
Meseta basáltica, introducción a la Payunia. Es una muy buena idea rescatar y revalorizar tanto las bondades del paisaje como la huella humana dejada en él. Al fin de cuentas, lo sustantivo es esa simbiosis entre lo que la naturaleza nos ofrece y la puesta en valor de la misma a través de nuestros “haceres”, nuestra cultura.

La señalización del Cerro Negro, pensada como la altura mayor de La Pampa (1188 msnm) en el extremo oeste es un inicio (Los Peralitos parece ser un poquito más alto, pero eso es anecdótico). El lugar es de acceso relativamente sencillo, no obstante, bueno es reconocer, existen muy pocas alternativas a ofrecer al turista desprevenido. El eje Malargüe-Oeste pampeano-puerto de Bahía Blanca debería contar con mínimos servicios, y obras de infraestructura básicas, al menos el demorado asfalto, más aún si tenemos serias intenciones de pensar una salida regional hacia el Pacífico, (Corredor bioceánico paso Pehuenche).
Los pueblos de la región, diríamos meseta basáltica-Payunia, por caso La Humada-Agua Escondida como los más importantes, se diferencian y asemejan en un rosario de aspectos, casi todos ellos vinculados a los servicios, aunque el límite sólo es político, o casi nada. Aquí los niños traspasan esos límites para ir a la escuela, los adultos para comerciar y obtener servicios básicos como la salud y los más grandes aún, mudando su domicilio para obtener en la renta de retiro algún peso más. Misceláneas de un país fracturado, que hace mucho tiempo divaga al momento de proyectar una integración regional seria.

Como en muchos otros lugares de Argentina, aquí la barrera aparenta ser solamente física, o dicho de otra forma, los lugareños se las ingenian para que, superadas las dificultades naturales, nada pueda impedir este rico intercambio.
Las largas distancias que, sumadas a la muy escasa infraestructura, hace que los pobladores parezcan seres de fuerte temple y convicción aún más arraigada, aunque a medida que se los conoce y se interactúa con ellos, ese parecer se materializa. Tenemos la suerte de haber caminado por estos lugares por el término de casi cuarenta años.

La evolución y crecimiento de toda esta extensa geografía sólo se observa en el avance de la tecnología global (telefonía, energías alternativas), no así por la pericia de quienes deben tomar decisiones, aquí perdemos por escándalo, pues, no resulta convincente el hecho de que, amparados en la sumisión de los mansos pobladores, o la adversa naturaleza, no pueda brindarse los servicios básicos a partir de los cuales se recreen las inversiones necesarias y se ofrezcan fuentes laborales para los jóvenes, no ya los que se educaron fuera, en centros urbanos de mayor jerarquía, ellos no volverán nunca más, sino para quienes se procuraron herramientas mínimas sobre cómo pelear la vida en un ámbito tan hostil; para estos últimos, la batalla viene perdida.
La centenaria actividad extensiva (ganadería de cría, caprina-bovina) resulta esencial, es el basamento de todo lo que se agrega por añadidura, sin embargo, a pesar de la tímida intención de promover el turismo, mucho falta aún por desarrollar, unos se van y otros parecen resignados a seguir esperando. (*)

(*) Se cortó el suministro eléctrico en el pueblo de Agua Escondida, según el relato de uno de los pobladores “han hecho mal la línea, antes había gente que venía a controlar las obras, para que se hicieran bien, ahora ya ni eso”
Payunia, dilatada extensión integrada por las provincias de Mendoza, Neuquén y La Pampa, en menor medida conforma el llamado sistema patagónico. Aquí unos ocho centenares de volcanes “tachonan” y modelan la inmensa planicie brindando al espectador un paisaje fantástico que nada debe envidiarle a ninguna de las bellezas naturales argentinas. Aquí sobresale el Payún, que da nombre a la región y el Nevado (fotos) el techo de la misma con casi 4.000 metros de altura.

Subiendo el Nevado observando hacia el poniente y a unos 50 km de distancia se distingue a simple vista el espejo de agua de Llancanelo (extinta tierra huarpe y puelche) Sitio Ramsar (1995) (Humedal de Importancia Internacional), otrora extensísimo nivel de base de varios tributarios, entre ellos el río Malargüe. La profundidad media de la misma es de sólo 30 cm, por esta razón se encuentra tan golpeada por los niveles de alimentación y evaporación, amplitud térmica mediante, lo que repercute en la biogeografía del lugar, situación que hace que deba reforzarse aún más la idea de aprovechamiento racional de los ríos que aquí desembocan.

En fin, a la riqueza natural mencionada se agrega la existencia de hidrocarburos de gran interés, lo que abunda en argumentos para hacer de esta gigantesca zona un lugar en el que la intervención humana debe virar más de la extracción extensiva tradicional hacia el desarrollo de nuevas actividades amparados ya en la exasperante situación de muchos moradores como en su propio potencial.
Podemos imaginarnos un país desde los aspectos más variados, Argentina ofrece, como en este caso y en muchos más, un encanto especial por sus tesoros naturales, sin embargo un país no es eso, es por sobre todas las cosas, su gente, aquella que hace demasiado tiempo que espera y clama por condiciones de vida más placentera, en sintonía con lo que esta pródiga naturaleza nos ha regalado.
José E. Sevilla
Lic. en Geografía, MSc en Gestión Económica


