
Eduardo “Chino” Ross estaba prófugo de la justicia por la violación de una adolescente de 16 años.
Efectivos de la Brigada de Investigaciones se encuentran en estos momentos en Brasil, donde fue detenido el prófugo pampeano. Lo encontraron en la localidad de Santana do Livramento, en el límite con Uruguay, cerca de Rivera.
La noticia fue confirmada a Plan B por fuentes de la investigación. Ros estaba prófugo desde el 25 de diciembre de 2017, cuando la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena a 8 años de prisión por una violación del año 2012.
Al momento de la confirmación de la sentencia, Ros no se presentó a la justicia y se mantuvo prófugo más de 4 años. La Provincia había determinado el pago de una recompensa de 1 millón de pesos para quien diera datos sobre el paradero de Ros.
El caso.
Ros era dueño del boliche «Babilonia» ubicado en la calle Pellegrini, en pleno centro de Santa Rosa. V.V. junto a su amiga M.Z. estuvieron hasta el cierre del boliche, a las 5 de la mañana.
Según relataron las amigas de V.V. y M.Z., tomaron alcohol dentro del boliche. Después Ros Ramírez y uno de sus empleados las llevaron a la casa del primero, donde se produjo el ataque sexual.
Mientras que V.V. señaló a Ros Ramírez como su atacante, M.Z. apuntó al empleado, quien inicialmente fue procesado por violación pero finalmente fue absuelto.
El Tribunal de Impugnación Penal -una de las instancias por las que pasó la causa- señaló que el dueño del boliche se aprovechó de su edad, de su experiencia y de la situación de vulnerabilidad de V.V. por la ingesta del alcohol para consumar la violación.
«El estado alcohólico o de embriaguez en el que se encontraba V.V, quien no puede perderse de vista que recientemente había cumplido los 16 años de edad, y que es referido por el Tribunal de Juicio, no implica un estadio de inconsciencia sino más bien un estado de indefensión», sostuvo el juez Daniel Saez Zamora en el fallo condenatorio.
Y agregó: «Estado de indefensión que no le permitió a una niña de esa edad, inexperta, en cuestiones sexuales y de nocturnidad, encontrándose en la propia casa de Ros oponer resistencia suficiente para evitar que éste perpetrara el acto abusivo, circunstancia esta que no puede ponerse como responsabilidad de la víctima sino de su propio agresor quien ante la negativa, la diferencia de edad y la evidente inexperiencia y vulnerabilidad de su acompañante debido al consumo de bebidas alcohólicas, debió poner reparo a sus instintos y desistir de su accionar, en lugar de aprovecharse de la situación».
Los testimonios demostraron que las chicas fueron invitadas especialmente al boliche «Babilonia» y que le suministraron alcohol durante gran parte de la noche.
La causa judicial pasó por diferentes instancias. La Corte Suprema de Justicia rechazó el recurso de queja presentados por los abogados de Ros Ramírez y así dejó firma la condena.
En medio de las fiesta y de la feria judicial, el juez Andrés Olié emitió una orden de detención contra el dueño del boliche, quien no estaba en la provincia. «No estuvo un solo día en la cárcel», reclamaron los familiares de las víctimas.
Organizaciones de defensa de los derechos de la mujer realizaron una protesta en la Ciudad Judicial de Santa Rosa y frente a una rotisería de la familia Ros, en el centro de Santa Rosa.
En el edificio judicial pegaron carteles que denunciaban una «Justicia machista, prostituyente y cómplice», mientras que pidieron un boicot al comercio familiar de Ros Ramírez. «Con tu compra financiás la fuga de un violador», advertían.
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