
El tercer juicio a los represores de la Subzona 14 continuó este miércoles con la declaración de más víctimas y testigos vinculados a la represión contra estudiantes de la UTN de General Pico.
El primer testimonio de este miércoles fue el de María Rosa Audisio, estudiante detenida y torturada, quien además ya había testificado contra los represores en el segundo juicio.
Audisio tenía 22 años y estudiaba en la UTN de General Pico cuando fue detenida en el marco de un enorme operativo con presencian militar en su casa, en esa ciudad. Estuvo en la Comisaría Primera y luego fue trasladada a Santa Rosa donde fue interrogada y torturada por el grupo de tareas de la Seccional Primera.
Recordó que en la Primera “nos ingresaron a una sala, yo fui con Mireya Regazzoli. Después me separaron porque me dijeron que iba a visitarla Baraldini y monseñor Arana”.
“Me llevaron a un lugar con los ojos vendados y las manos esposadas atrás. Me apoyaron algo en la cara, no sé si era un arma. Comienzan con un interrogatorio, que en algún punto era ridículo, porque nos responsabilizaba por la muerte de un policía en el aeropuerto, dónde estaban las armas, nos dijeron que podíamos aparecer en una zanja», recordó.
«Yo hice como una mueca y me dieron dos golpes de puño con guantes de boxeo. Creo que había entre 4 o 5 personas. En ese momento alguien dice déjala porque ya cantó Barabaschi, déjala después la seguimos. Esa voz no pude saber nunca más quién fue. Después tengo la idea de que cuando me devolvieron creo que vomite», contó.
«Estábamos incomunicados, nadie sabía de nuestra situación. A mí nunca me vio un médico ni tuve un abogado. Fue una tensa espera de 2 semanas, pensando si nos iban a volver a llevar al interrogatorio otra vez», detalló.
Luego fue dejada en libertad bajo vigilancia. «Cuando salimos sabíamos que a Raquel la habían picaneado, a mí golpeados, todos salimos con mucho temor después de sufrir las amenazas. Baraldini nos hizo firmar un papel y decía que nuestra iba a cambiar, que no podíamos estudiar, que teníamos que registrar nuestros movimientos en la comisaría y que nos calláramos que ahí no había pasado nada. Salimos a la calle asustados por primera vez después de 10 días y nos buscaron familiares de Francisco Cortada y tomamos el colectivo al día siguiente para regresar a nuestra ciudad».
Sobre ese momento recordó que «hubo gente que se acercó solidariamente a abrazarnos, que a lo mejor sintieron que había sido algo injusto, algo descabellado»
«Nosotros insistimos en poder acceder a la facultad y una vez que nos aceptaron nos dijeron que no más centro de estudiantes, ni discusiones, que se venía a estudiar, ni zurdaje. Yo pude seguir, otros no, el clima era bastante hostil. Pero igual logré recibirme», resaltó.
«Cómo todos teníamos distintos tipos de acciones en el proyecto de facultad que incluyera el mío eran los cursos de apoyo a ingresantes y alumnos de primer año, yo estaba en tercero año para cuarto. Estoy muy orgullosa», concluyó.

Pedro Belliardo es otro de los estudiantes del grupo de víctimas de la UTN de General Pico que fue tenido ilegalmente y torturado con golpes en la Seccional Primera de Santa Rosa.
“El 24 de marzo del 76 golpean a mi casa personal militar y cuando atiendo me dicen que los tengo que acompañar y me llevan en un furgón, y en el camino buscaron otros muchachos. En mi caso el motivo era que alguien del Ejército quería hablar conmigo. Nos llevaron a la Comisaría Primera (Pico) y de ahí a la Unidad Penal 4 (Santa Rosa) donde quedé alojado en un calabozo», recordó.
Lo mantuvieron incomunicado Estaba incomunicado, para ir al baño debíamos estar solos sin presencia de nadie. Me llamó la atención que una de las oportunidades cuando fui al baño me crucé con Aragonés afeitándose y me saludó cuando ingrese, nos conocíamos del Club Costa Brava, y yo digo como puede ser que estemos todos detenidos incomunicados y suceda esto.
Después de estar alrededor de 15 días detenido fue retirado por personal militar, subido a un vehículo militar para ser indagado en la Seccional Primera, siempre esposado en las manos por atrás. “Me dejaron con dos policías y me llevan a una sala que parecía un escritorio y me dejan parado mirando a la pared, al rato ingresa una persona que me venda los ojos y me lleva a otra sala donde me hacen sentar y ahí comienza el interrogatorio, que duró bastantes horas, lo sé porque fui retirado del penal a media mañana y fui devuelto a la tarde noche.
