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Declaró la hija de Stella Maris Barrios en el juicio Subzona 14: “no se puede decir que se haga justicia”

11 septiembre, 2021
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Esta semana se desarrolló una nueva ronda de testimonios en el tercer juicio contra los represores de la dictadura en La Pampa, donde se juzgan dos delitos de abusos sexuales, uno de ellos el de Stella Maris Barrios, quien murió esperando justicia. Su hija, Mariana Juncos, declaró en su lugar.




Tuvieron que pasar 45 años para que los responsables sean juzgados por aquel delito. Stella había denunciado que fue violada por un integrante de la patota policial de la Seccional Primera de Santa Rosa, en contexto de la detención ilegal que llevaron adelante contra el estudiantado de la UTN de General Pico.

Lo hizo en 2010, en el primer juicio de lesa humanidad en nuestra provincia, donde fue citada a declarar como testigo por el caso de su madre, también detenida por la dictadura y cesanteada.

Stella murió de cáncer en 2016, un año antes del segundo juicio contra los represores de la Subzona 1.4, donde tampoco fueron incluidos los delitos sexuales contra las víctimas del terrorismo de Estado.

Esta semana, en el marco del tercer juicio, Mariana Juncos, hija de Stella, con gran coraje dio testimonio de la historia su mamá frente al Tribunal Oral Federal de Santa Rosa.

“Todo lo que ella había pasado le volvió a pasar después cuando esperó a que la justicia haga algo. Eso fue lo que la enfermó y por lo que falleció”, declaró Mariana, quien remarcó que tantos años después “no se puede decir que se haga justicia”.

Stella era estudiante de la UTN y trabajaba en el Estado provincial. En abril del 76 se presentó sola en la Comisaría Primera de General Pico tras regresar de una visita familiar en Santa Rosa porque le avisaron que era buscada y quedó detenida.

“La metieron en un cuarto, la esposaron y le vendaron los ojos. La cargaron en un auto y la llevaron a dar vueltas, no se pudo precisar hacia dónde. Ella pidió hacer pis porque estuvo todo el día detenida y no pudo ir. En un momento paran el auto y la bajan, les pide que la ayuden a bajarse los pantalones porque no podía, hace pis y la dejan un rato, vuelve a pedir asistencia y en ese acto la maltratan y le empiezan a decir cosas como “nos estás provocando; ustedes son todas iguales”, la terminan tirando al piso y una de las personas que la trasladaba la viola”, relató Mariana.

Dijo que en ese momento “le decían cosas horribles como “ustedes son todas iguales; son muy vivas pero después lloran”, hasta que una de las personas le dice que paren que ya le sirvió de escarmiento, le suben los pantalones y la dejan sola en ese lugar y se van. Al rato vuelven, la suben al auto y la llevan a Santa Rosa”.

Quedó detenida en la Seccional Primera, incomunicada totalmente. De ese momento, Mariana contó que su madre fue sometida a un interrogatorio. Después de un tiempo pudo saber que uno de los presentes era el expolicía Reinhart.

También reconoció posteriormente a Baraldini, a quien vio cuando les comunicó que quedaban en libertad bajo vigilancia junto a Raquel Barabaschi, otra de las víctimas del grupo de estudiantes de la UTN de General Pico.

“Lo que le ocurrió es algo que ella nunca contó. Solo le contó algunos de sus hechos a su hermana, pero nunca quiso contar la historia, incluidos nosotros sus hijos”, dijo su hija.

En los 90 Stella decidió irse de su trabajo en Casa de Gobierno a trabajar a la Escuela 78 en el Barrio Río Atuel, donde vivía con su familia. “Era un momento tremendo en el país en cuestiones de derechos humanos, tanto militares como policías tenían muchos beneficios y Casa de Gobierno era un lugar donde se los podía ver”, retrató Mariana.

“Ella empezó a hacer mucho trabajo vinculado a la cultura y contención de niños y niñas del barrio. Creó una biblioteca, un grupo de danza, una feria del libro, todas situaciones que ella entendía eran el camino para lograr muchas cosas y su militancia se basó en eso. Era un barrio donde los pibes la estaban pasando mal, muy marginado, donde la policía se llevaba detenido a cualquiera”, recordó.

Los represores “pasaban por buenos vecinos”

Mariana contó que en las peñas que organizaba “empezó a asistir un grupo de policías que habían sido parte de la Subzona 1.4, como Fiorucci y Reinhar. Eran personas comunes para el resto de la sociedad. Después de esas peñas siempre sufría algún sufrimiento corporal. A nosotros nos parecía que tenía que ver con el estrés pero después con el tiempo pudimos descubrir porque ella padecía eso”, rememoró.

“En realidad la pregunta de ella y nuestra es si ellos iban porque se creían totalmente impunes porque era una época donde nadie les iba a decir nada o lo hacían porque sabían quién era Stella Maris Barrios y era una forma de seguir torturándola. Pero es algo que nos va a quedar siempre por preguntar porque si ellos no lo cuentan, nosotros no lo vamos a saber”, apuntó a los responsables.

Las barreras para las víctimas de violación

Mariana dijo que Stella había decidido no contárselos “porque había decidido rehacer su vida, ella había tenido mucho miedo y mucha vergüenza porque el comentario más común en esa época era “algo habrás hecho”. Ella quiso preservarnos de esa historia que le había tocado vivir. La sociedad la iba a juzgar y no quería que nosotros creciéramos con odio contra ellos que pasaban por buenos vecinos y nadie los juzgaba. En cambio la víctima seguía siendo revictimizada”, expresó.

“Todo lo que ella había pasado le volvió a pasar después cuando esperó a que la justicia haga algo. Eso fue lo que la enfermó y por lo que falleció”, dijo y remarcó que tantos años después “no se puede decir que se haga justicia” y que “los represores terminan siendo tenidos más en cuenta que las víctimas mismas”.

“A ella le cortaron todos sus sueños y sus expectativas. No pudo estudiar nunca más. Nos preguntamos cual hubiera sido su vida si se hubiera podido recibir de ingeniera, que hubiera sido de nuestra vida. Seguro hubiera sido totalmente distinta. No pasó por la maldad de esta gente que se ensañó especialmente con las mujeres”, finalizó.

Tras 45 años de aquellos hechos, sigue sin saberse la identidad del abusador de Stella. Por el delito de abuso sexual con acceso carnal fueron acusados como coautores mediatos, el exjefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, el excapitán del Ejercito y responsable de Logística del Regimiento de Toay, Jorge Omar De Bartolo, el exsecretario del gobierno de facto, Néstor Greppi y el excomisario Roberto Fiorucci. Este último ya fuera del juicio y Greppi a punto de zafar por “impunidad biológica”.

En tanto, Baraldini, uno de los máximos responsables de los crímenes cometidos en nuestra provincia durante la dictadura, sigue eludiendo las responsabilidades por aquellos hechos escudandose en su decrepitud, con la intención de ser apartado del juicio en su contra como Greppi.

No. No se puede decir que haya justicia.

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