
Muchas familias se vieron en bancarrota o tuvieron que abandonar sus hogares, al tener que devolver de forma repentina las ayudas cobradas durante varios años.
El gobierno del primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, renunció en bloque, por su mala gestión de los subsidios para las familias, según informó la emisora nacional NOS.
La coalición cayó a sólo dos meses de las elecciones legislativas previstas para mediados de marzo. Por el momento, Rutte seguirá gobernando en funciones hasta los comicios y seguirá después del día de las elecciones hasta que se forme una nueva coalición de gobierno, que probablemente seguirá dirigiendo él mismo.
Gobierno de Holanda
La decisión se produjo luego de que una investigación parlamentaria del mes pasado hallara que burócratas del servicio tributario, con supervisión del gobierno, habían llevado a miles de familias, en su mayoría de origen turco y marroquí, a la ruina financiera con acusaciones infundadas de fraude.
Según indican los resultados de la investigación, cerca de 10.000 familias habían sido obligadas a devolver decenas de miles de euros en subsidios, lo que provocó desempleo, bancarrotas y divorcios.
El informe fue titulado «Injusticia sin precedentes», y aseguran que el cobro de esas ayudas fue completamente legal y la exigencia de su devolución un error de funcionarios de Hacienda.
Subsidios familiares
En el informe se asegura que «se violaron los principios fundamentales del Estado de derecho”; además el documento señala que las investigaciones por fraude que llevaron a la exigencia de devolución de las ayudas a familias que tenían todo el derecho a cobrarlas se hicieron “por algo tan simple como un error administrativo al rellenar papeles sin ninguna mala intención”.
Por otra parte, cuando los funcionarios responsables de estudiar las peticiones de ayuda encontraban los errores, en lugar de ponerse en contacto con las familias para corregirlos, directamente las denunciaban por fraude.
Holanda: familias en bancarrota
En el informe se indica que muchas familias se vieron en la bancarrota o tuvieron que abandonar sus hogares porque al tener que devolver de forma tan repentina las ayudas cobradas durante varios años, no tuvieron dinero para si quiera poder alquilar.
En algunos casos el supuesto fraude, había sido consistido en olvidar firmar alguna de las páginas de la solicitud de ayuda o rellenar mal algún documento.

