
El Observatorio Provincial de Drogas dio a conocer el informe preliminar del “Estudio sobre salud pública, consumos de sustancias y representaciones sociales”. El alcohol, la droga más consumida en el 94,4% de los casos, seguido del tabaco en un 71,1%, en tercer lugar la marihuana en un 50,1%. luego los tranquilizantes en un 4,4%, la cocaína un 2,1%, y alucinógenos un 1,6 de las respuestas.
El estudio, realizado durante el 2021 bajo la modalidad de encuesta virtual, reúne una muestra total de 1.118 casos de toda la provincia, a partir de los 12 años de edad.
El objetivo general del relevamiento es poder “describir el perfil sociodemográfico, patrones de consumo de sustancias psicoactivas -tanto legales como ilegales-, representaciones sociales, estrategias de cuidado y percepción del riesgo en la población general de la provincia de La Pampa”.
Y surge de la necesidad de “producir información de manera sistemática sobre todo en el territorio provincial considerando que los datos nacionales previos se circunscriben al conglomerado Santa Rosa-Toay exclusivamente, en tanto es el único ejido urbano que supera los 80.000 habitantes”, de acuerdo a la explicación que dieron desde el Observatorio.
Para el trabajo se realizó un cuestionario virtual, en la que se tomó una muestra de 1.118 individuos, desde los 12 años de edad.
De ese total, un 64,5% se identificó con el género femenino, seguido del masculino en un 33.6%, seguido por las diversidades con en un 0.5%, mientras que el 1.7% personas encuestadas prefirió no hacer referencia en relación al autopercepción de género
Si se los distribuye de acuerdo a la franja etaria, el promedio de edad de las/os encuestados es de 31.9 años y la moda (el valor que más veces se repite) es de 17 años de edad. Los que más respondieron fueron los que se encuentran en la franja etaria comprendida entre los 30 a 59 años reúne un 53.6%, seguida por la franja comprendida entre 20 y 29 años con un 26.2% de las respuestas.
Santa Rosa fue la localidad donde más respuestas se registraron al cuestionario con un 50.4% del total, seguida por General Pico en un 12.1% y en tercer lugar General Acha con un 4.8%.
En tanto Catriló e Intendente Alvear fueron las dos únicas localidades donde las personas encuestadas no respondieron si consumieron droga al menos una vez en su vida.
De la muestra fueron excluidos aquellos casos que manifestaron no haber consumido nunca ningún tipo de droga, representando éstos un 29.1%. Por ello, luego de la depuración de estos casos, la muestra quedó compuesta por un total de 793 casos, de los cuales el 70.9%, dijo haber consumido al alguna droga legal o ilegal al menos una vez en su vida.
Si se toma la muestra por género, el consumo se distribuyó en un 62.8% en relación al género femenino, masculino en un 35.1%, las diversidades en un 0.6% y el 1.5% no manifestó a qué género se siente identificado/a
Los datos dan cuenta que en el último año, el 68% manifestó haber consumido alguna droga, mientras que un 68.6% declaró haberlo hecho durante el último mes.
Las drogas legales, las más consumidas
El alcohol, la droga más consumida en el 94,4% de los casos, seguido del tabaco en un 71,1%, en tercer lugar la marihuana en un 50,1%, luego los tranquilizantes en un 4,4%, la cocaína un 2,1%, y alucinógenos un 1,6 de las respuestas.

Promedio de edad de consumo
El estudio preliminar realizado por el Observatorio arroja que a los 15,9 años, es la edad promedio de consumo de la primera sustancia psicoactiva.
Dentro de la muestra del estudio provincial, la moda principal en que se inician los consumos es a los 15 y 14 años de edad, en un 17.26%, y 13.33% respectivamente. Si se toma en cuenta la franja etaria, el inicio en el consumo se produce mayoritariamente en las franjas etarias hasta llegar a los 19 años. En este sentido, el 39.2% de quienes manifestaron haber consumido al menos una vez alguna sustancia psicoactiva la probó por primera vez en la franja etaria hasta los 13 años, mientras que el 54.5% manifestó haber realizado el primer consumo entre los 14 y 19 años. En otras palabras, el 93.6% de las/os encuestados manifestó haber probado por primera vez alguna droga antes de los 19 años de edad.
La sistematización da como resultado también que tanto para el género femenino como el masculino, quienes manifestaron en mayor porcentaje haber consumido alguna droga pertenecen a la franja etaria comprendida entre los 30 y 59 años (54.7% y 56.6% respectivamente)
El género femenino evidenció mayor proporción en relación al consumo de sustancias que el género masculino en las franjas etarias comprendidas entre los 14 y 19 años (57.6% y 48% respectivamente) y en la que abarca de 60 años o más (53.8% y 33.3%). El patrón es distinto para las franjas etarias comprendidas entre los 20 y 29 años y de 30 a 59 años, en tanto el género masculino manifestó haber consumido al menos una droga en mayor proporción que el género femenino. Los datos dan cuenta que para la primera franja la diferencia es de 92.2% contra el 81.5% y para la segunda un 90.3% contra un 67.4%.
