
Una trabajadora de la Municipalidad de Unanue fue despedida por el intendente Aldo Araya y su secretario Adrián Torres, luego de desempeñarse durante 10 meses en limpieza en la Posta Sanitaria del pueblo. Asegura que es por denunciar que ocultaron que tenían síntomas a las autoridades sanitarias y por romper el aislamiento.
Milagros Toledo trabajó hasta diciembre en la Posta Sanitaria de Unanue, asignada por el intendente Aldo Araya. Tuvo que ser aislada por contacto estrecho cuando se produjo el brote en el pueblo y así permanece junto a sus 3 hijas, 2 de las cuales contrajeron Covid, y una de ellas tiene una enfermedad respiratoria. Estaba trabajando sin contrato, le pagaban 10 mil pesos y la despidieron sin causa.
La joven contó a Plan B que ingresó el 2 de marzo y “realizaba trabajos de limpieza porque no hay nadie designada de Salud para esa tarea” hasta esta semana, cuando se enteró hace unos días que fue echada y no va a cobrar enero.
“Yo le escribí este miércoles al intendente Aldo Araya para preguntarle si me iban a pagar enero y no me contestó. Pero es normal, nunca llamaron para preguntar como estábamos ni se preocuparon», dijo y contó que fue el secretario, Adrián Torres, quien «contestó al día siguiente diciéndome que me quedaba sin trabajo porque el gobierno le había cortado el presupuesto».
Pero Milagros sospecha que su despido obedece a otra causa. «Yo me enteré que ocuparon a otra personas y a otra chica que entra a trabajar al destacamento policial a hacer las tareas que yo hacía en la posta”, relató.
“Trabajaba de 8 a 12.30 y siempre cumplí. Cuando pasa lo del contagio en el pueblo y que había muchas personas aisladas, yo le escribí al intendente para decirle que dé la cara porque somos un pueblo chico, hay muchas personas mayores que están solas, gente con problemas de salud, y lo mínimo que podrían haber hecho es avisar de la situación. Cuando presentaron síntomas lo primero que deberían haber hecho es informar a las autoridades de salud”, manifestó.
De esta manera, Toledo se refirió a los hechos ocurridos en diciembre del año pasado, cuando Unanue atravesó por un brote de coronavirus y la mitad del pueblo quedó en aislamiento, luego de que el intendente y el secretario dieran positivo de Covid-19 y este último no cumpliera con el aislamiento. En el caso de Araya tuvo síntomas y no lo comunicó.
Por esos hechos, el Ministerio de Salud se presentó en la Fiscalía de General Acha, a cargo de Juan Bautista Méndez, y este actuó de oficio.
El jefe de la Zona Sanitaria 3, Rodrigo Ortíz, responsable de la denuncia que hizo Salud, confirmó a Plan B que los motivos responden a la violación de las medidas sanitarias dispuestas. Sin barbijo, sin distanciamiento, y sin respetar el aislamiento.
«Lo que más me duele es que me echaran así y que mi único ingreso era ese trabajo», lamentó Micaela.
Ya tomó intervención la Secretaría de Empleo, con quien Milagros ya se comunicó y le informaron que iban a notificar al intendente. Ante la situación también intervino el gremio ATE, cuya delegada aún espera a ser recibida por el jefe comunal.
Por su trabajo le pagaron 10 mil pesos de marzo a septiembre y de octubre a diciembre 13 mil pesos. En mano y con un recibo no oficial.
Desde que fue aislada con sus nenas nunca fue contactada ni por intendente ni por el secretario. “Una de mis nenas tiene problemas respiratorios. El secretario me conoce, nos conocemos todos acá, es vecino mío y nunca llamó ni preguntó como estábamos”, relató Milagros sobre como se manejaron.
“Yo tengo derecho a trabajar y se bien que en durante la pandemia el gobierno no corta nada. Es una excusa”, reclamó.

