
Por Pedro José Salas
Hace exactamente un mes, el 18 de diciembre de 2020, el Gobierno de la Provincia de La Pampa anunciaba el número de las “personas prioritarias” a vacunar contra el Covid-19: el cálculo oficial asciende a 113.262 personas, entre el personal de salud, policía y otras fuerzas de seguridad, mayores de 60 años y personas de riesgo entre los 18 y los 59 años.
Entretanto, el 27 de diciembre llegó a la provincia la primera tanda de las 2.250 dosis que le corresponderían a La Pampa, según la asignación proporcional de las 300 mil vacunas arribadas al país desde Moscú. A pesar de las dudas generadas acerca de la conveniencia de su aplicación a mayores de 60 años, al 6 de enero del corriente año, más de 24 mil pampeanas y pampeanos se inscribieron en la página oficial especialmente habilitada para manifestar la voluntad expresa de recibir la vacuna contra el Covid-19, cualquiera sea el tipo/marca de la vacuna disponible.
Hoy, cuando el informe epidemiológico informa que el número de vacunados con la Sputnik V asciende al número de 2.237 personas –por lo que solo faltarían asignar 13 unidades de la primera dosis- se informa que arribaron a La Pampa 1.500 dosis del segundo componente (o segunda dosis) de la vacuna rusa.
De estos números oficiales surge que en el momento que más duro nos están pegando los contagios, el número de las personas vacunadas asciende solamente al 2% (dos por ciento) del total del grupo considerado “prioritario” y que ese mismo número (2.237 + 13) serán -o deberán ser- los destinatarios del segundo componente, al menos cuando se complete el envío para equiparar la remesa con las 2.250 recibidas de la primera dosis.
Lejos estamos de completar la totalidad de quienes manifestaron su voluntad de recibir la vacuna sin condiciones y muy lejos -lejísimo- de cubrir solo a la totalidad del grupo de “personas prioritarias” a inocular la vacuna (el 98% -noventa y ocho por ciento- de las personas prioritarias). Ni qué hablar del resto de la población de la provincia.
Esto explica la preocupación del Gobierno de La Pampa por insistir en la necesidad de extremar la responsabilidad social y en aplicar restricciones a encuentros y a la circulación, aunque también pone en evidencia la lentitud y la insuficiencia del programa de prevención del virus Covid-19 a través de la vacuna, que ya está disponible en el mundo en diferentes versiones y en abundantes cantidades.

