
La secretaria del Senado de la Nación, María Luz Alonso, dio a conocer la difícil tarea que le tocó llevar adelante este año donde se tuvo que armar plataformas remotas para que los senadores trabajen y disponer todo lo necesario para hacer las sesiones virtuales: “la responsabilidad de estar a la altura de las circunstancias de lo que demandaba nuestro país nos empujaba a hacerlo sin errores”.
María Luz Alonso escribió un mensaje por la red social Facebook donde contó como fue su año 2020 y se refirió al trabajo que tuvo que realizar, hasta llegar a que se pueda sesionar de manera virtual.
También destacó el trabajo que realizó las autoridades pampeanas para mitigar en lo posible los efectos de la pandemia: “estuvieron a la altura de lo que había que hacer”.
Por último, agradeció a la familia, los amigos, a la presidenta del Senado, Cristina Fernández y al diputado Máximo Kirchner “por confiar en mi”, y “al pueblo argentino por el cuidado que tuvieron y que vamos a seguir teniendo en todos los ámbitos para evitar enfermarnos”.
Textualmente expresa lo siguiente:
Mi año empezó con un nuevo desafío de gestión por delante: armar los equipos de trabajo en el Senado, comenzar a ordenar los circuitos administrativos, conocer a las trabajadoras y los trabajadores y que ellos me conozcan a mí.
El coronavirus avanzaba a pasos agigantados por el planeta tierra hasta que un día nos llegó a nosotras y nosotros.
Con el aislamiento obligatorio, todo cambió completamente, y tuvimos que adaptar todo a la virtualidad.
El mensaje que me había dado la Presidenta del Senado, Cristina, había sido muy claro: cuidar la vida y la salud de todas y todos antes que nada.
Armamos una plataforma remota para que se puedan seguir desarrollando las tareas administrativas, otra para que las senadoras y los senadores puedan llevar adelante su trabajo, con su firma digital, y además disponer todo para poder hacer las sesiones virtuales.
Horas, horas, horas de trabajo, de pensar, hacer, probar, equivocarnos, corregir y volver a intentar.
La responsabilidad de estar a la altura de las circunstancias de lo que demandaba nuestro país nos empujaba a hacerlo sin errores.
Llegó la primera sesión y salió bien: nos codeamos, y en mi caso también debo confesar que lloré mucho, y desde ese día no paramos de buscar lo mejor para el país y seguimos sin parar.

En lo personal tuve que adaptarme a los cuidados: el alcohol en gel y el tapabocas pasaron a ser mis mejores amigos. Y de momento lo siguen siendo.
Mi primer tapaboca me lo mandó de regalo mi mamá: me lo había hecho una costurera de Victorica.
Luego de eso, meses y meses sin poder viajar a mi tierra, cumpleaños a la distancia, nacimiento de mi tercer sobrino por videollamadas, y esa distancia que a todos nos costó y cuesta un montón.
La Pampa, mi querida provincia Eva Perón, recibió el golpe de este virus horrendo como todo el mundo, y las autoridades estuvieron a la altura de lo que había que hacer: lo siguen haciendo ahora y sabemos que como pampeanas y pampeanos somos fuertes y nos tenemos a nosotros y nosotras y sabemos que todo va a salir bien.
Ahora termina el 2020, y si tengo que resumir lo que sentí durante este año, solo tengo agradecimiento.
Para decirle gracias a la paciencia de todo el pueblo argentino y al cuidado que tuvieron y que vamos a seguir teniendo en todos los ámbitos para evitar enfermarnos.
Gracias a las trabajadores y trabajadores del senado que fueron incondicionales.
Gracias al equipo de trabajo que conformamos que se laburaron todo.
Gracias a mis amigas y amigos que siempre estuvieron ahí presentes.
Gracias eternas a mi familia por la contención y el amor infinito que me dan a diario.
Gracias a todos los pampeanos y pampeanas que seguimos estando todos y todas para todos y todas, siempre, solidaria y cálidamente.
Y por supuesto, gracias a Cristina y a Máximo, por confiar en mi.
Gracias, gracias y más gracias.
Seguimos en contacto.
Esto recién empieza.
¿Vamos?
2021 tiene que ser mejor, porque a 2021 lo vamos a hacer mejor.
¡Feliz Año Nuevo!

