
La “Red Provida de La Pampa” difundió un petitorio en el que habla de “genocidio intrauterino”, forzando el significado de la palabra que describe la eliminación de un pueblo por parte de gobiernos totalitarios como el de Hitler en relación al pueblo judío, y despreció a “la ministra de algunas mueres, género y otras categorías”, para presionar a la senadora Norma Durango y los senadores Daniel Lovera y Juan Carlos Marino, que deben tratar el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
“Voten a conciencia el tratamiento de un proyecto que atenta directamente contra la vida de muchos pampeanos y argentinos en gestación”, dicen en la carta pública
“Sabiendo que en el año 2018 Argentina dijo Si a la Vida, No al genocidio intrauterino, nuevamente los exhortamos y animamos a que legislen de acuerdo a los valores y principios contenidos en nuestra Carta Magna y en el marco de los tratados internacionales, a los que nuestro país adhiere; donde se establece que los Estados parte garantizan el respeto y protección de la vida desde su concepción”, apelaron forzando la interpretación del genocidio, que en Alemania le costó la vida 5 millones de personas.
Luego, agregan:
1) En los fundamentos del proyecto de legalización del aborto, redactado por Vilma Ibarra, Secretaria Legal y Técnica, se dice que en 2018 “se registraron 257 muertes maternas en Argentina, de las cuales 35 se debieron a abortos inseguros, es decir, casi CATORCE POR CIENTO (14%)”. Y sigue: “Si comparamos esa proporción con lo que se estima ocurre a nivel global, donde al menos el OCHO POR CIENTO (8%) de las muertes maternas se deben a abortos inseguros, Argentina está cerca de duplicar el porcentaje”.
Como lo explicó la licenciada Mónica Del Río, esas 35 muertes maternas por “embarazo terminado en aborto”, no son sinónimo de aborto clandestino o provocado. “Dentro de esas 35 muertes -explica Del Río- hay: 7 que ocurrieron por ‘embarazo ectópico’, 1 por ‘mola hidatiforme’, 5 por ‘otros productos anormales de la concepción’ y 3 por ‘abortos espontáneos’”, es decir, 16 de esas muertes no tienen ningún vínculo con el aborto procurado “y no variarían con su legalización”.
2) “La legalización del aborto permite además, como ocurrió en la Ciudad de México o en el Uruguay, que disminuyan los abortos”, dijo el Presidente. Y Vilma Ibarra refrendó: “Generalmente, (los países) donde se ha legalizado tienen tendencia a la baja de abortos”.
Aunque algunos lo certifiquen pretendiendo haberlo chequeado, es MENTIRA. Una afirmación sin respaldo estadístico y contraria al sentido común. El único modo de sostener esto es el inflado de las cifras de abortos clandestinos. Repiten hasta el cansancio que en Argentina se practica medio millón de abortos por año, una cifra descomunal, pergeñada; como no hay modo de corroborarla, se la instala por repetición goebbeliana.
Una maniobra básica: exageró los números incomprobables para luego poder decir que la legalización redujo la estadística. En Uruguay, por ejemplo, según cifras oficiales, los abortos aumentaron continuamente desde su legalización en 2013: hubo 7.171 en ese primer año; 8.537 en 2014; 9.362 en 2015, y 9.719 en 2016.
Recién entre 2018 y 2019 se verificó un leve descenso: 146 casos menos, pero todavía no puede hablarse de una tendencia. En España sucedió exactamente lo mismo: en 1987, 16.206 abortos; en 2000, 63.756 abortos; en 2006 ya superaban los cien mil: 101.592. La tendencia alcista se revierte recién en 2014, para estancarse desde entonces en una cifra que oscila entre los 94 y los 95 mil. Este descenso no significa menos abortos, sino menos abortos quirúrgicos, debido a la aparición de las pastillas abortivas. Dicho sea de paso, si en España (46 millones de habitantes) se practican unos 95000 abortos anuales, salta a la vista que la cifra de medio millón de abortos en la Argentina (45 millones de habitantes) es directamente grosera.
