
La directora de Políticas de Género y Diversidad de la comuna, Gabriela Bonavitta, se refirió al reciente diálogo con trabajadoras del sector, que vienen sosteniendo una serie de reclamos en el área. Evaluó el trabajo, a casi tres años de gestión y señaló que se ha logrado una relación aceitada con otros sectores, pero aclaró que «no baja el índice de denuncias», en la ciudad.
En diálogo con Plan B, Bonavitta repasó su trabajo y reconoció «un abismo» entre ser una militante del feminismo y tener que tomar decisiones, desde un ámbito de gestión.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
En referencia a la situación de violencia de género en Santa Rosa, Bonavitta precisó que bajó la la demanda del servicio de guardia, debido al trabajo de acompañamiento a situaciones de violencia de género, pero no las denuncias. “Lo que bajó fue el servicio de guardia porque las instituciones tienen las puertas abiertas: tanto la Dirección, la Unidad Funcional, el Hospital o las Fiscalías, pero hay un aumento en la demanda”.
“La diferencia es que ahora tenemos 14 horas de servicio para contener y atender esa demanda. Lo que antes era una guardia a las tres de la tarde, hoy se puede contener y planificar con el equipo. Por eso, creo, que bajó la demanda del servicio de guardia. Las denuncias por situaciones de violencia de género, no han disminuido. Crecen y se recrudecen las violencias. No baja el índice de denuncias”, dijo Bonavitta.
Consultada sobre la atención actual, Bonavitta dijo que la Dirección funciona de 7 a 16 horas. “La atención está sumamente garantizada. En esto las trabajadoras tienen una gran cuota de responsabilidad en sus tareas. Cuando se realizan las asambleas, no hay gente convocada y si se presentan de manera espontánea, las recepcionamos quienes no participamos de esa instancia. La atención está garantizada”.
Ante la pregunta de dónde están las nuevas trabas y este nuevo estado de alerta y movilización, por parte de las trabajadoras, Bonavitta dijo que “tenemos diferencias de criterio de qué se necesita de manera prioritaria y qué no, dentro de la Dirección. Todo lo que acordamos en el marco de la conciliación obligatoria, hay mucho de eso que está encaminado y lo que ayer despejamos un poco, fue el orden de prioridades de esas cosas”.
“Hay cuestiones edilicias que van a tardar. Por ejemplo, se reclama una bomba nueva para el suministro de agua. Hay suministro de agua, no es que el agua está cortada. Sí se puede mejorar, eso está encaminado y próximo a resolverse”, dijo Bonavitta. “O situaciones que tienen que ver con cuestiones técnicas o mejoras”, agregó.
“El año que viene vamos a ir al Centro Territorial. Todo empezó el año pasado, cuando cerramos la Dirección y entendíamos que ya no se podía seguir trabajando en ese lugar. En el medio, hubo búsquedas de alquileres, que para contener la cantidad de trabajadoras y el servicio que brindamos, de atención individual, requiere de consultorios para espacios terapéuticos y socioeducativos. Pero no encontramos”, recordó Bonavitta.
“Entonces readecuamos la Secretaría, fue en tiempo récord y hay una obra millonaria que se hizo ahí adentro, para despejar aquello de que no hay presupuesto para género. Nunca fue una cuestión de presupuesto. Hay una cuestión real y concreta de que no había lugar, adecuamos éste, que está en buenas condiciones y la solución de fondo, es el Centro Territorial, donde, por primera vez, vamos a tener las ciudadanas, un espacio pensado y diagramado para el abordaje de las violencias de género y la poblacón LGBT. Esa es la solución de fondo a lo edilicio”.
Consultada por su tránsito desde la movilización en las calles, a ser Directora en una dependencia y tener que tomar decisiones, Bonavitta dijo que “no sé si hay un abismo, sí una amplitud de la visión y el entendimiento de cómo funcionan las cosas, que es enorme. De ninguna manera soy la misma persona de diciembre de 2019 hasta ahora, en cuestiones muy concretas: entender tiempos burocráticos, trabas administrativas… entenderlas y no resignarse, dar la pelea desde adentro, para que muchas de esas situaciones desaparezcan, para que no terminen entorpeciendo las tareas que tenemos que llevar adelante”.
“La responsabilidad es otra: hay que gestionar recursos, trabajar pensando en un conjunto de personas, no solo a quienes les brindamos el servicio, que son prioridad, sino también a las trabajadoras, que también son prioridad, porque sin ese equipo de trabajo, no tenés servicio. Es todo muy distinto y no renuncio a que nosotras, que nos identificamos en el feminismo y transfeminismo, tenemos que traer estas herramientas a los gobiernos y al estado, para transformar la política, en la política pública que queremos. No lo vamos a lograr en cuatro años y no sé si lo vamos a ver, pero a esa pelea, no renuncio. No es que, por estar en un lugar de función, todo lo demás quedó afuera. De ninguna manera”.
