
Graciela A vive con su “nena de 13 años” en una casa precaria sin agua, luz ni gas. Duerme dentro de una carpa que colocó en el interior del techo que armó con palos y lonas, para morigerar el frío. Necesita ayuda para pasar el día a día.
Graciela y su hija se quedaron sin dinero para pagar un alquiler y fueron a vivir al lado del basurero de Santa Rosa. Tiene una pensión y por una quemadura tuvo que dejar de hacer los panificados que vendía en la calle para sobrevivir.
“La nena tiene problemas de asma y rinitis nasal, tiene que estar de por vida con remedios. Cómo se enfermó, se fue a vivir con otra de mis hijas hasta que se recupere. Me dijo ‘mamá, que se quede acá hasta que soluciones lo tuyo”, cuenta que le dijo una de sus hijas.
“No tengo dónde vivir. Antes hacía panificados hasta que se me quemó la mano y perdí toda la fuerza en uno de los brazos. Vengo reclamando al IPAV y a la Municipalidad y nunca me dieron más que bolsas de comida y la comida en el comedor”, dijo a Plan B Noticias.

“En el IPAV estoy anotada desde 2013 y seguimos esperando. Antes de venir al Amanecer vivía en un terreno que me habían prestado, donde construí una piecita, hice un ranchito, pero la pastora de la iglesia falleció y me tuve que ir del lugar”, contó.
“El 1° de mayo me quedé sin alquiler y fui al barrio que le dicen Amanecer. Pero desde hace muchos años vivimos en casas precarias, con letrinas como baños”, describe.
En un momento de la entrevista Graciela se quiebra y relata la violación de su hija: “a la nena me la violaron cuando tenía 11 años, la violó Rafael Lescano, está todo hecho en la justicia, pero no pasó nada todavía”.
“El otro día me dijeron que ya salía el juicio con una pena de 6 años, pero hasta ahora el tipo está libre y ya pasaron casi 3 años. Mi nena va a cumplir 14 años, le robó toda la adolescencia”, señaló.

Sobrevivir
“El día a día nos las arreglamos con la comida del comedor y voy a bañarme a la casa de mi hija. Ando en bicicleta, vengo a las 11:30 al comedor y después espero y la voy a buscar a mi nena a la escuela, que ya va a segundo año”, relata sobre su rutina de supervivencia. Se mueve entre el asentamiento El Amanecer, el comedor y la escuela en bicicleta por caminos de tierra en los que no se puede andar sin la luz del día..
“Yo he ido a la municipalidad, muchas veces me han verseado y ni mercadería me han dado. A una chica le pregunté que tienen conmigo para tratarme así. Le han dado casa a personas que roban, se drogan, toman, yo no tengo ningún vicio, nada, no les pido que me regalen nada, con mi pensión de 7 hijos, no tengo problemas en pagar la cuotita de la casa”, añadió.
La casa que habita hoy fue construida con palos, bolsas y lonas. Cocina a la intemperie y armó una letrina para usar cómo baño.

“Ahora a mi hija se le rompieron las zapatillas y la bicicleta. Me salen 2 mil pesos cada rueda. El que me pueda ayudar, le dejo mi teléfono para que lo publique, la nena calza 41. Que me escriban al 02954 15-327003”, pide Graciela.
Por último contó que “una vuelta hice política para un candidato y cuando le fui a plantear mi problema, me dijo que vuelva a San Rafael, que allá me den la casa. Hace 13 años que estoy acá y el político este me dijo eso”, aseguró.
Al principio no recuerda el nombre, hasta que lo suelta con decepción: “Francisco Torroba fue el que me dijo eso”, finalizó.