3) La Ministra de algunas Mujeres, géneros y otras categorías calzó dos mentiras en un solo párrafo: “Los abortos clandestinos son la principal causa de mortalidad materna en el país, ya que entre 30 y 40 mujeres mueren por año a causa de la clandestinidad de los abortos”.
Hace tiempo que las propias cifras oficiales desmienten que el aborto sea la primera causa de muerte materna. Las mismas cifras oficiales certifican que en nuestro país hay más muertes maternas por mala atención durante el embarazo y el parto que por abortos provocados. Hace pocos días, la Ministra repitió que el aborto se lleva “la vida de cientos de mujeres”. Lo reiteró, en el inicio del debate: “La legalización va a salvar vidas todos los días”. Para que esto fuese así, matemáticamente, debería haber 365 muertes maternas por abortos provocados en el país cada año y no menos de 20 como en la actualidad.
4) Por otra parte los que acompañan el proyecto de ley dicen no hablar en su nombre sino en el de las mujeres pobres que mueren por abortos clandestino y que legalizarlo evitaría sus muertes… Lo único cierto es que, en las villas de la propia ciudad de Buenos Aires los sondeos no revelaron ningún respaldo a esa postura, sino lo contrario, ni colocaron el aborto entre las prioridades de las mujeres pobres.
La realidad en el interior del país da cuenta que en el año 2018 hubo 15 provincias sin muertes maternas por aborto inducido: Catamarca, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego”. “Mientras que la ‘opulenta’ Ciudad de Buenos Aires, que hace abortos en 16 hospitales y 44 CeSACs [centros de salud], registró 3 muertes de gestantes vinculadas al aborto procurado”.
En las villas, desde el año 2018, se formó una red en defensa de la vida. Mujeres que la integran le escribieron una carta al papa Francisco contando que “diariamente desde el 2018 en los centros médicos asistenciales instalados en nuestros barrios (les dicen) frases del estilo: ‘¿Cómo vas a hacer para criar otro hijo?’ ‘En tu situación es irresponsable traer otro hijo al mundo’ o ‘el aborto es un derecho, nadie te puede obligar a ser madre’ (…) Si ésto ocurre en las salitas y en los hospitales de Buenos Aires sin que exista una ley de aborto; nos preguntamos qué pasará si se aprueba entonces este proyecto de ley.
5) Lo anterior, desmiente otra falacia oficial: el aborto como lo más urgente a decidir. Ello en medio de una pandemia inédita y de una crisis social sin precedentes con un 40 por ciento de pobres. Como dijo el senador José Mayans, “el aborto es la causal de muerte (femenina) número 74”.
6) La diputada Cecilia Moreau llamó a “dejar en la puerta del Congreso” las “convicciones religiosas o más personales”, ante el debate sobre la legalización del aborto. Subyace en esto la intención de reducir la oposición al aborto a un tema religioso. Como si afirmar que existe vida desde la concepción fuese un dogma monoteísta y no una comprobación científica. Creemos que por eso se trata de camuflar el proyecto con otro “de los 1000 días”. Una medida que, como dijo el doctor Fernando Secin, “es esquizofrénica: pretender alimentar al bebé deseado (y) condenar a muerte al otro. ¿Qué pasa? ¿El bebé deseado es un ser humano y el otro un conjunto de coágulos o una bolsa de células?”.
Nuestro ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, médico por supuesto, se atreve a decir algo que sabe que científicamente no tiene sustento: “no hay dos vidas, sólo está la vida de la madre y lo otro es un fenómeno (sic)”.
“Por todo lo expuesto, renovamos el pedido firme a todos senadores pampeanos, en el ejercicio de tan importante función y los alentamos si; a estudiar y recibir las distintas propuestas vertidas en proyectos que esperan ser tratados, referidos al acompañamiento de la Mujer Embarazada ensituación vulnerable y al niño por nacer”, cierra el pedido público de organizaciones identificadas con los pañuelos celestes.

