
El exJefe de la Policía de La Pampa afirmó que en su alejamiento “hay un combo entre razones personales, lo funcional, el trabajo y la cuestión social y familiar”. De esa manera desmintió las versiones que indicaban que se fue por la fuga de un detenido en Realicó o por el robo de la avenida Uruguay.
“No es que me pelee con nadie, pero siempre hay acuerdo y desacuerdos. No sé si faltó apoyo del ministro di Nápoli, pero hay cuestiones que hacen diferencias y a veces las diferencias las hacen insalvables”, dijo Héctor Lara en declaraciones al programa Las Dos Verdades que se emite de lunes a viernes de 17 a 19 horas por Radio Mitre Santa Rosa (100,9).
– ¿El ministro Horacio di Nápoli quería meterse en las decisiones de la cúpula policial?
– El ministerio de Seguridad es un 90 % policía de La Pampa, la conducción política es del ministerio, pero son cuestiones de impronta de cada uno. Con Roberto Ayala tuvimos tres ministros y cada uno tiene su impronta. Unos se meten más en la parte operativa, otros lo dejan en la fuerza, son cosas que hay que coordinar para que no haya cortocircuitos.
– ¿Cuánto tuvo que ver en la renuncia la fuga en Realicó y el hecho de la avenida Uruguay?
– No hay nada de cierto que haya motivado mi renuncia estos hechos. Lo de la avenida Uruguay participó la policía, automáticamente se sumó la fiscalía y la Agencia de Investigación Científica y que yo sepa no se ha encontrado nada de ese hecho a policías en actividad cómo se ha dicho.
– ¿Y con la fuga?
– Con respecto al detenido, cuando habíamos asumido nosotros, Roberto Ayala de jefe y so de subjefe durante la gestión de Tierno, se escaparon tres detenidos y no hubo conflicto con eso, y además el Gobierno sabe la situación, que tenemos más de 400 detenidos en comisarías, delegaciones, alcaidías, toxicomanía, la Brigada, en todos lados, porque hay un alto porcentaje de esos más de 400 están condenados que suman número y generan que haya dependencias chicas como la de Realicó que tenía ocho detenidos.
Esa persona estaba ahí porque venía de Pico, donde estuvo involucrado con el homicidio de la Alcaidía y no se lo podía dejar ahí porque podía haber otro conflicto. Eso no tuvo nada que ver, hubo varias cosas, también tuve mucha participación en los operativos durante la pandemia, se nos presentaban inconvenientes y circunstancias todo el tiempo, que genera un poco de desgaste, hay un poco de todo en mi renuncia, laborales y personales.
– ¿Cuánto pesa en tu salida la nueva ley?
– Se dice que la nueva ley está demorada, pero se corrigen varias cosas. Hay organismos que están en la NJF 1064 hay cosas que dejaron de existir y el régimen policial tiene puntos que están desactualizadas.
– ¿Sentís que a la ley se está demorando demasiado?
– No. En principio esta ley se inició en el ministerio, se le ha dado participación a varias instituciones y nosotros tuvimos algo de participación. Pero es una ley integral que abarca la policía y la seguridad ciudadana y también la seguridad ciudadana. Abarca muchos reglamentos que cuando salga esta ley se debe derogar toda esa legislación sobre la policía, por lo cual antes de sancionarla hay que solucionar todo eso. Hay que hacerla muy bien porque la ciudadanía va a pedir que la ley funcione. Hoy está en la Cámara de Diputados y se la ha ido modificando. En sí tiene mucho de lo que hoy funciona, con algunos derechos más que ahora están contemplados y se actualiza la carrera, donde se incluye un escalafón administrativo que hoy no está contemplado.
– ¿Cuándo estaba en función había un reclamo de mayor presencia policial humana?
Es que eso va a ser irremplazable, las ciudades como Santa Rosa, Pico, Toay o Acha, se van extendiendo y por más cámaras que le pongas, la gente pide más policías.
– ¿Y se dan los ingresos necesarios para cubrir esas demandas?
– El ingreso a la policía eso se ha mantenido, solo se ha mejorado un poquito. Por ahí hay personal subalterno que tiene 20 años, se ha logrado que no se vayan antes de los 25 años. Hoy en día se quedan, porque los sueldos rinden un poco más y llegar a los 25 significa un retiro con un mayor ingreso. El ingreso de personal se ha mantenido, pero no ha habido un ingreso masivo, hemos tenido años de 80, 100, lo máximo 120 de agentes, pero en los oficiales ingresan 40 y cada tres años egresan 23, 25, 30, no egresan los 40.
– ¿Quién paga el uniforme, las balas, el chaleco?
Se ha invertido mucho en eso, en los uniformes, en chalecos, en municiones. Ahora también se hizo una compra para el personal femenino porque la mujer tiene que tener una ropa adecuada. También les compramos las camperas para el personal de los puestos camineros, los pantalones térmicos para los que están afuera. Se compró mucho uniforme, puede haber alguno que se compre uniformes para tener otra chaqueta, otro pantalón, pero se ha comprado mucho. También se invirtió en chalecos, no alcanza, lo ideal sería que cada uno lo tenga, pero son caros. Hoy deben andar cerca de los 100 mil pesos cada uno.
– ¿Servirían las pistolas Taser para la actuación policial?
– Yo creo que en algunos casos es útil y también se planteó en la Cámara de Diputados en el tratamiento de la nueva ley que se puede usar para la tortura, pero yo creo que eso no se daría acá, puede haber algún abuso, pero hipotéticamente, pero igual, la nueva ley no plantea la posibilidad de esa compra.
– ¿Los patrulleros van a ser blindados?
– No, estaba la idea en principio de invertir para blindar los vehículos de seguridad rural porque nos han tiroteado varias veces las camionetas.
– ¿Creció la violencia contra la policía?
– Si, en razón de varios años atrás, sí. En cada presencia policial hay resistencia donde se puede constituir una agresión al personal policial. Por supuesto que nadie va a ir contento detenido y muchas veces hay agresión de la persona o de las personas que lo conocen. Nos ha pasado que familiares o amigos tiran piedras y rompen vidrios de los patrulleros.

