
Jésica Rosignolo recordó que pidieron ayuda psicológica para su marido, Héctor Mario Valquinta, “y no nos escucharon. Ahora que está internado, los de la Subsecretaría de Derechos Humanos se deben haber dado cuenta que era cierto”, señaló.
Héctor Mario Valquinta permanece internado en terapia intensiva desde el viernes 11 de marzo luego de intentar suicidarse en el baño de la Alcaidía.
Junto a su esposa Jésica Rosignolo y su hijo Gonzalo, son investigados por intento de homicidio tras la brutal golpiza a Rodrigo Valquinta, quien estuvo 45 días en terapia intensiva.
Hoy la mujer cumple prisión domiciliaria, Gonzalo sigue en la Alcaidía y Héctor Mario en el Hospital Lucio Molas.
“Lo pude ver el 16 cuando me otorgaron la prisión domiciliaria. Ese día me llevaron al hospital y me dejaron solo 10 minutos. Hacía de cuenta que me entregaron un cuerpo muerto y esposado en la cama del hospital”, contó.
“Está entubado, con un montón de artefactos colocados, mangueras por la nariz y por la boca, un corte a la altura del corazón para la medicación, hizo cuadro de neumonía y tiene el cuello muy lastimado”, describió a Plan B.
“Sigue en terapia y en estado crítico. Me habían dicho que no iba a tener secuelas, pero cómo no se despierta ni respira por sus propios medios, ahora parece que pueden quedarles secuelas. Ojalá que se recupere, por más que quede mal, quiero que me lo devuelvan vivo”, pidió Jésica Rosignolo.
“Tiene los ojos y la boca todo hinchado. De a ratos abría los ojos, pero cómo hizo una crisis nerviosa y neurológica, lo durmieron para ver hacerle placas y ver si le quedaban secuelas. No sé si me reconoció, pero si me vio porque me seguía con los ojos”, dijo.
Reclamo
Héctor Mario Valquinta se hizo cargo de la agresión a su sobrino Rodrigo y la fiscalía ofreció un juicio abreviado con condena en suspenso para Gonzalo y Jésica, a cambio de una pena de 4 años “sin beneficios” para “el Sapo”. La oferta fue rechazada por su hijo y su esposa.
“No sé que irá a pasar, si se recupera no lo pueden mandar a la Alcaidía, yo creo que lo van a tener que internar en psiquiatría porque lo va a volver a intentar”, dice en alusión al intento de suicidio.
“Si vuelve a la Alcaidía lo va a intentar de nuevo porque está muy mal psicológicamente. Avisamos, no nos quisieron ayudar y ahora se deben haber dado cuenta en la Subsecretaría de Derechos Humanos de lo que les habíamos dicho. Ahora me enteré, porque cuanto estaba detenida no me quisieron contar, que él ya había intentado tres veces suicidarse cuando estuvo prófugo”, agregó.
“Cuando fui a visitarlo vi que el policía de guardia no respetaba ningún protocolo. Mi marido está mal, se agarró neumonía, todo es peligroso para él, y el guardia estaba adentro de la sala conmigo, sin barbijo y estornudando a cada rato”, aseveró.
Rosignolo agregó que “ayer me llamaron del hospital para decirme que trataron de sacarle la manguera que va al pulmón, pero se la tuvieron que volver a poner a la media hora porque no respira por sus propios medios y no pueden lograr despertarlo”.
En el barrio no
Jésica Rosignolo le contó a Plan B que “a Gonzalo le negaron la prisión domiciliaria porque en la justicia te exigen que fijes domicilio fuera del barrio Matadero, no nos dejan volver a nuestras casas. Yo pude irme del barrio, pero Gonzalo no tiene a nadie fuera del Matadero”.
“Mi sobrino está mal psicológicamente, hablo todos los días con él, me llama todos los días llorando porque no puede sacarse la imagen del padre tratando de suicidarse, Me contó que fue al baño el día que se intentó matar porque justo le llegó un mensaje del abogado. Si no pasaba eso, a mi esposo lo encontraban muerto”, resaltó.
“Ahora Gonzalo está muy mal, no pega un ojo porque cuando estás preso te obligan a convertirte en un animal, tenés que defenderte de los otros detenidos, que un día están bien y el otro están mal. El lunes le van a hacer otra revisión para pedir la domiciliaria. Pero no tiene dónde ir, ya que toda su familia está en el Matadero y la justicia no lo deja ir al barrio”, finalizó.

