En una entrevista otorgada a La Izquierda Diario, un vecino conto cómo se vive en la comunidad mapuche que recuperó territorio en Río Negro: están cercada por la Policía hace un mes y medio.
Carlos Fuentes, poblador que vive frente al territorio en conflicto, cuenta: “Tenemos que cruzar por lo menos dos retenes ahi y justificar adonde vamos. Eso y la presencia policial todo el tiempo, en la ruta, de a pie, en la escuela… La gente que viene de El Bolsón para este lado, si traés alimento o madera no te dejan pasar. Ya le pasó a un hermano mío que venía de Bariloche, traía madera para su casa, y no lo dejaron pasar… Y después si alguien viene de visita, también le pasa lo mismo. Al no ser poblador de acá, aunque no traiga nada, no puede pasar, no puede tener acceso. Es casi como una especie de sitiamiento. Nosotros mismos tenemos que justificar adonde vamos y que hacemos, y el que viene, si no es de acá no puede pasar”.
Militarizaron toda la Comarca Andina, con controles en las rutas que a veces llegan a provocar media hora de espera. La explicación que se da es “por los mapuche.” Pero Fuentes, quien vive en el ojo de la tormenta, tiene claro el por qué de lo que sucede a su alrededor. Y coincide con su vecino en la necesidad de hablar.
“Se produce como un aislamiento de la gente… Está bueno salir a decir, a denunciar, porque quedarnos callados no nos da… Lo que sucedió en El Bolsón recientemente le da pie para justificar más represión y traer más Gendarmería, Policía. Para el ciudadano común, nadie quiere que le quemen algo simbólico, ¿no? ¿Pero se investigó quién hizo eso? Todo se asocia al pueblo mapuche pero hay que ver de dónde viene, ése es el tema. Cualquier cosa que haya, un incendio o lo que sea, se va a volcar al hecho en sí de la recuperación porque se necesita tirar odio a lo que sea. ¿Cómo justificar la presencia policial? Y eso es lo que asusta un poco, que la sociedad se acostumbre a eso. Me parece que no nos tenemos que acostumbrar”.
Dice que la Policía anda sembrando rumores entre la población. “Eso de encontrar a algún poblador y decirle ’¿Usted tiene arma? Ármese porque esta se viene pesada’. La Policía decía así a un poblador. Pero todos los que he visto que han venido a la recuperación o que estaban en el acampe, ninguno tenía arma. Un cuchillo, lo único que tiene. Pero del otro lado, ahí sí que hay armas. La Policía sí que tiene armas”.
Del territorio a la nación
En el pequeño refugio de guardia en la Lof Quemquemtrew se asoma un perro con un pañuelo azul de estrella blanca colgando del cuello. Es la bandera wiliche, de la gente del sur. Un kona calienta agua en una lata doblada con forma de pico para cebar mate. El otro reflexiona, “ellos piensan que es una comunidad y es solamente esa comunidad. Ellos tienen que entender que en realidad no somos una comunidad, somos una nación. Una nación que se está despertando, se está levantando, es la conciencia de nuestro pueblo… En una recuperación, más que una recuperación territorial es una recuperación cultural que se está dando… Es una recuperación cultural que los winka quisieron exterminar, que quisieron matar, que dijeron “esto no tendría que existir más,” y no pudieron. No pudieron y no van a poder. Por nosotros por lo menos no van a poder. No van a poder porque hoy en día hay muchos niños que están naciendo en territorios recuperados, que están naciendo ahí y que están teniendo una vida digna”

