
La Provincia atraviesa uno de los picos mayores y más sostenidos en el tiempo de la enfermedad que es pandemia. Desde que se abrieron los límites y se relajaron las precauciones sociales, los casos y los fallecimientos, se duplicaron.
Desde inicios de diciembre, cuando los límites se abrieron para permitir los regresos para las festividades de fin de año, los casos totales pasaron de 5799 a 11.828 y finalmente el Gobierno Provincial reconoció la circulación comunitaria del coronavirus.
Las personas fallecidas pasaron de 82 a 151, los casos activos de 921 a 2828 y las personas internadas de 61 a 106.
El Ministerio de Salud aumentó su capacidad de testeo y análisis y comenzaron a permitir aislamientos en domicilios particulares si las condiciones del paciente lo permiten.
Además, los hoteles albergan a cada vez una mayor cantidad de personas, el personal de salud se enferma en mayor cantidad y el virus se extendió a unos 60 pueblos en toda la provincia.
Si bien la propagación del virus puede deberse a varios factores, un dato insoslayable lo aporta el registro provincial de ingresantes para las fiestas: más de 37 mil personas.
Otro, no está medido, pero basta ver la actitud de algunas personas que relajaron los cuidados en el uso del tapaboca, el distanciamiento social y otros tantos comenzaron a realizar encuentros sociales no permitidos en lugares cerrados y públicos, donde se comparten bebidas de un mismo vaso o de una misma botella y hasta el mate.
La Pampa no está sola: el Gobierno Nacional analiza tomar medidas restrictivas porque en en gran parte del país hubo un crecimiento exponencial y casi proporcional al relajamiento social.

