
Gustavo Veiga escribió el libro “Deporte, desaparecidos y dictadura” que será presentado este viernes a las 10 de la mañana en la UNLPam. Junto al exrugbier Raúl Alberto Barandiaran, dialogaron con Plan B Noticias.
Este viernes a las 10 de la mañana en el salón del Consejo Superior de la UNLPam se realiza la presentación del libro. Estarán el autor, Gustavo Veiga, y el exrugbier Raúl Alberto Barandiaran, jugador de La Plata Rugby, el club con más desaparecidos en la dictadura militar.

Gustavo Veiga
“El libro tiene tres ediciones dónde se fue ampliando la búsqueda de casos, 2006, 2010 y 2019, dónde llegamos a una lista de 220 deportistas, y siguen apareciendo casos, con lo cual el número exacto es difícil de establecer”, dio Gustavo Veiga.
“Estoy trabajando en un caso de un deportista desaparecido en democracia, Andrés Núñez, y así siguen apareciendo casos. Eso robustece la idea de trabajo y que se entienda que el deporte fue castigado por la dictadura, La gran mayoría de las y los deportistas ha sido militante de organizaciones populares, estudiantes universitarios, trabajadores u organizaciones guerrilleras y hay algunos casos puntuales que no tenían nada que ver”, añadió.
“Por ejemplo, un futbolista profesional de Gimnasia Esgrima y Jujuy de apellido Rojas, que jugó contra Boca, en el campeonato nacional de 1970, que se vino a hacer una operación de rodillas y lo mataron en Buenos Aires junto a dos amigos que eran militantes del sindicato del hipódromo. Pero son casos aislados, la mayoría tenía militancia comprobada”, resaltó.
“Pensé que en el deporte había una historia para contar y empecé a buscar, y sigo buscando. De los 220 casos, 152 eran rugbiers, hubo unos 20 futbolistas, pero también aparecen jugadores y jugadoras de Vóley, de Básquet, Water Polo, Tenis. Está el caso de Adriana Acosta que integró la selección argentina de Hockey y llegó a jugar un partido con la selección de Estados Unidos”, indicó.

Raúl Alberto Barandiaran
El Rugby y los desaparecidos
Raúl Alberto Barandiaran, exjugador de rugby, contó que “la mayoría fue desaparecido por su militancia y en el caso del rugby la mayoría había dejado la práctica del deporte”.
“El porcentaje de jugadores de rugby es mucho más importante que el de otras disciplinas. En el caso de nuestro club, La Plata Rugby, que tenemos una tristísima historia porque tuvimos entre 22 y 23 desaparecidos. Todavía hoy es un número desconocido”, dijo.
Contó que “la gran mayoría veníamos de la escuela pública primaria, secundaria y de la Universidad Nacional de La Plata, que debe ser una de las ciudades más golpeadas del país. Ahí se formó el CNU (Concentración Nacional Universitaria), que fue el brazo armado de los grupos de ultraderecha antes de la dictadura”.
Barandiaran señaló que “a pesar de que al rugby se lo estigmatiza, creo que el deporte es como cualquier otro, además es el deporte en el que más jugadores juegan al mismo momento en la cancha, y es un deporte en donde la solidaridad es muy importante. En el rugby hay pocas figuras, hay extraordinarios jugadores, pero se forman en equipo”.

“Tuve 5 compañeros del equipo que fueron secuestrados. Yo no fui secuestrado, fui perseguido, en 1976 era docente alumno y un día me dicen que no voy a cobrar más y que no pregunte más. Tuve una militancia estudiantil periférica, distinta a mis amigos que eran del Partido Comunista Marxista Leninista, que se desarrolló mucho en La Plata, Ensenada, Berizo y que fue infiltrada por el servicio de inteligencia de la Policía Bonaerense”, resaltó.
“Yo siempre digo que una gira me salvó la vida, y lamentablemente a mi compañero no. Había una gira por Europa en la que mi compañero decidió no ir y desaparece, y yo voy a esa gira y por eso digo que me salvó”, añadió.
“Creo que el rugby te enseña a compartir, a no ser figura, a pensar en el otro, a no golpear cuando no tenés que golpear. Básicamente, el jugador es solidario”, relató.
“A una compañera mía la torturaron tirándole tiros a los pies y le decían tu amigo banana del rugby también lo vamos a cagar a tiros, por mí. Ella me avisó y yo me fui un tiempo”, recordó.

El deporte y los DDHH
Por último, Gustavo Veiga destacó que “desde hace un tiempo se produjo un cambio de subjetividad y te puedo contar, ya en mi faceta de docente de la cátedra de Educación Deportes y Derechos Humanos de la UNLP, que por los socios y los hinchas se trabaja cada vez más el tema de la memoria”.
“Morón hizo ayer (el miércoles) un homenaje a dos hinchas, entre ellos a Héctor ‘Negro’ Demarchi que era periodista, en el entretiempo del partido, y las tribunas empezaron a cantar ‘el que no salta es militar’, ‘el que no salta es militar’. Esto yo lo reivindico. Es un espacio que está ganando la gente y que se organiza para esto. Están marchando a Plaza de Mayo como coordinadora de derechos humanos del fútbol argentino”, contó.
“En los últimos 10 años se avanzó muchísimo. El deporte ha contribuido a la memoria, por fuera de las dirigencias, claro. La AFA tardó una eternidad en poner un arbolito en homenaje a los desaparecidos y recién lo pusieron el año pasado, la UAR también, la fuimos a ver con Taty Almeida y se demoraron un montón hasta que pusieron una placa”, finalizó.

