
El miércoles 31 de agosto se realizó en la sede de UTELPa un Conversatorio sobre la Masacre de Trelew, de la que participaron militantes de Derechos Humanos como Vicente Zito Lema, , el poeta Silvio Tejada, Pinki Pumilla, artistas de Santa Rosa y la Asociación Pampeana de Escritores.
En el marco de la actividad, desde la APE se leyó un documento bajo el título “Pueblo fusilado”, que conmemoró los 50 años de la Masacre de Trelew, donde fueron fusilados 19 militantes de diferentes partidos políticos.
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El documento consigna lo siguiente:
“A 50 años de la Masacre de Trelew, la Asociación Pampeana de Escritorxs (APE) suma su voz al cancionero de la memoria de la patagonia y ha de ser una cantata la que recuerda, cantata que es negra y roja como dice el poeta Edgar Morisoli en «El Sur Es Negro Y Rojo», «Patagonia negra, vidalitá, patagonia roja, se alzará esta tierra, vidalitá, que la sangre moja. Vidalita amarga la de Trelew, vidalita fuerte, Pueblo fusilado, tierra de pie, ¡guay, cuando despierte!
En el sur, las balaceras represivas parecen retumbar desde siempre. Hace 100 años más de 1100 trabajadores rurales fueron fusilados en la Huelga de la Patagonia en manos del estado represor que les obligó a cavar sus propias tumbas, tumbas comunes, tumbas del horror, tumbas de cruces y de piedras como señalamiento del aniquilamiento para que la memoria, la verdad y la justicia devuelvan el sentido de la historia.
La cronología del terror de estado y su brutal represión tiene en el fusilamiento una práctica fascista que se figura nube negra sobre la historia grande de los pueblos. Ni olvido ni perdón por el fusilamiento de Dorrego, por los fusilados del levantamiento de Valle, por los fusilados del basural de José León Suárez, como tampoco olvidamos ni perdonamos el fusilamiento de Severino Di Giovanni en febrero de 1931, ni el de Federico García Lorca en manos del franquismo, ni el de las hermanas Mirabal, ni el fusilamiento del Che, ni el de Rafael Nahuel ni los fusilamientos colectivos disfrazados de enfrentamientos como fue la masacre de Margarita Belén.
El 22 de agosto de 1972 gobernaba el país el dictador Alejandro Agustín Lanusse cuando los jóvenes jóvenes militantes de las organizaciones ERP, FAP y Montoneros, presos en la cárcel de Rawson, organizaron una fuga: algunes dirigentes lograron escapar pero otros 19 militantes no lograron su libertad de aquél campo de concentración y luego fueron cruelmente fusilades en la base aeronaval Almirante Zar.
Enterado el pueblo argentino de este fusilamiento se produjo el Trelewazo en Buenos Aires y en distintas regiones del país repudiando el operativo militar.
En ese horizonte, la APE contribuye a la memoria colectiva para reconstruir la historia fusilada con la palabra que testimonia, evoca y resiste”.

