus reiterados fracasos, cíclicamente se repite”.
Ricardo Cheli

