
El concejal José Depetris recordó ayer que se cumplieron 41 años que la última dictadura ordenó quemar un millón y medio de libros del Centro Editor de América Latina (CEAL) en un terreno baldío en la localidad de Sarandí, partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires
El edil del FreJuPa señaló que “el hecho representó el atentado más grande registrado contra la cultura nacional y la culminación de un ataque sistemático a una de las editoriales más prestigiosas que existió en el país y en el continente”.
Sentenció que “la hoguera fue la máxima expresión de un historial de persecuciones que el Centro Editor sufrió a lo largo de la década del ’70. Los trabajadores eran intimidados mediante amenazas físicas, grupos comando que colocaban bombas en las instalaciones de la editorial y rígidos controles”.
Depetris comentó que “La sangrienta dictadura cívico-militar-eclesiástica instauró un plan sistemático de censura de los circuitos culturales y una persecución de autores, editores y lectores. Con un equipo de inspectores y bestias de uniforme que recorría librerías y prohibían aquellos títulos considerados ‘cuestionables’. Hubo quienes, para salvarlos del olvido, los enterraron, los escondieron. En mi caso, recuerdo que los adquiría a sus títulos -antes de aquel fatídico 24 de marzo- en el centro cultural ‘Con Todos por la Liberación’, en su sede de avenida San Martin o en la librería ‘Amerindia’, entonces en la calle Pico”.
Finalmente expresó que “Después del golpe, muchos de aquellos libros leídos y atesorados, supieron del ostracismo en el entretecho del horno de nuestra panadería familiar. Hoy los saco cuidadosamente del anaquel y los homenajeo con esta foto como a sobrevivientes de la barbarie….”