Preguntada por el sistema de guardia, que ya no cuenta con un teléfono público, Bonavitta recordó que nació cuando la Dirección estaba cerrada, por el contexto de pandemia. “Ahí surgió el teléfono de la guardia, para comunicarse con las personas y dar respuestas. La realidad es que esa demanda ha mermado muchísimo, porque restablecimos el servicio y todas las oficinas del estado están abiertas”.
Además, en estos casi tres años de gestión, se ha producido una articulación institucional con quienes recepcionan. Las guardias nos llegan de la mano de la Unidad Funcional de Género o muchas veces nos han llegado situaciones de emergencia, a través de organizaciones. Todo eso cae en mi teléfono, y se articulan y gestionan los recursos necesarios, para lo que sea y tiene que aparecer. Es real que hoy no hay un teléfono de guardia público, porque entendemos desde el Ejecutivo que ya no es necesario y apuntamos a reforzar lo que está presencial”.
En referencia a los fines de semana, Bonavitta dijo que “si hay una situación de emergencia, la Unidad Funcional se comunica conmigo y desde la Dirección tenemos aceitada un tipo de respuesta para lo habitacional. La Unidad tiene su propio equipo interdisciplinario y si hay que contener desde ese lado, es ahí o articular con otras instituciones”.
En este sentido, Bonavitta recordó que “las guardias las dejan las propias trabajadoras, porque consideraron que la forma en que se resolvían esas guardias, no les servía, trabajarlas o cobrarlas de esa manera. Ahí se deja de hacer la guardia. Además, sostener la guardia y el trabajo en la oficina, es muy desgastante. Por eso, tenemos que ver qué otras cosas hacer. La guardia hoy no es una urgencia y el nivel de demanda bajó muchísimo y está aceitada de otra manera. Tal vez, lo que nos podemos dar son otras instancias de trabajo y que no tengan que ver con ese desgaste que implica estar con el teléfono constantemente, en un momento donde la mayoría de las instituciones estaban cerradas. El desafío es pensar qué otras cosas tenemos para ofrecer”.

La situación en la Dirección
“La semana pasada, las trabajadoras se declararon en estado de alerta y movilización. Lo que hicimos fue proponer una mesa de diálogo con el equipo interdisciplinario y el área administrativa. Esa reunión, que organizamos para ser efectivos en las respuestas que estaban necesitando y con la idea de poner todo a disposición, para evitar la escalada del conflicto, las tensiones y mejorar el servicio”, dijo a Plan B.
“Finalmente, en el día de ayer, tuvimos esa reunión, donde se abordaron muchísimos puntos, que tenían que ver con distintas cuestiones, algunas muy particulares, del trabajo diario, de reorganizar la tarea o del abordaje de las violencias, que es algo que ya hacíamos periódicamente”, explicó.
“También trabajamos otras cuestiones que hay que trabajar más en el ámbito paritario o que tienen que ver con situaciones administrativas. Entendemos que la reunión fue productiva y salimos con varios acuerdos. Uno de ellos, el de reencontrarnos la semana que viene, para poder escucharnos e ir brindando soluciones. Creo que este conflicto, como cualquier conflicto laboral genera tensiones de las que no es fácil salir y creemos y coincidimos que lo primero que tiene que aparecer es la voluntad de diálogo y de escucha, ayer nos fuimos con eso y hoy nos volvemos a encontrar para ponerle fecha para el próximo encuentro de la semana que viene y empezar a armar temas más puntuales y poder profundizar, con el objetivo de mejorar las relaciones hacia adentro de la Dirección, para mejorar el servicio que tenemos”, dijo Bonavitta.
“No hay forma de trabajar si no es hablando. Mi oficina está enfrente de la de ellas, hablamos constantemente. Hay una cosa que tiene que ver con recomponer una serie de encuentros que teníamos antes, donde éramos 20 personas y el diálogo fluía, con tensiones que hoy están y antes no estaban. Hay que trabajar para que eso vuelva nuevamente. Hay reclamos de fondo que no se van a solucionar mañana y no es en el ámbito de la Dirección, donde se van a solucionar y eso, tal vez, genera tensiones”.
“La verdad es que el diálogo está, ninguna de nosotras cree que esto sea una cuestión personal, son reclamos laborales que surgen ahora y que vienen de muchísimos años, con recursos que no estaban, presupuestos inexistentes, formas de trabajar, donde no se trabajaban en situación de equipo. Hay trabajadoras que tienen 20 años en la Dirección, ese desgaste tiene que aparecer y apareció ahora. Le ponemos el cuerpo y todas las herramientas para disposición para contener”, agregó la Directora de Políticas de Género.

