
El legislador del Fre.Ju.Pa. y el Frente Peronista Barrial, Leonardo Avendaño, conmemoró un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo en Argentina.
A través de un comunicado de prensa, resaltó la idea de la Patria Grande y la contrapuso al centralismo porteño. “Esa concepción de Patria chiquita sigue presente en algunos dirigentes argentinos, pensemos en las declaraciones del radical Alfredo Cornejo, de independizar a Mendoza de la Nación, cuando dijo que “hay un movimiento en Mendoza, el MendoExit, un grupo organizado que plantea esa salida, y existe una historia de un grupo de gente que pidió la separación ante un juez federal hace ya muchos años”, la insinuación de un grupo de cordobeses de emancipar a la Docta (CordoBrexit), o la postura de Rodríguez Larreta de renegar de las políticas sanitarias emanadas del Gobierno Nacional, específicamente, en cuanto a la presencialidad escolar, donde interviene la Corte Suprema de Justicia de la Nación y avala la preeminencia de CABA sobre la Nación”, criticó.
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En otro tramo del texto, destacó la idea de la Tercera Posición, del justicialismo, para criticar a la anterior gestión de Cambiemos, “que no sólo nos ataron nuevamente al Fondo Monetario Internacional —con un crédito que violó los estatutos del organismo, salteó los pasos administrativos del Estado argentino y del que se fugaron del país 44 mil millones de dólares—, sino que también nos endeudaron por cien años, destrozaron la industria y las Pymes”.
Además llamó a “la unidad de acción” para “acer realidad la idea de Patria Grande o de Unidad Latinoamericana. Por lo tanto, para el significado que tiene la política internacional en este nuevo orden globalizado es auspicioso que hayamos abandonado el Grupo de Lima y consolidemos nuestra participación en el Grupo de Puebla; además de continuar afianzando las relaciones con México —López Obrador—, Bolivia —Luis Arce y Evo Morales—, Brasil —Lula—, Rusia —Putin— y China —Xi Jinping—, y se tome la decisión de reactivar los organismos como UNASUR, CELAC, PARLASUR y RUNASUR”.
Por otra parte, destacó el paple de Simón Rodríguez, el mentor de Bolívar”Sabía lo importante que era educar al pueblo para librarlo no sólo de la ignorancia sino también de la opresión colonialista, y, por sobre todo, reconocerse como sujeto histórico y político, tanto fueran indios, negros y criollos. Lo mismo expondrá José Martí en el artículo “Nuestra América” de 1891, es decir, reconoce la importancia de los pueblos originarios, los negros, mulatos y criollos”.
Por último, destacó el origen del FPF y el papel de las mujeres en los reclamos políticos actuales “con una toma de posición antimperialista, feminista e integradora de la comunidad LGBTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexuales, travestis, intersexuales y queer), y latinoamericanista”.
El comunicado completo consigna lo siguiente:
La maquinaría capitalista o neoliberal no deja de producir en su cadena extractivista —que destruye el planeta—, industrial —con sus chimeneas de humo que inciden y aceleran el calentamiento global—, tecnológico —que en pandemia han multiplicado sus ganancias, especialmente los más ricos que residen en Estados Unidos—; ni tampoco de inmiscuirse en la política interna de los países o regiones donde tienen intereses de recursos naturales esenciales para este siglo XXI.
Desde esa perspectiva de geopolítica global, más la relectura local necesaria para esta época, es que deberíamos analizar este nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.
En ese sentido, algunos hechos puntuales afianzan la línea histórica basada en Artigas, Bolívar, San Martín, Martí, con su Nuestra América, los pueblos originarios, en su Abya Yala, el libro La Patria Grande, de Manuel Ugarte, siendo resignificada también por Juan Domingo Perón tanto en lo conceptual como en lo práctico, sea en la Tercera Posición, la Unidad Latinoamericana, o cuando con Juan Bautista Lusardo, agente diplomático del varguismo, comienza a concertar el plan de un Bloque de Poder Sudamericano a través de la reconstrucción y reformulación de la Alianza Informal del ABC (el Pacto ABC, cuyo nombre oficial era Pacto de No Agresión, Consulta y Arbitraje, ratificado por Argentina, Brasil y Chile en 1915).
La idea medular de Patria Grande en los próceres de la Emancipación era la antítesis planteada por el separatismo porteño, representado en un sector faccioso que no sólo abandona a San Martín en Perú, sino que concibe la creación de la República del Plata, uniendo los puertos de Montevideo y Buenos Aires, de la República de Tucumán o de Entre Ríos, aislándose del resto de América, para generar micrestados, una especie de balcanización como padeció Yugoslavia en el siglo XX.
