
La Fundación Chadileuvú envió un comunicado tras conocer la noticia de que “El agua comenzó a cotizar en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street”. Desde la asociación civil denuncian que el agua es “tratada como una mercancía sometida al juego de la oferta y demanda”.
Además, reclaman que “es imperioso que los poderes públicos de las diferentes naciones reaccionen” ante esta medida de cotizar el agua “en defensa del derecho de todos los habitantes a utilizar el agua libremente”.
En el comunicado señalan lo siguiente:
El agua es un derecho humano, así lo ha declarado las Naciones Unidas y no puede ser apropiada por nadie.
En un mundo globalizado donde los grandes conglomerados económicos pretenden apropiarse de los bienes y manejar la vida de los hombres, esto es un avance inaceptable.
Dos grandes empresas multinacionales compiten por apropiarse del agua potable envasada (Nestlé y Coca Cola).
En nuestro planeta importantes regiones carecen de suficiente agua dulce suficiente para el consumo humano, animal o la producción de alimentos. Se calcula que casi un tercio de la población mundial tiene dificultades para acceder a este vital elemento.
Justamente por esta razón los especuladores financieros quieren que el agua sea un commodity mas sometido a los vaivenes del mercado. El precio hoy lo cotizan a 0.40 centavos de dólar el metro cúbico y mañana…
El Tribunal Latinoamericano del Agua ha expresado en numerosas oportunidades el avance de la pretensión de privatizar el recurso. En América Latina y a pesar de ser un continente con grandes recursos hídricos hay comunidades rurales y poblaciones de pueblos en su mayor parte originarios que luchan en contra de emprendimientos que buscan apropiarse del agua en nombre del progreso.
El hecho relatado por la noticia periodística adquiere una gravedad que hace imperioso que los poderes públicos de las diferentes naciones reaccionen en defensa del derecho de todos los habitantes a utilizar el agua libremente. No puede existir vida sin agua, cualquier apropiación del vital elemento amenaza la vida del género humano y a los ecosistemas.
La Fundación Chadileuvú no puede permanecer impasible y denuncia las maniobras para que el agua sea tratada como una mercancía sometida al juego de la oferta y demanda.

