
El presidente de Unidad Básica Villa Alonso, Oscar Christensen, criticó la participación del gobierno de Mauricio Macri en el golpe de estado en Bolivia, en el 2019.
En una nota de opinión enviada a Plan B, Christensen señaló que “el pésimo gobierno de Cambiemos, con la conducción de Mauricio Macri tuvo todos los condimentos para convertirse en una tragedia para el pueblo argentino, pero también para Latinoamérica. Su identificación con la extrema derecha y su alineamiento con Trump en EEUU y Bolsonaro en Brasil solo produjeron daño y atraso para el continente, pero también, hizo recordar los peores momentos de las dictaduras en las distintas épocas”.
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“Con la salida a la luz de la participación del gobierno macrista en el golpe de estado de Bolivia contra Morales se comenzó a ver solo una parte de su pensamiento ideológico y su identificación golpista; muy lejos de la democracia y de la República que tanto proclaman”, agrega en otro tramo de la nota de opinión. “Macri es el ícono de cada principio sin fin de nuestro país; él fue el creador del odio irracional de clases que confrontaron entre sí; pobres contra pobres y ricos contra ricos; Macri fue el diablo que quiso crear el paraíso”, agrega más adelante.
La nota completa, expresa lo siguiente:
“El gobierno de Macri no solo destrozó a la Argentina socialmente, la endeudó por 100 años, manipuló bienes del Estado, hizo negocios privados con el Estado donde era integrante de las dos partes, pretendió condonarse una deuda astronómica con el Estado Argentino, mintió descaradamente sobre las obras que nunca hizo, persiguió políticamente a jueces, dirigentes políticos, medios de comunicación y no solo eso; también participó del golpe de estado contra Evo Morales en Bolivia, y eso solo 30 días antes de dejar el gobierno que había perdido en primera vuelta ante Alberto Fernández.
El pésimo gobierno de Cambiemos, con la conducción de Mauricio Macri tuvo todos los condimentos para convertirse en una tragedia para el pueblo argentino, pero también para Latinoamérica. Su identificación con la extrema derecha y su alineamiento con Trump en EEUU y Bolsonaro en Brasil solo produjeron daño y atraso para el continente, pero también, hizo recordar los peores momentos de las dictaduras en las distintas épocas.
Con la salida a la luz de la participación del gobierno macrista en el golpe de estado de Bolivia contra Morales se comenzó a ver solo una parte de su pensamiento ideológico y su identificación golpista; muy lejos de la democracia y de la República que tanto proclaman.
El 5 de diciembre de 2019 se realizó en Bento Goncalves, Brasil, la ultima reunión del Mercosur bajo la presidencia de Macri, tan solo 5 días antes de traspasar el mando al próximo presidente, y ello ocurrió porque Bolsonaro (presidente pro tempore del Mercosur), adelantó la reunión para evitar tener que encontrarse con Alberto Fernández. En ese encuentro, participó Karen Longaric Rodríguez, Canciller de Bolivia designada por Jeanine Añez, en representación del gobierno de facto de Bolivia. No solo que Macri ni Bolsonaro se expresaron en contra del golpe, sino que el propio Macri le pidió a su sucesor que “oficialice la labor de Añez como presidenta a cargo, al valorar la respuesta y responsabilidad de la legisladora”, aunque más adelante dijo «como ustedes conocen, hay un periodo de transición en mi país. Como presidente electo que asumirá el 10 de diciembre, espero que (Alberto Fernández) oficialice la labor que está llevando adelante la presidenta electa».
El 10 de noviembre de 2019 se produce el golpe de estado en Bolivia contra Evo Morales y el 12 del mismo mes asume Jeanine Añez con el nombre de “Gobierno Transitorio Constitucional de Bolivia” luego que las fuerzas armadas, la policía boliviana, la central obrera de Bolivia y un informe preliminar de la OEA le “sugirieron” a Evo Morales que renunciara.
Las versiones indican que hubo persecución contra la familia de Morales y amenazas de muerte contra el presidente derrocado, tras lo cual debió pedir asilo político a México que se lo concedió por razones humanitarias y las circunstancias que vivía Bolivia. El Canciller mexicano Marcelo Ebrard solicitó al senado de su país se le concediera el asilo con estas palabras: «Latinoamérica ha sido testigo en su historia de lamentables y violentos acontecimientos en los que el orden constitucional se rompe, y autoridades democráticamente electas se ven obligadas a abandonar todo para proteger su vida y su seguridad».
Y nuevamente Macri demostró su incondicional e interesado apoyo a los golpes de estado locales o internacionales. El gobierno macrista prohibió que el avión enviado por México para evacuar a Morales volara por espacio aéreo argentino y el presidente electo Fernández influyó para que el canciller Faurie (que ya se iba y no quiso quedar pegado con una tragedia) pidiera a Brasil que le permitieran volar por su espacio aéreo, a lo que Bolsonaro accedió.
Pero faltaba la frutillita del postre, el 12 de noviembre el gobierno macrista enviaba ilegalmente y a escondidas del Congreso armas letales, químicas y municiones, además de un grupo de gendarmes para, supuestamente, defender la embajada y el personal que se encontraba allí. En realidad, esos pertrechos eran para que la policía boliviana y sus fuerzas armadas las utilizaran en la represión y muerte de quienes se movilizaban en defensa del gobierno democrático y legal de Morales. Algunas versiones no se detienen en esto, sino que, denuncian que diez días antes del golpe, camiones militares argentinos se desplegaron desde Jujuy hasta Santa Cruz de la Sierra con armas y soldados. Esto es bastante verosímil, ya que el embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García en ese entonces, y actual Ministro de Trabajo del gobierno de Gerardo Morales, gobernador de Jujuy actualmente; precisamente recibió ese cargo en contra prestación por lo actuado en Bolivia cuando el golpe. Se dice que Gerardo Morales fue presionado para darle cobertura a Álvarez García por su misión en el golpe de Bolivia. Algunos dicen que Macri condicionó a Gerardo Morales a través de la Corte Suprema para que cubriera a Álvarez García o de lo contrario obligaría a la libertad de Milagros Sala en una intromisión de la SCJ para declarar improcedente la condena de la líder de los movimientos sociales. De todas maneras, la política que implemente Gerardo Morales como gobernador de Jujuy no tiene mucho que ver con los derechos humanos y sí con sus ansias de poder y ejercicio del mismo como si fuera un señor feudal.
Macri fue nefasto para la política argentina, el gran destructor de la democracia nacional; él fue quien destruyó aspiraciones y sueños de millones de argentinos que aspiraban a un nuevo futuro; Macri es el ícono de cada principio sin fin de nuestro país; él fue el creador del odio irracional de clases que confrontaron entre sí; pobres contra pobres y ricos contra ricos; Macri fue el diablo que quiso crear el paraíso”.
Oscar Christensen

