
El relato de una joven por lo que le pasó a los 5 años alertó a otras víctimas. Denunció a su abuelo materno. La causa prescribió. Por varias situaciones similares a la de la chica, en 2011 se sancionó la ley Piazza.
Una joven pampeana denunció a su abuelo paterno, retirado de la Policía Federal. Fue a la justicia, pero el delito estaba prescripto: sin embargo, se abrió una puerta, la ley Piazza para posibles víctimas de la misma persona.
“Si nadie se hubiera estado acercando por el pasillo, él no me hubiera soltado y me hubiera violado, con tan solo 5 años de edad. Me robo la infancia, la adolescencia, provocando una grave anorexia nerviosa. Sigue impune, esto siguió hasta meses después de cumplir 8 años”, relató Zoé.
“Luego me lo cruzaba, exponiendo mi salud mental, a ataques de pánico, después me seguía en el auto y no dudo su vigilancia a través de las redes sociales. Es expolicía de la federal y tiene armas en su poder”, contó.
El posteo fue acompañdo con una fotografía y la identidad de su abuelo materno: Ricardo Lorenzo Cardoso.
“Ricardo Lorenzo Cardoso (abuelo materno) abusador de infantes. Todo sucedió cuando yo tenía 5 años, a principios en 2005. Empezó con besos cerca de la boca, a tocarme, siempre pensé que no eran normales sus actitudes hacia mi persona, era una niña, pero no era difícil darme cuenta de que algo raro estaba pasando, después todo empeoro y Ricardo Lorenzo Cardoso, empezó a introducir su mano dentro de mi bombacha, abusando de mí con su propia mano”, relató.
“Escapar siempre era una posibilidad, pero no podía, concurríamos mucho a esa casa, donde sigue viviendo él y familia, más infantes, de los cuales nos preocupa, él no dejaba de repetir si me gustaba lo que me estaba haciendo, cuando estaba en maya para ir a la pileta, cuando estaba en la pileta, siempre ocurría. Esto ocurría gracias a sus cómplices, como su esposa Maria Rosa, que me decía que el baño estaba ocupado, que el de atrás no, y yo me dirigía, donde él momentáneamente aparecía. Una vez me agarro por atrás a la fuerza para llevarme a la habitación”, añadió.
El padre también usó las redes para referirse al abuso que padeció su hija: “agradezco profundamente la difusión de nuestra historia. Este relato, aunque descarnado, es real y se vive lamentablemente en miles de familias y sobre todo en la impunidad de lo intrafamiliar. NOSOTROS NO TENEMOS VERGÜENZA Y QUEREMOS JUSTICIA”, escribió Javier Carra.
“También lamentablemente al día de la fecha a partir del posteo de Zoé, la valiente de esta historia, ya se contactaron con nosotros dos víctimas más que en este momento son familias destruidas”, anticipó.
“Sé que pudimos haber llegado tarde para las víctimas que encontraremos en el camino, pero les pedimos a los familiares directos que relean la situación de la misma edad de mi hija que hasta hoy están cerca de este sujeto. Más aún la gente de General pico y Castex que fueron lugares donde él estuvo en actividad muchos años por pertenecer a la Policía Federal Argentina”, indicó.
La denuncia
La joven Zoé presentó la denuncia penal contra su abuelo paterno, pero el delito había prescripto porque fue cometido antes de 2011 y ya habían pasado 12 años del delito. Sin embargo, su testimonio abrió la puerta a que otras posibles víctimas de abuso sexual tras la sanción de la ley Piazza, puedan denunciar.
La nueva normativa fue sancionada en 2011 y lleva el apellido del conocido diseñador, víctima en su infancia de abuso sexual. La ley estableció que el plazo de prescripción de la causa penal no comenzará a correr hasta que la víctima tenga 18 años. Y de ahí en más, la prescripción será de 20 años.

