
A la hora de las interpretaciones de las elecciones, los datos permiten sacar todo tipo de conclusiones. El kirchnerismo puro, al que algunos señalan como espanta votos, venció en Santa Rosa, Telén y Victorica. Un simple ejercicio en base a los datos de las urnas.
Mientras el Frente de Todos analiza la forma en que continuarán sus políticas y evalúa cambios en el Gabinete de ministros, los datos fríos y duros permiten todo tipo de interpretaciones.
Más de un caracterizado militante de base se dedicó a fustigar a La Cámpora y al kirchnerismo, pero los datos no se condicen con esas predicciones. Al menos no desde una manera fría y matemática: ganaron Santa Rosa, que gestiona Luciano di Nápoli y Telén, que gobierna Saúl Echeveste.
Incluso en la Victorica natal de maría Luz Alonso, se dio un resultado histórico: una localidad que le era esquiva, ayer se tiñó de azul y con una distancia que no deja lugar a dudas: en diputados el Frente de Todos obtuvo 1861 votos contra 1.682 de juntos por el Cambio; en senadores la ventaja del FdT y La Cámpora, fue 1829 a 1690 de Juntos por el Cambio.
En porcentajes, en diputados la diferencia fue 48,2 % a 43,5 % y en senadores 47,4% a 43,8%,
Más conocidas son las victorias en Santa Rosa: diputados 31,113 (45,84 %) a 28.669 (42,24 %) de Juntos por el Cambio.
En senadores 30.920 (45,42 %) del Frente de Todos contra 28.965 (42,64 %) de Juntos por el Cambio.
En Telén la diferencia fue mayor: diputados 616 (60 %) a 370 de JxC (36 %); y en senadores 613 (59,8 %) a 371 (36,2 %).
Es solo un ejercicio matemático con alguna caracterización social. De allí son los principales referentes de La Cámpora, quienes hoy son apuntados por algunos sectores del peronismo con los que siempre tuvieron diferencias y que solo se disimularon para ganarle a Macri en 2019.
Así cómo se los responsabiliza de la derrota, ¿no corresponde adjudicarles el triunfo en sus pagos chicos? O cuando ganan, ganan los otros, y cuando pierden, ¿pierden ellos?

