
Marcos Fernández estuvo cinco días en la dependencia de la capital pampeana para que puedan visitarlo sus familiares y cumplir con la revinculación familiar que se le exige a los condenados como parte de su resocialización. Aseguró que fue golpeado en la Alcaidía y acusó una fractura y que le dislocaron un brazo.
Desde el penal de Senillosa, Neuquén, Marcos Fernández denunció que fue golpeado por efectivos de la policía de La Pampa cuando estuvo en la Alcaidía para cumplir con parte del “tratamiento que exige el servicio penitenciario”, contaron sus familiares.
“Mi papá ayer denunció en fiscalía los golpes recibidos. Por la paliza que le dieron en la Alcaldía le sacaron el brazo y le fracturaron una costilla. Recién hoy lo iba a atender un médico en Senillosa”, agregaron. “Fue golpeado por denunciar al servicio policial de la alcaldía, por la misma policía antes que lo sacaran el viernes sin darnos la última visita y sin que lo atiendan los derechos humanos”, contó
Traslado
Además, sus familiares manifestaron que en Santa Rosa no les garantizaron todas las visitas que podían realizar a Fernández.
“Mi papá llego el día lunes 6 a las 22 más o menos, pero no pudimos saber nada de él porqué nadie nos daba informe de nada. Llamé a la Alcaldía para pedir hablar con él y el martes me dijeron que no tenía acceso al teléfono. Ese mismo martes a las 12 del mediodía le prestan el teléfono para avisar que a las 14 teníamos visita. Recién en ese momento supimos como llegó del viaje y cómo estaba”, manifestó una de sus hijas.
“La primera visita la hicieron sus hermanos (2) y una sobrina, porque solo nos dejaban pasar de a 3 personas. El miércoles, que fue feriado, me toca la visita a mí y mi hermana junto a su esposo. El jueves pregunté si podía compartir mi visita con más Familiares, o sea dividir las dos horas en una cada una, lo aceptaron y pasaron dos hermanos y una sobrina diferentes al martes. Luego me toco a mí con mis hijos, mi hijo mayor, que lo conoció después de 9 años y que fue difícil para mí como madre llevar a mi hijo a la cárcel a conocer a su abuelo cuando todo esto es una mentira es una causa armada”, dijo una de sus hijas.
“No sé cuánto va a vivir mi padre, lo están matando en vida, ya no tiene esperanza, ya no cree en la justicia y me duele como ciudadana no tener ayuda, no tener ayuda por ser pobre. Al estado nunca le vamos a ganar porque el pobre es pobre y oca hay que pagar. También fui acompañada de mi hija de 2 años y mi marido, disfrutamos la visita, pero no es justo se lo llevaron en el 2016 y venimos peleando por este acercamiento hace años. Nunca lo permitieron y me toman el pelo con un acercamiento por tres días de visita cuando toda su familia está en Santa Rosa y la mitad no lo pudo ver”, añadió.
“El viernes llamé a las 7 de la mañana para saber a qué hora teñíamos la última visita y me dijeron que llame a las 10, cuando mi papá ya lo habían sacado de la Alcaldía. Ese día fueron los de derechos humanos, acompañados de un psicólogo y mi papá ya no se encontraba en Santa Rosa. Se lo llevaron sin avisar y sin cumplir los cinco días de acercamiento familiar”, resaltó.
“Estoy cansada ya no doy más, no sé a quién acudir nadie, me puede ayudar. Hablé con juan Pablo Fasce (subsecretario de Derechos Humanos), que me dijo que tenían ya una visita programa para mi papá en el día y cuando llegaron él ya no estaba. También me comuniqué con Procuración y ellos también estaban informados, pero no pudieron ayudarme porque no sabían por qué a mi papá lo pusieron en la Alcaldía teniendo una Causa Federal, me manifestaron que él tendría que haber ido a la Unidad Penal N.º 4”, agregó.
Marcos Fernández lleva un par de años reclamando el traslado a Santa Rosa para cumplir con la ejecución de la pena. Varias veces hizo huelga de hambre y en la última oportunidad consiguió esos cinco días de visitas.
También había presentado una queja al Tribunal de Impugnación Penal y al Superior Tribunal de Justicia, que terminó fallando para que le permitieran las visitas familiares en Santa Rosa.