Durante el interrogatorio “me preguntaban donde estaban las armas que habían sido traídas de Bahía Blanca y que actividades desarrollaban dos diputados, Acatoli y Gil. Todo el interrogatorio versaba sobre conocer las actividades de Acatoli, a quien sindicaban de traer las armas. Recibía golpes en el estómago, después silencias y ruidos al lado del oído que me dejaban atontado, y así pase varias horas. También me hacían saber que si salía de ésta no tenía que volver a la facultad porque era un antro de terroristas, que si volvía la iba a pasar muy mal”.
“Cuando me liberan me hacen mención que no puedo salir de General Pico, que tengo que avisar en la Comisaría Primera si tengo que viajar, algo que hice por más de 1 año y medio”, contó.

Jorge Luis Canciani estudiaba en la UTN y trabajaba en una ofincia del gobierno de La Pampa donde controlaban el Parque Industrial. También fue detenido y torturado en la Seccional Primera de Santa Rosa
“Yo en el 76 estaba en los últimos años de mi carrera en la UTN de General Pico y además trabajaba en una oficina del gobierno de La Pampa donde se hacía el control del Parque Industrial. Luego del golpe me detuvieron y fui llevado a la Comisaría Primera, donde me colocaron en una celda común, no con el resto de los estudiantes, estuve todo el día y a la mañana siguiente nos trajeron a Santa Rosa en un carro de asalto grande y nos alojaron en la Colonia Penal de Santa Rosa.
«Después de eso, al otro día, fuimos trasladados con Calvo y Francisco Cortada a la Seccional Primera, esposados con las manos atrás y nos dejaron parados en un pasillo unas 12 horas paradas, sin poder tomar ni un vaso de agua. Luego nos fueron vendando los ojos y subimos a un primer piso, de a uno, y fuimos interrogados, por decir algo suave porque nos pegaban en el estómago, en la cara, diciendo que éramos subversivos, donde escondíamos las armas, que teníamos que ver con la muerte de un policía en el aeropuerto de General Pico, nos acercaban un cigarrillo a la boca para quemarnos despacito y nos caíamos hacia atrás, creíamos que caíamos al vacío», relató.
Contó que ya estaba de novio con quien hoy es su esposa, de apellido Giuliani, cuando le preguntaron si se iba a cazar y dijo quien era y se dieron cuenta que era hija del comisario Giuiliani, dejaron de torturarlo. A Calvo y Cortada los torturaron con picana. Luego de eso pasaron unas dos semanas detenidos en la Unidad Penal 4 hasta que fueron liberados.
“Yo no pude volver a trabajar a mi antiguo trabajo y tuve la oportunidad de entrar a trabajar a vialidad pero me dijeron que no porque ya había sido echado”, contó.
María Inés Cortada, hermana de Francisco Cortada, víctima de la represión ilegal contra los estudiantes de la UTN, hoy fallecido.
Tenía 15 años cuando mediante el llamado de su cuñada le informaban que Francisco había sido detenido y comenzaba la búsqueda de la familia sobre su paradero. «No sabíamos dónde estaba y mis padres empezaron a averiguar durante varios días», recordó de aquel instante.
«El motivo de la detención nunca fue claro. Hablaban de una panfleteada, de que los aleccionaba un profesor (Agaya), en sus políticas estudiantiles», dijo. Lo que ocurrió con la víctimas de la UTN fue relatado por ellos mismos en los distintos juicios. Habían sido perseguidos por su militancia estudiantil, detenidos en forma ilegal y torturados.
“A los días que siguieron aparecieron en casa los familiares de los chicos detenidos. Las madres y algunos hermanos, se juntaban en casa, y arrancaban una gira por la casa del juez Lema, luego por la curia que estaba el obispo Arana en ese momento, y a la Jefatura de Policía con Baraldini”, recordó Cortada.
“Yo era chica y no tenía participación, pero veía el llanto de las mamás en mi casa. Eso lo hicieron por el tiempo en que estuvieron detenidos”, contó con la voz quebrada.
“Escuchaba que Lema les decía que si quedaban en la provincia no pasaba nada pero si salían a alguna cárcel de nación era otra cosa”, recordó de ese momento.
Además contó que su padre «tenía un conocido por el que le hacía llegar cosas a mi hermano, caramelos, galletitas. Ese intermediario creo que era Fiorucci. No recuerdo pero se hablaba de eso en casa”.
Recordó que su hermano tenía muy buena relación con Juan Papini, Jorge Canciani, con quien estudiaba y trabajaba, y también fueron detenidos y torturados en la Seccional Primera.
“Mi hermano falleció. Creo que todo lo que le pasó no lo ha contado. Cuando los soltaron mi papá les hizo un asado en casa, y tengo el recuerdo de verlos juntos ahí, creo que hicieron un pacto de silencio, que creo fue para no hablar sobre eso y no afectar a sus familias”, rememoró.
Por último agradeció la realización del juicio y que “más allá del tiempo que pase, siempre va a ser reparatorio para las víctimas, estén hoy acá o no”.

