
Un estudio realizado por la ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente, María Sol Rossini, sobre un diagnóstico del arbolado urbano en el centro de Santa Rosa señala que hay apenas la mitad de los árboles recomendados.
En una nota publicada por 1deoctubre.com.ar que le realizan a la ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente, María Sol Rossini, sobre la investigación “Diagnóstico del arbolado urbano de alineación en la zona céntrica de la ciudad de Santa Rosa, La Pampa”, es la primera en analizar específicamente este aspecto.
Entre noviembre de 2020 y febrero de 2021, Rossini relevó la cantidad, tipo y estado de los árboles de las veredas del centro santarroseño, entre el área delimitada por las avenidas Luro, España-Uruguay, y las calles Olascoaga y Alsina-Alvear.
Lo que encontró está lejos de lo que sería deseable según los estándares para considerarla una “ciudad sostenible”, es decir, que garantice los derechos sociales, económicos, pero también ambientales de la comunidad.
Pero incluso dista mucho también de los mínimos recomendados por la propia ordenanza municipal 4860/2013, que prevé una cantidad de 20 árboles o más por cuadra. Apenas el 6% de las cuadras del centro de Santa Rosa tienen esa cantidad y el promedio general es de 12 ejemplares cada 100 metros, aunque hay cuadras en las que directamente no hay ni uno. “Si se colocara la cantidad de árboles recomendada –señala el estudio– debería haber un total de 9960 árboles en toda la zona del centro y actualmente hay 6251 árboles”, dijo a 1deoctubre.com.ar.
Rossini expresó que “la presencia de arbolado en todo tipo de ciudades siempre trae beneficios y mejora la calidad de vida de sus habitantes. La vegetación urbana contribuye a atenuar las consecuencias negativas que pueden llegar a traer estos espacios tan modificados. En una ciudad como Santa Rosa, complementar los elementos propios del ambiente urbano con vegetación trae beneficios tanto sociales, económicos como ecológicos. Por ejemplo, si consideramos la temperatura veremos que en los centros de las ciudades pueden percibirse mayores temperaturas, generando el efecto de “islas de calor” debido a la presencia abundante de edificaciones, asfalto y demás infraestructura gris, que absorben el calor. El arbolado urbano es fundamental para compensar este efecto y disminuir las temperaturas especialmente durante el verano”.
Detalló que “otros beneficios asociados al arbolado incluyen la atenuación de ruidos fuertes, como por ejemplo del tráfico o construcciones; mejora la calidad del aire al captar partículas contaminantes y polvo, nocivas para la salud; atenúa los efectos de vientos o lluvias y también contribuye a mejorar la calidad de los espacios verdes para recreación de los vecinos. Todos estos beneficios concluyen en mejorar la sustentabilidad de las ciudades y mejorar el bienestar de la población”.
Sobre la cantidad de árboles presentes en el centro concluye que “el número de ejemplares es escaso. Caminando por la zona céntrica encontraremos, en promedio, 12 árboles, 2 arbustos y 2 cazuelas vacías por cuadra, cuando la ordenanza vigente establece que el espacio máximo entre árboles es de 5 metros, lo que determinaría que la cantidad “ideal” de 20 o más árboles por cuadra. Lo que encontramos en este estudio fue un total de 6251 árboles en toda la zona céntrica. En otras palabras, deberíamos observar hasta un 50% más de árboles. Esa escasez se debe principalmente a la amplia presencia de veredas sin cazuelas o con cazuelas vacías, y al uso arbustos, que se encuentran prohibidos”.
Sobre la composición dijo que “se reconocieron 41 especies. La que más puede observarse es el fresno común, que representa más del 50% del total. Le siguen en cantidad la acacia bola, la espumilla y el ligustro. En cuanto al estado sanitario en el que se encuentran los árboles se puede decir que la mayoría (60%) presenta un estado bueno a muy bueno. Sin embargo, hay 2525 ejemplares, principalmente de acacia bola, ligustro, sófora y paraíso, en estado regular a muy malo, que deberían ser reemplazados a corto plazo. En particular la acacia bola se encuentra en muy mal estado debido a un mal manejo (en especial podas mal realizadas o en exceso, que afectaron su salud) y debería dejar de recomendarse para su uso en arbolado, al igual que los ligustros”.
“Es esencial dejar de considerar a los espacios verdes como simples espacios residuales o sobrantes de los procesos de planificación urbana y convertirlos en ejes importantes de la planificación”, afirma Rossini.
Fuente: 1deoctubre.com.ar

