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Cuelle pidió que “no haya un enamoramiento con la precariedad laboral”

8 enero, 2021
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El diputado radical solicitó que se termine la precarización y que se agregue al presupuesto, una partida para contrataciones temporales.

El diputado radical, Marcos Cuelle, exhibió un artículo de opinión en sus redes sociales, que Plan B reproduce en su totalidad.




El artículo, dice

LA TEMPORALIDAD COMO EXCEPCIÓN

(Opinión)

Es sabido que, dentro del presupuesto, la clasificación de las erogaciones por objeto del gasto, muestra la desagregación de las mismas según la naturaleza específica del gasto, o inversión según la perspectiva que se le quiera dar.

Ahora bien, para poder contextualizar la situación, es dable decir que la partida principal “personal”, engloba la retribución de los servicios personales prestados en relación de dependencia para atender la operación de los entes estatales. Ésta se subdivide a su vez en personal permanente y por otro el personal temporario.

Es razonable pensar, a los efectos de blanquear el gasto (o inversión), que exista una partida que se llame “personal temporario”, sobre todo cuando se tienen que contratar determinados servicios puntuales en virtud de las características, circunstancias, temporalidad o experticia que demande un trabajo vinculado al Estado y este no posee dicho recurso humano. Pero esta partida incluye desde contratos de locación de servicios, hasta destajistas, pasando por jornalizados y mensualizados, sin mencionar cuanto es el límite de la temporalidad.

Sin embargo, asumiendo que es factible que el Estado tenga circunstancialmente que contratar temporalmente personal, el impacto sobre el presupuesto debería ser mínimo, dado que sería la excepción a la regla.

En este sentido, es preocupante y surge de los propios números que elevó el Ejecutivo, donde se puede observar con meridiana claridad que el personal precarizado tiene un alto impacto y aparente longevidad. Abiertamente esta situación debería ser inadmisible ya que no puede ser el Estado quien promueva este tipo de prácticas, porque claramente vulneran los derechos de las y los trabajadores contratados bajo estas modalidades. Prácticas que se creían desterradas, porque representan un reverdecer del neoliberalismo.

Muchas de estas personas precarizadas, se encuentran dentro del sistema de salud, a quienes reconocemos como esenciales frente a la pandemia que azota al mundo, y sobre quienes hemos formulados públicos reconocimientos por su compromiso y solidaridad hacia la ciudadanía, sin embargo, a pesar de que han visibilizado sus reclamos, se continúa vulnerando sus derechos.

La precarización genera una relación inequitativa de poder entre la patronal y las personas trabajadoras, ya que estas últimas por temor a perder su fuente de ingreso, podrían aceptar situaciones laborales paupérrimas. Pero además, genera inequidades entre las propias personas trabajadoras, ya que la condición de permanente les otorga una estabilidad laboral, que la temporal no posee.

Por ello, sostener un sistema en el que casi el veinte (20) por ciento de los fondos están destinados a la precarización laboral, sería aprovecharse de la genuina necesidad de trabajo de muchas personas comprovincianas, lo que hace inadmisible compartir estos guarismos. Todo ello sin tener en cuenta, las contrataciones de “servicios no personales” entre las que se cuentan: pasantías, adicionales al personal policial y servicios de limpieza.

El sostenimiento de un sistema que genera inequidad y precariedad laboral, indefectiblemente debería colocar a todo el arco político en las antípodas, en síntesis, deberíamos bregar para que, en los próximos presupuestos, la incidencia del personal temporario sea nuevamente la excepción a la regla, y no haya un enamoramiento con la precariedad laboral.

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