
El lunes por la mañana el Consejo de Lonkos de la Nación Rankül celebró de manera ancestral el enterratorio de Nazareno Serraino, fallecido de coronavirus el 2 de junio pasado.
Nazareno Serraino fue enterrado en el espacio comunitario de la comunidad Rosa Moreno Mariqueo, en la localidad de Victorica, en el oeste pampeano.
Pedro Coria, desde el Consejo de Lonkos de la nación Rankül, contó que “fue un hecho histórico para los pueblos originarios, tanto por el camino que él sigue marcando, en lo que tiene que ver en la difusión de la lengua con los manuales, los diccionarios con la compañía de Daniel Cabral, el lonko Luis Dentoni Yankamil, y por haber marcado el camino de volver a los enterratorios ranqueles como corresponde, con la ceremonia de los lonkos, de las jefas espirituales, a la manera ancestral”
“A pesar de la tristeza es un momento muy hermoso para la Nación Ranquel porque es volver a nuestras raíces, volver a sentir lo que sintieron nuestros ancestros, esa espiritualidad que nos marca lo que somos”, añadió.
En un mensaje enviado a Plan B destacó que “somos parte de la tierra, volvemos a la tierra y que nos elevamos en espíritu al Kume Malal, corral de los buenos, acompañados por las comunidades y las familias, es un hecho histórico porque luego de más de 100 años vuelven a celebrarse a la manera ancestral, fuera de los cementerios, a restituir a la tierra nuestro cuerpo. La madre tierra abraza a los restos de nuestro lonko, lo vuelve a cobijar como buena madre para que su cuerpo descanse ahí y su espíritu se eleve”.
“Se trata de visibilizar el avance de la lucha del pueblo ranquel, rescatar todo lo que hizo el hermano y lonko Nazareno Serraino. Ha sido punta de lanza de una recuperación muy importante para nosotros, como la de recuperar la posibilidad de volver a la tierra en el lugar donde corresponde. Fue enterrado en una loma, cerca de un caldén, como hacían nuestros ancestros”, describió.
“Por cuestiones de protocolo la ceremonia fue muy reducida, pero participamos los lonkos de las comunidades, a la vieja usanza, con sus prendas más preciadas, con agua, comida, con su orientación hacia el este, con la cabeza hacia la salida del sol”, finalizo
Serraino estuvo internado por más de 10 días en General Pico por la complicación de salud que generó el coronavirus, que lo llevó a la muerte el 2 de junio pasado.