Esa concepción de Patria chiquita sigue presente en algunos dirigentes argentinos, pensemos en las declaraciones del radical Alfredo Cornejo, de independizar a Mendoza de la Nación, cuando dijo que “hay un movimiento en Mendoza, el MendoExit, un grupo organizado que plantea esa salida, y existe una historia de un grupo de gente que pidió la separación ante un juez federal hace ya muchos años”, la insinuación de un grupo de cordobeses de emancipar a la Docta (CordoBrexit), o la postura de Rodríguez Larreta de renegar de las políticas sanitarias emanadas del Gobierno Nacional, específicamente, en cuanto a la presencialidad escolar, donde interviene la Corte Suprema de Justicia de la Nación y avala la preeminencia de CABA sobre la Nación. Una CSJN que siempre amparó a la oligarquía y ha dictaminado contra el pueblo, y sigue consecuente de sus actos elitistas y sediciosos, como cuando firma la infame “Acordada del 30”, por la cual “legaliza” el golpe de Estado de José Félix Uriburu contra Hipólito Yrigoyen. Tribulación en la que participan los jueces José Figueroa Alcorta, Roberto Repetto, Ricardo Guido Lavalle y Antonio Sagarna, junto al Procurador Horacio Rodríguez Larreta. Sí, el tío abuelo del actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Entonces, es importante rescatar aquella herramienta de política internacional, la Tercera Posición, así como el apotegma que “en el 2000 estaremos unidos o dominados”. En abril de 1954 Perón pronuncia la conferencia “Acerca de la Tercera Posición y de la Unidad Latinoamericana” ante estudiantes latinoamericanos en el Teatro Nacional Cervantes, en donde plantea: “El mundo actual es un mundo que se encamina, indudablemente, a una lucha económica, cada día más difícil, y esto surge naturalmente de una rápida apreciación, observando cómo está el mundo superpoblado y superindustrializado. En consecuencia, el problema del futuro será, primero, la comida, como ocurre siempre donde el mundo está superpoblado, y después la materia prima, que es el elemento de transformación de nuestra industria y de la industria del mundo entero. Esos dos problemas hacen que, aparte de todas las demás consideraciones de todo orden, consideremos el problema económico como sumamente importante para el futuro de nuestras relaciones internacionales. […] Por eso he afirmado, en muchas ocasiones, que el año 2000 nos encontrará unidos o dominados. Cuando se analizan desde el punto de vista geopolítico nuestros países, ninguno está preparado para ser un gran país del futuro, porque todos carecen de unidad económica. Ni Brasil tiene unidad económica, ni Argentina tiene unidad económica, no la tienen tampoco Chile, Perú, Bolivia, Colombia ni Venezuela; ninguno de estos países tiene, por sí, unidad económica suficiente como para garantizar su porvenir, pero unidos representamos la unidad económica más formidable que pueda existir. Entonces, señores, yo preguntaría, desde el punto de vista político internacional, ¿qué estamos esperando para realizar lo que hace más de cien años ya nos estaban indicando San Martín y Bolívar?”.
Ya hemos sobrepasado por dos décadas el año 2000 y no se vislumbra la segunda y definitiva independencia; más aún después del gobierno de Mauricio Macri y su coalición Cambiemos, junto a la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica ARI y otros partidos políticos, que no sólo nos ataron nuevamente al Fondo Monetario Internacional —con un crédito que violó los estatutos del organismo, salteó los pasos administrativos del Estado argentino y del que se fugaron del país 44 mil millones de dólares—, sino que también nos endeudaron por cien años, destrozaron la industria y las Pymes. Ya Perón lo advertía en la conferencia sobre la Unidad Latinoamericana, destacando la disputa geopolítica, la lucha económica, la transformación de la industria y la importancia de los commodities. El intercambio comercial argentino al mes de enero de 2021, según el INDEC, tuvo exportaciones por el 56%, destacándose granos, harinas, aceites, carnes y otros subproductos.
Por ende, sin unidad de concepción no hay unidad de acción y, en consecuencia, será imposible hacer realidad la idea de Patria Grande o de Unidad Latinoamericana. Por lo tanto, para el significado que tiene la política internacional en este nuevo orden globalizado es auspicioso que hayamos abandonado el Grupo de Lima y consolidemos nuestra participación en el Grupo de Puebla; además de continuar afianzando las relaciones con México —López Obrador—, Bolivia —Luis Arce y Evo Morales—, Brasil —Lula—, Rusia —Putin— y China —Xi Jinping—, y se tome la decisión de reactivar los organismos como UNASUR, CELAC, PARLASUR y RUNASUR.
