
Un grupo de vecinos y vecinas de los barrios El Faro y Las Camelias solicitan que les aprueben las conexiones de agua potable. Aseguran que la mayoría está conectada clandestinamente a la red.
Geraldina Emilio y Daniel Datri, vecinos de la calle Saluzzi, en el barrio Las Camelias, se quejaron de la contaminación del agua y reclamaron a la municipalidad la provisión de agua potable.
“Yo estoy con un problema de salud, a raíz de un accidente vial que tuve, con el 75 y el 80% del cuerpo quemado y el agua la vivienda es de perforación. Estoy a pocos cuadras de la laguna y me está lastimando los injertos que tuve”, dijo.
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“Esto me está infectando y no consigo respuestas de ningún lado, estoy cansada de llamar a di Nápoli, golpear la puerta de su casa y de ir a DAGSA, a dejar una nota al director, dejar certificados médicos y no tengo respuesta alguna”, agregó.
“Estoy con una medicación bastante fuerte, hemos pedido de buena manera el agua potable y no hay caso, no nos habilitan”, criticó. “Acá, tanto en Las Camelias como el Faro, está todo el mundo conectado clandestinamente conectados y en nuestro caso, somos siete u ocho vecinos que queremos acceder al agua y no ha forma”, agregó.
“Entonces, si a nosotros no nos van a dar el agua, que corten todo alrededor. Si se dan una vuelta por el barrio, y verán que todas las casas poseen ese beneficio y nosotros no”, criticó.
Consultada sobre por qué no les habilitan el agua potable, Geraldina dijo que “los vecinos me dicen que la haga fácil, que el caño está en tal lado, agarrá una pala y conectate. ¿Por qué tener que hacerlo así? Si una no es una delincuente”.
En referencia a las molestias que le ocasiona el agua contaminada, Geraldina dijo que “mis injertos me están lastimando, por la contaminación del agua. En casa no se puede abrir la canilla porque es apestoso el olor que sale y no se puede lavar el agua blanca, por ejemplo. En este momento, estoy con morfina, por los dolores que me causa la infección. A mi casi me amputan una pierna y si no soluciono esto, voy por el mismo camino”.
“Yo no sé que vecinos tienen perforación. La mayoría posee el agua potable conectada clandestinamente a su casa, por eso no hay mucha gente acá reunida, solo él y yo”, dijo.
“Nosotros pagamos los impuestos religiosamente, pero el regador jamás pasa y el mantenimiento en las calles, no se realiza. Es una vergüenza el estado del barrio. De mi parte, con el tema de salud, estoy esperando una resonancia, para ver cómo seguimos. En el caso del agua, llevé una muestra a analizar y estoy esperando los resultados, sé que tiene mucho arsénico”.
Por su parte Daniel Datri dijo que el agua tiene grandes cantidades de arsénico. “El agua solo sirve para la construcción, levanta hasta la pintura de las piletas, imaginate lo que puede hacer en la piel».
“Los impuestos bien que los cobran, acá no hay mantenimiento, hay yuyales, baches, el regador no pasa, es una vergüenza. Estamos esperando que nos habiliten la obra de agua, es algo muy básico, el problema es que nosotros pagamos los impuestos y la municipalidad no presta su contraparte. Queremos algo de agua y por lo menos, que limpie las calles”, agregó.

