
Martina tiene tres años, estatura mediana, color marrón. El martes a la 1.30 de la madrugada fue la heroína que le salvó la vida a Lucas Díaz, su dueño. Estaban durmiendo hasta que un caloventor tuvo una falla eléctrica y se incendió la pieza.
La perra dormía en la misma cama que su dueño pero en un momento se bajó corriendo, empezó a rascar la puerta y hacer ruido con insistencia hasta que Lucas se despertara. A los dos les urgía salir de la pieza en llamas.
“Estaba re dormido, me despertó los ruidos de Martina. Recuerdo que estaba rascando la puerta”, contó Lucas a Plan B,
“Logré reaccionar, y saqué lo que pude. Primero una garrafa de 15 para evitar mayores daños, la cocina y pude rescatar la heladera. Todo el resto se quemó”, contó a Plan B.
“Me la regaló mi ex, la madre de mi beba. Soy re perrero, si por mí fuera, tendría 10 perros”, relató.
Lucas alquila un departamento ubicado en el fondo de una propiedad de la calle Poblador Desconocido al 875.
Incendio
Tras las llamas que consumieron los muebles, camas, colchones, ropa, entre otros elementos, Lucas Díaz, trabajador metalúrgico independiente, tiene que emprender la tarea más dura: reparar todo lo que dañó el incendio.

A poco de quemarse su casa, sus amigos iniciaron una colecta solidaria y en pocas horas, recuperó casi todo lo que perdió.
“Estoy muy agradecido con la gente, es muy solidaria. Me han donado tantas cosas que ahora yo tengo que donar varias porque no las voy a usar y hay otras personas que las necesitan”, dijo.

Adelantó que la mercadería que no puede consumir antes que se eche a perder la donará a un comedor y la ropa, a un ropero comunitario.
“Gracias a la Policía, los Bomberos, la ambulancia del SEM y a toda la gente. Hasta personas con covid se comunicaron y me decían que vaya a la casa a buscar cosas que me querían dar pero yo les dije que ellos estaban peor que yo y les agradecí”, añadió en diálogo con Plan B.

Para reparar la vivienda le falta pintura y el techo. “La Municipalidad vino, se puso a disposición, me dijeron que me iban a ayudar con tirantes y algunas chapas. Ya me tengo que poner a trabajar para reparar el departamento y adecuarlo para volver a vivir con mi hija de 18 años”, dijo.
“Por suerte la noche del incendio ella no estaba conmigo. Tengo que arreglar todo para vivir de nuevo en el departamento y también tengo que seguir trabajando. Gracias a todas las personas que me ayudaron”, cerró Lucas Díaz.


