
Lo que inicialmente pretendió ser una obra de bien, terminó generando una nueva forma “comunicacional” cuando una mujer de Zaragoza, España, “restauró” una obra de arte pictórica.
Cecilia Giménez, una feligresa habitante de la localidad de Borja, Zaragoza, vio con pesar –hace una década- que el “Ecce Homo”, un fresco plasmado en la iglesia de la Misericordia se encontraba percudido por el paso tiempo y sus inclemencias. Y decidió remediarlo.
La obra había sido elaborada por el pintor Elías García durante los años ’30, por encargo de las autoridades eclesiásticas. En una de las paredes de fachada del santuario el artista, que se encontraba ocasionalmente de vacaciones en el pueblito, pintó en óleo una réplica de Cristo de 66×40, que sería mundialmente famosa.
Con el transcurrir de las décadas, y el agregado de que la pintura no fue realizada con materiales aptos para el exterior, el Cristo comenzó a decolorarse y ya era visible su descascaramiento. Por esta razón fue que los encargados de la parroquia le pidieron a doña Cecilia, una feligresa de 81 años y restauradora amateur, que se encargara de acomodar la obra en cuestión.
Con más entusiasmo que conocimientos y experiencia, la mujer dedicó varias jornadas a limpiar el fresco “con amor”, como ella misma explicó luego. Cuando la faena aún no estaba concluida y doña Cecilia había tomado un día de descanso, la noticia de la restauración se publicó en el sitio web del Centro de Estudios Borjanos, acompañada de una fotografía, que fue replicada por el Heraldo de Aragón. Y a partir de allí, el caso se viralizó mundialmente, reproduciéndose en los principales diarios del planeta, pero sobre todo en las redes sociales, cuyo impacto llega hasta hoy.
Desde su “creación”, la han visitado 300 mil personas y esto ha resultado en un beneficio de 50 mil euros de ingresos anuales que son destinados a la ayuda de las personas sin recursos, según afirman desde la propia iglesia.
Pero las implicancias no terminan allí con esta obra, que –originalmente, el Ecce Homo- también ha sido representada por artistas de la talla de El Bosco, Rubens, Caravaggio, Tiziano, etcétera etcétera, sino que su “fama” puso en debate el porqué, el para qué y el qué del arte, su alcance y su impacto: algunos consideran el Ecce Homo de doña Cecilia como una bazofia y otros como un símbolo del pop de nuestro tiempo.
Sobre el punto, a lo largo de los años, se han pronunciado personalidades del mundo de la cultura, como el director de cine español Alex de la Iglesia, realizador de una película sobre la temática religiosa, como lo es “El día de la bestia”: “es un ícono de nuestra forma de ver el mundo”.

