
El profesor en Ciencias Políticas y actual Juez de Paz de Santa Rosa, Rubén Funes, hizo un repaso del conflicto histórico entre La Pampa y Mendoza por el río Atuel y opinó que la provincia vecina debe hacer un uso del recurso con racionalidad, eficiencia y cálculo para cumplir lo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia.
La nota de opinión completa, consigna lo siguiente:
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“A raíz de la polémica surgida días atrás, cuando la “Asamblea de los ríos pampeanos”, rechazó la colocación -por parte del gobierno de Mendoza- de carteles publicitarios en nuestra provincia, en los cuales, presumían de recursos hídricos ambientales genuinos que -como bien sostiene dicha Asamblea- son bienes naturales comunes, pertenecientes a los pueblos y a las provincias condóminas, deseaba realizar las siguientes reflexiones:
El conflicto histórico que enfrenta a La Pampa con Mendoza por el caudal del rio Atuel, ya lleva casi un siglo. Comenzó a partir de 1918, cuando en la vecina provincia, las obras particulares y las represas le quitaron caudal al rio a través del taponamiento distintos brazos en los que el Atuel ingresaba a territorio pampeano, pero el golpe de gracia, llegó en 1947 con la puesta en funcionamiento de la represa “Los Nihuiles” en el sur mendocino. Entonces, para llenar la represa, el corte del rio fue total y provocó en toda la zona de influencia del rio, inconmensurables daños ambientales, económicos y sociales. A partir de ese momento y para ilustrar el drama solo diré que, una suerte de Mesopotamia en los confines pampeanos patagónicos, fue convertida en un desierto inhóspito y salitroso.
Desde entonces, las sucesivas gestiones de gobierno de La Pampa, junto a las organizaciones sociales y ambientales, han elevado su voz y después de un largo camino de reclamos sin obtener resultado alguno, La Pampa recurrió a la justicia e inició un juicio contra Mendoza. En 1987 obtuvo un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien señaló, que el rio es interprovincial y que debe cesar el daño derivado para el territorio pampeano. Sin embargo, Mendoza, una vez más (como hizo en 1949 con la resolución 50/49) hizo oídos sordos hasta que, en 2014, La Pampa inició un nuevo juicio y en su fallo de 2017, el máximo tribunal, fijó que ingrese a territorio pampeano un caudal mínimo permanente que recomponga el ecosistema en el oeste pampeano.
En julio de 2020, la Corte Suprema, ante la falta de entendimiento de ambas provincias para establecer un caudal mínimo permanente, en consulta con el Instituto Nacional del Agua, considero razonable la circulación de 3.2 metros cúbicos por segundo, como un caudal mínimo apto.
Según un informe de prensa del propio gobierno de Mendoza, el 98 % del agua del Atuel se destina al riego agrícola y un 50 % de ese porcentaje, se pierde por el sistema de riego a manto (perdidas en canales, más la perdida dentro de las fincas) Es decir, que por cada 100 litros que salen de los diques, solo la mitad llega a las plantas.
Ocurre que en la provincia de Mendoza no existen técnicas modernas de riego, de hecho, de las 50.000 hectáreas que son regadas con agua del Atuel, solo 5.000 se hace con riego presurizado. No hay riego por aspersión o por goteo, se continúa regando por manto o por inundación, que es uno de los sistemas de irrigación más tradicionales y poco tecnificados que hay. Este sistema -obsoleto, por cierto- consiste en aportar el volumen total de agua en un solo evento por canales e inundación.
Los técnicos especializados en la temática, coinciden en señalar que, con las inversiones necesarias para eficientizar el sistema de riego -ya que el agua del Atuel es generosamente abundante- alcanzaría para regar todo lo que ya se irriga y sobraría para que pueda llegar a La Pampa.
Así lo sostuvo el entonces gobernador de La Pampa, Ing. Carlos Verna, presente en la Audiencia de Conciliación en la Corte Suprema de Justicia de Nación por la demanda de la provincia de La Pampa contra Mendoza por el rio Atuel, cuando al defender la postura pampeana, le expresó al presidente del máximo organismo judicial: “Usted preguntó Sr. presidente si había soluciones dentro de la cuenca: Si las hay. Entre el Sosneado y el acceso a Los Nihuiles se pierden 15 metros cúbicos por segundo. Si se impermeabiliza esa zona hay agua para todos…”
Es evidente entonces, que todo consiste en hacer un uso del recurso con racionalidad, eficiencia y cálculo para que ese excedente pueda cumplir -por encima- de lo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia y corregir el síndrome del desierto ominoso al que fue condenado el oeste pampeano. Y para que ello ocurra, es necesario, manejar -no solo con eficiencia este recurso que la madre naturaleza nos legó- sino fundamentalmente, actuar con generosidad y en el entendimiento de que, el Atuel es un rio interprovincial que debemos compartir, porque Mendoza y La Pampa forman parte de un único país y el río es uno sólo, y dos provincias trabajando hermanadamente, podrán comenzar a desandar el aciago camino que llevo a una zona vasta zona de nuestra Nación, a la pobreza y a la marginación. Esto es posible, porque como dice el Dr. Horacio Difieri:” El destino del agua depende del hombre, no del río”.
Ruben Funes
Profesor de Ciencias Políticas – (Actual juez de Paz en Santa Rosa)

