
El abogado Ricardo Cheli envió a Plan B una nota de opinión, en el marco del Día de la Militancia que se conmemorará a nivel nacional y también en La Pampa.
En su nota Cheli remarcó la necesidad de que el Frente de Todos mantenga la unidad y destacó que “solo se construye legitimidad para enfrentar a todos lo poderes y al financiero en particular, en base a la coherencia de ideas y prácticas políticas fundadas en un proceso histórico liberador popular y nacional y con una militancia activa y un sólido frente interno”.
“Es decir que el requisito esencial es tener al pueblo unido apoyando las medidas que se proponen. El pueblo siempre tiene un olfato muy especial para detectar, más tarde o más temprano, quienes lo engañaron, como también a aquellas ideas y realizaciones que apuntan a la grandeza de la patria, que no es más que las que podrán sustentar su propia felicidad”, resaltó.
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La nota de opinión completa, consigna lo siguiente:
“La política es un arte sencillo y sobre todo de ejecución”, solía decir el General Perón. Pero esta ejecución para ser efectiva debe ir siempre acompañada de la debida reflexión y en ese sentido en el día del MILITANTE tratamos de hacerla lo más desapasionadamente posible.
En el eterno combate contra el liberalismo, el individualismo y el egoísmo, incluso el que todos llevamos dentro, la militancia, aún cuando se vuelva de la marginación o de la depresión de una batalla electoral perdida, es estar siempre dando pelea por la Patria que se sueña, poniendo sus energías al servicio de su corazón y su pensamiento. Eso es la militancia.
El Gobierno Nacional y Provincial, han advertido, aunque los opositores sostengan lo contrario, que era imprescindible poner en la agenda diaria la discusión de las formas organizativas como aspecto sustancial de la cuestión del poder.
Es triste y lamentable que, todavía vemos deambulando diariamente a los dinosaurios de la política, de los cuales en La Pampa, los hay en todos los partidos políticos, y muchos rodeados de los sagaces que siempre estuvieron prontos y dispuestos a medrar con los dineros del Estado ocupando cargos de gobierno, aunque lo más grave no es eso, sino que siguen sosteniendo una continuidad de las ideas retardatarias y por qué no decirlo, cargadas de odio hacia los que procuran modificar la realidad con la política como instrumento.
Esto no es nuevo y una gran parte del pueblo lo sabe y ve como una porción esos políticos y entenados, siempre pensaron la democracia como un mero hecho formal. Sin embargo los que militamos el modelo nacional y popular, estamos persuadidos que luego de la noche neoliberal macrista, esto fue así hasta que se conformó -por la decidida intervención de Cristina de Kirchner- el Frente de Todos, donde se generó a partir del Partido Justicialista una alianza amplia en lo político y social y gremial, generando una relación de poder más justa y abarcativa que comprende a todos los sectores y que requiere del trabajo militante y permanente de construcción de poder, de fuerza indispensable para desplegar una política de liberación. Lamentablemente, aunque hay quienes traten de ignorarlo, la pandemia del Covid, puso un insalvable freno a la movilización popular en el territorio y aletargó a la militancia activa, pero que pudo sostenerse con una forma nueva y complementaria, a través de las redes sociales
Es esa unidad, la que preocupa a la oposición y la que, por todos los medios quieren quebrar, porque es evidente -más allá del circunstancial y efímero triunfo electoral que no fue derrota política-, que la mayor crisis de representatividad hoy se observa en los partidos de oposición. A ellos se los ve peleados y peleando por una cuotita de poder a futuro, que pretenden ocultar y buscan resolver, atacando al Gobierno con golpes bajos y despiadada verborragia mediática, sin aporte alguno de propuestas y peor aún negando aceptar, siquiera, la discusión de las que propone el oficialismo, aún sin conocerlas. Una de ellas, tal vez la más relevante en términos de soberanía, es el modo de enfrentar al F.M.I. para arreglar la fabulosa deuda externa que el Macrismo mismo generó. El único modo de poder sacarnos esas garras de encima y lograr un acuerdo razonable es generando un bloque interno sólido con todos los sectores donde esté también la oposición política. Ellos lo saben, pero apuestan al fracaso del Gobierno, y en ese traspié no ignoran que se llevan puestas las esperanzas y futuro de TODOS LOS ARGENTINOS. O sea una actitud cipaya a ultranza.
Sólo se construye legitimidad para enfrentar a todos lo poderes y al financiero en particular, en base a la coherencia de ideas y prácticas políticas fundadas en un proceso histórico liberador popular y nacional y con una militancia activa y un sólido frente interno. Es decir que el requisito esencial es tener al pueblo unido apoyando las medidas que se proponen. El pueblo siempre tiene un olfato muy especial para detectar, más tarde o más temprano, quienes lo engañaron, como también a aquellas ideas y realizaciones que apuntan a la grandeza de la patria, que no es más que las que podrán sustentar su propia felicidad.-
En ese camino está el Gobierno, con sus errores y con sus virtudes. En el otro espacio, están todos los sectores que representan a la derecha retardataria y conservadora que en sus comentarios en los medios hegemónicos dejan en evidencia que su proyecto es un país para pocos, sin cultura, sin educación y con mano de obra barata y como medio para lograrlo oponerse a todo lo que provenga del oficialismo.- En síntesis, es un ataque al pueblo mismo, más que al propio Presidente que desde hoy, decididamente, debe poner en marcha la profundización del modelo que encarnó en el 2019.
La destrucción ha sido muy grande que dejó al tejido social deteriorado. Por lo tanto la tarea de reconstrucción es inmensa:-Mejorar la distribución de la riqueza, achicar al máximo la brecha y la desigualdad social, lograr la transferencia de recursos de los sectores de la producción más beneficiados hacia aquéllos más afectados, -del campo a la industria, del sistema financiero a la producción de tecnología de punta y a la construcción–, generar fuentes de trabajo para bajar los índices de desocupación, mejorar los ingresos de los trabajadores regulares y de la economía informal con paritarias sin techo, posibilitar el acceso a la vivienda digna, a la salud, a la educación, etcétera.- Pero también, accionar en lo político para definir el moderno rol del Estado como regulador esencial de la economía y de los procesos productivos, la circulación del poder de decisión y el rol de la Justicia y los medios, todo en un proyecto de país al menos, para las próxima década, consensuado en los objetivos soberanos, En síntesis: que el “modelo” pueda parir proyectos sustentables de crecimiento con justicia social, gobierne quien gobierne.
La profundización se hace no sólo con el mero afán transformador, sino fundamentalmente con un espíritu institucionalizador, de sostener lo bueno logrado, por éste y los anteriores gobiernos y de proyectar el futuro con bases ciertas y sólidas. No me refiero al discurso “institucionalista” o republicanista vacío, de aquellos que quieren perpetuar la nada, sino que la profundización del modelo se producirá institucionalizando la necesidad de la profundización, valga la redundancia, y eso sólo será posible lograrlo con la pasión militante en la política y el afán superador de la juventud con perfeccionamiento individual y compromiso social que sabe que, en Argentina, porque así la historia así lo registra, el momento más oscuro de la noche es el que está más cerca del amanecer, con palabras de Cicerón “que cuanto mayor sea la dificultad, mayor será la gloria”.
*Ricardo Víctor CHELI

