
El diputado provincial del FreJuPa y dirigente del Frente Peronista Barrial, Leonardo Avendaño, conmemoró el fallecimiento del periodista y escritor Eduardo Galeano, ocurrido el 13 de abril de 2015 y conmemoró los 50 años de la publicación de “Las venas abiertas de América Latina”.
“Galeano fue uno de los pensadores que no sólo conciliaba con las luchas de su tiempo, las del mismo pueblo, sino que también fue un intelectual comprometido con la liberación de Latinoamérica”, señaló Avendaño.
“Un militante que ya había escrito sobre China, Guatemala y Bolivia, pero, por sobre todo, un hombre que se involucraba en el batallar cotidiano desde la escritura, desde la participación en diarios y revistas, como Marcha, convocado por Carlos Quijano, la fundación en 1964 de Época o Crisis, en 1973, ya exiliado en Argentina, o Brecha, creada al regresar al Uruguay en 1985.
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Además se cumplen 50 años de la publicación del libro Las venas abiertas de América Latina. En esa edición de 1971 Galeano pasaba el cepillo a contrapelo de la historia oficial y ponía en evidencia el continuo saqueo de los recursos naturales de la región”, repasó.
“Siete años después realiza otra reseña ante la situación de tensión que se vivía en la época, donde el hambre y la pobreza se habían multiplicado, pero profundizadas por las políticas económicas de las dictaduras militares, cívicas, eclesiásticas y comunicacionales, que no sólo persiguieron, torturaron y desaparecieron a cuadros políticos, intelectuales y trabajadores y trabajadoras, sino que transformaron las estructuras de producción, desindustrializando el país y retornando a la matriz agroexportadora, a la del granero del mundo, y establecieron un nuevo modelo de acumulación basado en la renta financiera.
Galeano con un lenguaje y conceptos que entendieran los hombres y las mujeres de a pie, como lo habían hecho tanto Scalabrini Ortiz como Jauretche, convirtió los negocios de la élite en conocimiento para la masa popular, y apeló a la economía política, a la historia, para divulgar lo que el poder hegemónico escondía o tergiversaba”, recordó.
“Galeano con información contundente denunciaba el saqueo y la expoliación de los recursos naturales de América Latina por parte del colonialismo primero, y del imperialismo después. Hoy con ese impresionante trabajo de archivo podemos comprender como continúan haciéndolo las transnacionales, pero también los cipayos locales, entregando los recursos, tal cual está pasando en estos momentos con la hidrovía del Río Paraná. El índice de Las venas abiertas nos ayuda a pensar en materias primas como la soja, el coltán o el litio, y la crisis medioambiental que genera su extracción o la siembra con agrotóxicos, para comprender estos tiempos de tecnologías digitales, economías líquidas y paraísos fiscales.
Por eso es importante ese libro, es valioso, porque nos permite interpretar la nueva realidad, acuciante, encima con la pandemia, para discutir el modelo del país y de la Patria Grande en esta coyuntura donde los medios no son sólo de comunicación sino que también participan de la economía y de la realpolitik, donde las redes sociales construyen opinión y, por ende, subjetividades, y los relatos se contaminan con las fake news (noticias falsas).
Galeano es necesario para resignificar el debate político, ideológico e histórico, considerando aquella vieja, pero no caduca, escuela de los Martí, Mariátegui, Ugarte, Jauretche, Kusch, Walsh, entre otres”, afirmó.
“Hoy reivindicamos ese libro fundamental que nos guía hacía la segunda independencia pero a su vez nos otorga la posibilidad de englobar y conocer los modos de explotación de los dueños de América Latina sobre el pueblo trabajador. Porque, justamente, ese libro señero de Galeano se cierra diciéndonos: “Es mucha la podredumbre para arrojar al fondo del mar en el camino de la reconstrucción de América Latina. Los despojados, los humillados, los malditos tienen, ellos sí, en sus manos, la tarea. La causa nacional latinoamericana es, ante todo, una causa social: para que América Latina pueda nacer de nuevo, habrá que empezar por derribar a sus dueños, país por país. Se abren tiempos de rebelión y de cambio. Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres”, cerró el legislador provincial.

