
Uno de los referentes del pueblo ranquel contó que le quisieron quitar el cargo tres veces. “Aunque cambie el gobierno, siempre me quieren dejar sin trabajo. Esto es persecución política y personal”, afirmó.
“Año a año la persecución se repite”, denunció el docente del Centro de Formación Profesional N°3, Mauro Aromando.
El 11 de febrero fue notificado por la dirección del CFP que su cargo será eliminado y que se queda sin trabajo. Es la tercera vez que le ocurre algo similar desde 2018.
Mauro Aromando es Técnico Nacional mecánico electricista, con orientación electromecánica con capacitación docente y está todavía a cargo de la capacitación con salida laboral de “Auxiliar en instalaciones eléctricas”.
El trabajo en la educación laboral comenzó en el Colegio Santa María de las Pampas cuando tomó un cargo por designación en acto público para brindar capacitación laboral a jóvenes en situaciones vulnerables.
“Yo tomo el cargo de maestro de enseñanza práctica en calidad de interino, en una designación pública por listado de secundario de escuela técnica, cuando estaban acostumbrados a hacerlo a dedo ya que no hay listados conformados. El mío no, es un cargo surgido de un acto público, sale de una idea para hacer propuestas educativas laborales y arranca como taller de herrería y electricidad”, explicó a Plan B.
Dijo que la idea de Educación era certificar la formación laboral para que los jóvenes tuvieron oportunidades. En el medio se produce el primer intento de traslado a otra escuela.
“En el Santa María no acompañaron. No teníamos herramientas, yo llevaba materiales de la EPET para que pudieran soldar, pero nunca hubo un acompañamiento. Además, estaba todo mal, pretendían que egresaran mayores de 18 años pero el taller se daba en los primeros años del secundario”, dijo.
“Así estoy varios años hasta que deciden mandarme al Marcelino Catrón en el barrio Aeropuerto, a lo cual no me opuse, pero nunca vino una nota que confirmara ese traslado. Finalmente la coordinadora del Marcelino Catrón no quería saber nada y no se trasladó el cargo”, señaló.
“Al año siguiente, en 2018, me trasladan al CFPN°3, donde el cargo mío pasa de secundario a adultos, y me dicen que ese año voy a dar auxiliar instalaciones eléctricas y que al año siguiente se va a transformar en instalador sanitarista y gas, por lo voy a perder el cargo porque dicen que yo no lo puedo dar”, siguió.
“En AMET me dicen que acepte el traslado y que una vez que mantenga la fuente laboral, íbamos a pelear para que no me quedara sin trabajo al año siguiente. Empiezo a trabajar y tengo un problema de salud en la columna, que me deja 30 días de licencia y no ponen suplentes. Cuando vuelvo no me dejan ningún alumno, les habían dicho que tenían que esperar hasta el año próximo para hacer otra capacitación. Eso a ellos, y a mí, me dicen que ya no puedo seguir más”, relató.
Mauro Aromando contó que cuando quieren transformar el cargo de electricidad a gas, él le aclara a Silvina Asquini, de la subsecretaría de Educación Técnica, que tiene competencia para dar también esa materia.
“Yo le digo que tengo competencia porque en la tecnicatura veíamos fluidos y gases y me puedo matricular en Camuzzi porque puedo dar gases e instalaciones sanitarias. Pero ella me decía que no puedo dar gas porque Camuzzi no permitía esas cosas, a lo que los cuestioné porque no podía entender que una empresa privada decidiera sobre la escuela pública”, se lamentó.

Denuncia
En ese panorama, el docente se presenta ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas para que “me aclararan la situación y me garantizaran la fuente laboral. Además perjudicaban a la gente que se anotaba en las capacitaciones con salida laboral. Estaba la situación dada para hacer la capacitación, pero ocurre que no hay suficientes aulas equipadas para la formación profesional”.
“En ese momento hasta me mandan el cargo a General Pico pero yo seguí yendo al laburo, a hacer acto de presencia laboral, para defender el trabajo. En el CFPNº3 no me firmaban la certificación, no me firmaban la declaración jurada, y por tres meses no me pagaron el sueldo. Incluso se negaron a certificarme las horas del secundario que daba en la EPET y tampoco lo cobré”, añadió.
“Luego sale una disposición en la que vuelve todo atrás, que voy a continuar por ese año y que me iban a controlar las clases. Lo cierto es que nunca fueron e incluso el director Necol les dijo que tenían que acondicionar un aula para dar esas clases, pero nunca lo hicieron. Yo seguí yendo, pero nunca di clases porque Educación no preparó nunca el aula para dar el curso de instalador de electricista”, dijo.
“Cambia el gobierno, voy a hablar con Gladys Cruceño, que me dice que va a continuar mi trabajo pero que si no había lugar en el CFP 3 me iban a trasladar a otro lugar, a lo que yo les respondí que quería trabajar y no me importaba en qué centro fuera. Ella va a ver el CFP pero enseguida vino lo del COVID y no se hizo nada. Ahora, que cambió el año, me mandan una nota diciendo que se cae el cargo”, afirmó.
“Tiene que haber una disposición, yo firmo en disconformidad, porque es extraño. No hay un fundamento para tomar esa decisión, hablan de la situación socio productiva, y eso es en todo caso un argumento para seguir con la capacitación porque justamente lo que yo doy es una capacitación con salida laboral”, indicó.
“Yo sigo yendo a la escuela porque en esa nota nunca le pusieron fecha a la caída del cargo. Me dicen que vaya a designaciones y tome cargo en el secundario, pero me están sacando porque ahora estoy en adultos. Además hay cargos de compañeros que no pueden ir a trabajar porque ellos son personas de riesgo y están dando electricidad. yo podría dar esas formaciones para que no se pierda la oferta”, agregó.
“Está claro que es una persecución política, cada vez que pueden me quieren dejar sin trabajo. Más en un año donde hemos denunciado a la provincia y al Ministerio de Salud por la situación del pueblo ranquel. Hasta denunciamos trata de personas en Victorica. Cada vez que cambian los gobiernos, van direccionados hacia mí. Siempre el que se queda sin laburo soy yo”, finalizó.


