
El abogado Ricardo Cheli envió a Plan B una nota de opinión y llamó a la juventud a acompañar al Frente de Todos en las próximas elecciones legislativas del 14 de noviembre.
“Arrimar un pronóstico luce arriesgado, es cierto, pero la esperanza no se negocia. Se sabe que hay gente que sigue apoyando un modelo político económico que ha sido nefasto para el país, pero millones de habitantes, tenemos expectativas fundadas, por eso no renunciamos a un mejor resultado, a darlo vuelta, como se dice, aunque tampoco somos azarosamente apasionados, porque hay una oposición despiadada y sectores hegemónicos del poder real que conspiran permanentemente contra un Gobierno de raíz nacional y popular”, afirma en uno de sus fragmentos.
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La nota completa consigna lo siguiente:
“El escritor romano Gayo Suetonio Tranquilo en su obra histórica “Vida de los doce césares” atribuye al emperador Julio César la frase “la suerte está echada” al cruzar el río Rubicón (año 49 a.C), para emprender la conquista del imperio romano. Hoy cuando se dice: “cruzar el Rubicón”, se está haciendo referencia a un rumbo cuya única opción, ante una compleja situación, es seguir adelante para vencer con determinación, sin retroceso.
Ante las próximas elecciones de medio término, muy importantes para sostener el rumbo y poder mejorar el camino andado, la sociedad y en especial los más jóvenes han entendido que se debe cruzar el Rubicón, sin marcha atrás, exigiéndole al Gobierno que siga adelante, enmendando errores y haciendo lo mejor, pero sin detenerse ni doblegarse, avanzando para derrotar la pobreza, superar la desigualdad, construir nuevas y diversas oportunidades para todos y todas, en especial para los más vulnerables, para los sectores históricamente excluidos, con una sociedad con trabajo y mercado y no hacia “una sociedad de mercado” a la que la oposición retardataria nos quiere conducir, para que los más poderosos incrementen más aún sus ganancias y patrimonios, y los pobres sean cada vez más pobres y excluidos de cualquier oportunidad.
Hoy la parcela de la población, más relevante en número, que no fue a votar o votó en blanco o anuló su voto en las PASO en La Pampa (38% del padrón), está compuesto casi en un 40% de jóvenes entre 16 y 29 años de edad y, por ende, serán ellos quienes decidan la suerte de esta elección el 14 de Noviembre aunque sólo votase un tercio de ellos. Sector que no es la “mayoría silenciosa” que muchos alegan, muy por el contrario, es una mayoría que habló por su decisión de abstenerse, más disconformes con los políticos que con la política y el propio Gobierno. Aún así, no fueron entendidos y la mayoría de los candidatos, a excepción de los del Frente de Todos, los ha ignorado en su campaña política y sólo les ofrece un lema “paz y tranquilidad” sin explicarles en qué marco socioeconómico les promete ese maná. Craso error político, los jóvenes -a pesar de lo que muchos dicen- están muy atentos y siguen apostando al país, a la casa común, que es nuestra Patria y tienen muy en claro cuál es el camino, avanzar firmes hacia el horizonte de justicia social, dignidad, soberanía y autodeterminación, con voz propia, desde un modelo nacional, solidario, comunitario, hacia la conquista de ser nosotros mismos en un marco de libertad, única forma de tener una economía sustentable donde el trabajo esté adecuadamente remunerado y no sea una mercancía sustituible por un plan.
Los jóvenes, auténticos buceadores de los medios virtuales, ya hablaron desde su silencio y volverán a hacerse oír en las urnas con su voto positivo, porque ellos sí están sabiendo, mucho más que los sectores de mediana edad muy confundidos por el bombardeo mediático, por la grosera manipulación, la desinformación global, y por las múltiples e inhumanas maniobras desestabilizadoras y antipatrióticas armadas por el capitalismo financiero con complicidad interna. Los jóvenes argentinos ya no compran espejitos de colores como cree esa mafia deformadora de la realidad, porque fueron uno de los sectores sociales que más sufrieron la exclusión y el abandono. Ellos notan rápidamente el artificio y la falta de autenticidad de muchos políticos que les ofrecen repetir la historia con mensajes armados que hasta usan el lenguaje de los jóvenes, pero aún así ya no les creen.
Los sectores de la oposición, suponen una juventud alejada de la política y los bastardean con acciones y propuestas antidemocráticas y violentas, y piensan que volverán a ganar en la escena virtual ficticia como lo hicieron antes proponiendo un “cambio” que ya todos saben hacia donde estará dirigido y con qué costo económico-social. En las próximas elecciones ya no será igual, porque en los jóvenes ese teatro hipócrita y mendaz se ha desvanecido y es insostenible e iluso, porque saben que sólo tiene como fundamento el odio a todo lo que no sea lo que ellos representan, en especial a los trabajadores, a los estudiantes, a los jubilados y a los más pobres y, que la consecuencia será el caos y la represión para sostener “su proyecto”, como sucedió en Chile, Bolivia, Perú y en otros países de la Patria grande.
Lo que podemos esperar hoy de los militantes secundarios, como algunos politólogos denominan a los sectores que no participan de los espacios políticos o gremiales tradicionales, no remite tanto a qué deberían hacer por ser jóvenes, sino a ver de qué modos sus luchas y demandas con diversos formatos, se reactivan o recrean en una nueva coyuntura política, para despejar las amenazas muy concretas para el cumplimiento de ciertos derechos fundamentales que fueron puestos en riesgo o descartados por el gobierno anterior.
Arrimar un pronóstico luce arriesgado, es cierto, pero la esperanza no se negocia. Se sabe que hay gente que sigue apoyando un modelo político económico que ha sido nefasto para el país, pero millones de habitantes, tenemos expectativas fundadas, por eso no renunciamos a un mejor resultado, a darlo vuelta, como se dice, aunque tampoco somos azarosamente apasionados, porque hay una oposición despiadada y sectores hegemónicos del poder real que conspiran permanentemente contra un Gobierno de raíz nacional y popular.
La ciudadanía en general, con demandas insatisfechas, es cierto, busca una democracia que la escuche, le preste atención y la siente a la mesa donde se toman las decisiones. Esa demanda social de legitimidad democrática es más importante que los límites a las políticas públicas que sugieren machaconamente los medios hegemónicos de la derecha neoliberal, pero el pueblo sabe que eso lo determinará la transferencia del poder de su voto a un gobierno, que a pesar de algunos desaciertos ha logrado atravesar el Rubicón de la pandemia del macrismo que ya conocía al asumir, y la imprevisible del Covid que debió afrontar intempestivamente.
La victoria soberana se conquista en el terreno real, sufragando a favor y no en contra del futuro, con la asistencia de los electores en los comicios, votando y demostrando presencia digna y patriótica, con la sólida convicción que la prosperidad con equidad y solidaridad sólo es posible si se opta por los que representan a un Gobierno que, en un momento gravísimo de nuestra historia como país, privilegiaron la salud y la vida por sobre lo económico y que, ahora, se dispone a iniciar la etapa de desarrollo con sostenibilidad en un marco de democracia participativa, popular e inclusiva”.
*Ricardo Víctor CHELI