Circunstancias y contextos de consumo
Del informe también se desprende que la mayoría de las/os encuestadas/os que conformaron la muestra realizan sus consumos dentro de eventos sociales en un 77%, siendo la segunda situación causas ligadas a aspectos de la salud mental, como ser ansiedad, angustia o depresión -entre otros- en un 35.3% En tercer lugar, otro momento significativo remite a que un 21.4% manifestó que no hay circunstancia particular para que se desarrollen los consumos, seguido muy de cerca (21.2%) por el momento en que finalizan la jornada laboral y/o educativa.
En pandemia
Al momento en que se les preguntó a las/os entrevistados la respuesta mayoritaria fue que no generó ningún tipo de cambio (27.3%). Entre quienes sí declararon que la pandemia generó cambios en sus consumos, los principales fueron la reducción en cuanto a la cantidad de las sustancias consumidas (16.6%), mientras que un porcentaje apenas menor manifestó que la pandemia implicó un aumento en sus consumos (15.6%)

Consumo problemático
Respecto de la percepción de las/os usuarias/os acerca de los problemas asociados a sus consumos, los datos dan cuenta que la mayoría (un 72.5%) manifestó que sus consumos no le traen ningún tipo de problemas.
Quienes sí reconocieron que se asocian a problemas (económicos, de salud, vinculares, entre otros), manifiestan no haber demandado asistencia/atención dentro del sistema de salud mental.
Los principales problemas asociados al consumo identificados en la muestra fueron cantidades mayores a las deseadas (25.3%), problemas vinculares en relación a familiares, amistades, etc. (21.3%) y problemas en la salud (18.4%).
El Observatorio Provincial de Drogas explica que para que un consumo se transforme en problemático, «lo primero que hay que analizar es qué tipo de vínculo establece la persona con la sustancia. Siempre en clave del contexto social que ocupa esa persona con respecto a su clase social, su edad, su identidad de género, el territorio en el que habita, las instituciones por las que circula, el acceso a la salud, la noción de cuidado, propio y colectivo. Es decir, siempre teniendo en cuenta la trayectoria de vida de la persona».
Cabe destacar que el estudio aporta datos cualitativos que describen de forma completa patrones de consumo referido a las circunstancias o contextos en que las personas consumen. Los mayores porcentajes de respuestas indican que los contextos más frecuentes de consumo suceden en eventos sociales, mientras en otros están ligados a afrontar la percepción subjetiva relacionada con estados de ansiedad, angustia, depresión, entre otros. En este sentido, resulta una información de interés que aporta al diseño de estrategias en materia preventiva, desde una perspectiva de reducción de riesgos y daños, especialmente para la intervención en eventos sociales, fiestas nocturnas, fiestas populares, lugares turísticos y en definitiva en aquellos lugares de mayor circulación de personas.
Autocuidado
La encuesta incluyó una pregunta que permite recolectar información sobre esta dimensión con la intención de sondear si se realizan prácticas de autocuidado y cuáles son, siendo preponderantes no manejar bajo los efectos de sustancias (19.6%), volver acompañada/o al lugar de destino si se consumió (15.8%), avisar al llegar a destino (11.1%) y no mezclar distintas sustancias durante los consumos (10.8%)
La percepción social de las drogas
El Observatorio destaca la importancia que tiene en el estudio las representaciones sociales sobre las drogas y cómo estas influyen en las estrategias de cuidado desde una perspectiva de reducción de riesgos y daños,
Y deja en claro que «el lugar que una sociedad concede a las drogas, la percepción que tiene de ellas, la manera como tolera algunas y excluye a otras, se debe a la forma como se representa en la sociedad y finalmente a las relaciones que las drogas mantienen con el imaginario social». «El problema no es la droga, pero ésta resume el problema», cita.
La violencia entre personas no se asocia a las drogas
En este sentido, ubica una de las representaciones sociales recurrentes como la de asociar situaciones de violencia al consumo de alcohol u otras drogas. «Es importante entender que el consumo de sustancias no justifica ni explica las situaciones de violencia entre las personas. Las causas de violencia (peleas callejeras, agresiones, lesiones, abusos, violaciones, etc.) exceden los consumos y suelen estar vinculadas con relaciones de poder históricamente naturalizadas en nuestra sociedad», aclara.
De la mesa de trabajo del OPD participan representantes de diferentes reparticiones del Estado, instituciones y organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la temática. Todos los espacios aportaron activamente en esta iniciativa a través de colaboraciones e intercambios tanto en el proceso del diseño metodológico de la investigación, como en la recolección de datos.

