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Hoy es el pacto con lo más rancio del poder neoliberal. Sin cambio de rumbo, ¿mañana el caos?

10 agosto, 2022
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Plan B Noticias publica la opinión del abogado y militante del campo nacional y popuolar, Ricardo Víctor Cheli, en relación con la actual situación económica y social, la instalación mediática que acusa a los pobres de ser responsables de su propia pobreza y la injusta distribución de la riqueza en el país.

*La clase media argentina en descomposición.

El problema de la instalación del caos, es que siempre es la antesala de la barbarie. Hoy, más allá que se diga que no estamos en el 2001, es evidente que vivimos en medio de un proceso golpista donde aparecen los “mesías” y apóstoles de la economía neoliberal para “poner orden” y salvarnos de algo que todos los procesos golpistas mencionan como causas de la debacle económica que alegan que deben ser desterradas:-los políticos, el populismo, el peronismo o el marxismo. La fórmula desestabilizadora destituyente fue y sigue siendo, exactamente la misma:-Gobierno débil + malestar en las calles + descontrol de precios y del dólar + incertidumbre + algún chivo expiatorio (hoy lo llaman Kirchnerismo).

Un “combo”, armado por la acción especulativa y desestabilizante de los poderes fácticos, que no son otros que los sectores del poder económico-financiero, del narco y agronegocio, asociados a grandes multimedios hegemónicos y a una Justicia elitista, patriarcal, antidemocrático e injusta que les otorga un blindaje de impunidad.

En síntesis, un sistema que se enanca y se montó históricamente sobre las democracias para imponer un sistema económico elitista y oligárquico.

Frente a esta grave situación hay un sector del pueblo, el más precarizado, que se moviliza permanentemente para defender los pocos derechos que, la voracidad de un capitalismo concentrado y salvaje, aún no les ha expropiado. Ante la dura realidad social y grado de pauperización inhumana, sus justos reclamos que vemos a diario, son básicamente por trabajo e ingresos dignos para todas y todos.

Hay otro sector del pueblo, que es la llamada clase media, que hace ya seis años que luce distraída y adormecida en un  “sentido común” que le inventan los multimedios, haciéndoles creer que la pobreza es causa y problema de los pobres, porque según un criterio hipócrita y falso (comprado al neoliberalismo y su prensa) “son vagos y no quieren trabajar”, culpables de todos los males vinculados a la economía y que para estabilizarla se debe terminar con toda ayuda social.  También agregan en ese pensamiento retardatario y acrítico, que el Gobierno y “la política” son los responsables de aumentar la pobreza porque reparte planes y aumenta el número de beneficiarios. La idea de clase media, al que la mayoría cree pertenecer, es mucho más que poder de compra, es el estereotipo de un sector medio que todo país aspira a tener como posibilidad de progreso social.

Sin embargo, es una clase o grupo social que no salió a enfrentar su propia situación decadente, su pérdida de calidad de vida, ni a la gigantesca confiscación de sus ingresos a manos del gran capital y si bien no es una clase media sin trabajo como en el 2001, hoy frente a la pérdida de valor del salario, por el efecto inflacionario (dólar blue por medio), la eliminación de subsidios a las energías (electricidad y gas), al transporte y al agua, tiene enfrente un horizonte muy oscuro de franco empobrecimiento tendiente a su desaparición. Para no retrotraernos al período neoliberal del macrismo, poniendo la lupa sobre las políticas anunciadas por el Ministro Massa, aunque se crea que no es su intención o se trate de disimularlo, actuando como gerente del poder económico antes referido, no tienen otro fatal destino que una mayor pauperización y la extinción de la columna vertebral de la sociedad argentina:-la clase media, que fue siempre un capital electoral del Movimiento Peronista y que por carácter transitivo es el objetivo no declarado (¿?) que persigue la clase oligárquica y sus mandantes del imperio norteamericano. O sea, acabar definitivamente con la soberanía política nacional y popular.

Lo que sostenemos en esta nota está avalado por los informes del INDEC que indican que a fines del año 2015, el mayor porcentaje de la población (48%), era considerado clase media. Con el arribo del gobierno neoliberal de Macri, comienza el período de movilidad social descendente, agravado en los dos últimos años por la pandemia, la guerra y las erradas medidas económicas del actual Gobierno.

La realidad es que Argentina atraviesa un proceso de empobrecimiento histórico que desmiembra a los sectores medios de la sociedad y empuja el país hacia extremos de desigualdad. Por un lado los ricos (sector social cada vez más concentrado) que no dejan de engrosar sus fortunas, mientras el resto de los sectores, aceleradamente, se vuelven más pobres porque con cada nueva crisis se genera un ensanchamiento de esa brecha. La desigualdad está alcanzando niveles feudales, en un país donde unos pocos se adueñan de casi todo lo que se produce, aunque gran parte del pueblo no se entere porque los medios de comunicación, que son también propiedad de los poderes fácticos, lo ocultan o lo niegan.

En otras palabras, la clase media tiene un problema de ingresos que le impuso el Gobierno tratando de encontrar soluciones a la inflación y a la acumulación de dólares para pagar una deuda externa odiosa que se traduce en un déficit excesivo y también, en una deuda interna que solo beneficia al capital financiero (bancos), porque son ellos los que la financian y que irremediablemente se traducen en tipos de interés altísimos para créditos, hipotecas, tarjetas de crédito, etc. Pero no solamente es eso, sino sus consecuencias, que es la degradación social, porque la rueda de la miseria, que cada día aplasta a más personas, sigue girando cada vez rápido, y no se detendrá hasta que haya acabado con la clase media. Esta situación, más temprano que tarde determinará la segmentación de nuestra sociedad en dos clases muy marcadas, pobres y ricos.

Solo la reacción de la clase media unida junto pueblo, que hoy ya está en las calles movilizado, evitará el caos y podrá para forzar un cambio de rumbo, en procura de la necesaria reorganización del Estado sobre las bases de la soberanía política y económica, la igualdad, la distribución de la riqueza y la justicia social. Porque la dignidad no se negocia, el hambre no se tolera y “solo el pueblo puede salvar al pueblo”.

*Ricardo Víctor Cheli

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