Simón Rodríguez, el mentor de Bolívar, sabía lo importante que era educar al pueblo para librarlo no sólo de la ignorancia sino también de la opresión colonialista, y, por sobre todo, reconocerse como sujeto histórico y político, tanto fueran indios, negros y criollos. Lo mismo expondrá José Martí en el artículo “Nuestra América” de 1891, es decir, reconoce la importancia de los pueblos originarios, los negros, mulatos y criollos. Una idea que había quedado trunca en la declaración de la independencia de 1816 de las Provincias Unidas de Sud América; pues los patriotas —Belgrano, San Martín y Güemes— proponían un gobierno presidido por un descendiente de las autoridades quechuas del Tawantinsuyu; pero los delegados de Buenos Aires se opusieron para no perder el poder de la ciudad puerto y por el desprecio hacia los pueblos indígenas. La Generación del ‘80 perpetraría luego el primer genocidio en nuestro país a través de Roca, Avellaneda y Sarmiento.
Sin embargo, es importante reflexionar y repensar la historia oficial, pasar el cepillo a a contrapelo como ya lo hicieron los revisionistas, para desmontar o deconstruir el relato mitrista, y adherimos a la propuesta de Pacho O’Donnel: “Una diferencia fundamental entre la versión nacional, popular y federal de nuestra historia con la historiografía liberal y oligárquica, que no enseñaron y nos siguen enseñando, es la reivindicación de la participación de los sectores populares en las circunstancias claves de la vida de nuestra Argentina”.
El FPB es de raigambre popular, formado por militantes de las barriadas de los diferentes pueblos pampeanos, por lo tanto, con una impronta que se remonta a la esa tradición que hemos enunciado en el documento, con una identificación ideológica referenciada en el peronismo y las organizaciones del campo popular, con una toma de posición antimperialista, feminista e integradora de la comunidad LGBTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexuales, travestis, intersexuales y queer), y latinoamericanista.
Este 25 de mayo bajo restricciones por la pandemia de Covid-19, resignificamos a los postergados del relato oficialista, y los volvemos a poner en el centro de la historia, más allá de Saavedra, Moreno, Passo, Castelli, los Rodríguez Peña, también los que se jugaron el pellejo como French y Beruti, con los “chisperos”, los “infernales”, es decir, las milicias populares, y los “Patricios”. Vale rememorar lo que le dijera Beruti a los que habían negociado con el realista Cisneros: “Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí . ¡Sí o no! Pronto, señores, decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada”.
Pero también queremos reivindicar a las mujeres que participaron en la Revolución de Mayo, porque como resaltan las historiadoras Gabriela Vásquez, Guillermina Guillamon y Marcela Ternavasio, este hecho fundacional de la historia nacional fue narrada bajo un canon patriarcal que, si bien incluye algunos nombres propios femeninos en sus relatos, no da cuenta del heterogéneo accionar de las mujeres en ese suceso. El relato sobre la revolución “consolidó una narrativa compuesta por un panteón de héroes masculinos que, en gran medida, constituyen el imaginario nacional”, según Guillermina Guillamon; por eso Gabriela Vázquez señala que “las mujeres son mencionadas ocasionalmente y casi siempre en relación con algún varón ilustre: para la Historia todavía son esposas, madres, hijas, hermanas o amantes de. Sólo unas pocas son registradas con nombre y peso propio, como Mariquita Sánchez o Juana Azurduy”; en consecuencia “las mujeres mantuvieron sus viejos roles y asumieron otros en consonancia con los segmentos sociales y culturales a los que pertenecían, como las letradas devenidas anfitrionas de espacios de sociabilidad para las elites y nuevas dirigencias revolucionarias: la casa y el espacio doméstico se politiza y es allí donde lo femenino adquiere una relevante presencia”, agrega Marcela Ternavasio.
Las mujeres se han convertido en el sujeto político disruptivo de este siglo XXI, generando grandes movilizaciones de masas en todo el planeta, bajo las consignas de Ni Una Menos, 8M, IVE, etc., por eso es tan importante para el FPB su protagonismo, porque permite repensar e incluir esa otra tradición identificada en Manuela Pedraza, Mariquita Sánchez, Juana Azurduy, Ana Riglos, Melchora Sarratea, Guadalupe Cuenca, Macacha Güemes y María Remedios del Valle, declarada de manera póstuma como “Madre de la Patria”. En cada una de ellas, más todas las mujeres que se han sumado a la lucha política hasta la actualidad, son la referencia ineludible para el FPB, una tradición y un sector emergente que discute la historia política en la casa, la calle, la unidad básica, la legislatura, los ministerios o la presidencia.

