
Este miércoles, cuando la víctima llevaba una hora y media en lugar cerca de su victimario, se activó la alarma del CECOM de la Policía de La Pampa.
Yanina Coronel se trabajaba en un lugar cercano a Gabriel Páez Albornoz pero el alerta se activó recién una hora y media después de que se produjera el acercamiento.
La mujer trabajaba en un lugar cercano a la vivienda del policía, y por eso tomó recaudos: se dirigió al sitio por un recorrido alternativo para que no se activara la alarma. Llegó al trabajo a las 17:30 y recién a las 19 se comunicaron con ella desde la policía. La tardanza evidencia que de haber ocurrido algo, habrían llegado tarde.
“Yo me encontraba en la calle Poblador Desconocido al 800, del otro lado de la Circunvalación, mientras que él vive cerca de ahí, entre Smith y Fiorucci. Anteriormente desde el CECOM me dijeron que cuando tenga que ir para esa dirección, lo haga por Circunvalación, que fue lo que hice a las 17.30 y el llamado de activación del aparato a las 19.05”, relató.
Restricción
La justicia volvió a extender la restricción de acercamiento a Páez Albornos por otros 180 días para proteger a la mujer y el hijo de ambos. Rige hasta el mes de abril de 2023.
El caso se dio a conocer, por información de fuentes policiales, como un intento de homicidio en el que la mujer fue acusada de envenenamiento. El policía estuvo internado y cuando avanzó la investigación, se conoció que la supuesta victimaria era víctima: y también lo era su hijo.
El policía dice que su pareja lo quiso envenenar, pero a él se le sumó una causa penal por violencia de género y otra en el fuero civil por la tenencia del hijo en común.
Hasta ahora, en le proceso judicial abierto, consta que Yanina Coronel fue víctima de violencia de género e institucional, porque la policía protegió a su par al no tomar las denuncias que ella realizaba.
El hecho
El policía se descompensó el 5 de septiembre pasado luego de haber ingerido veneno en un licuado. Por el hecho fue detenida su esposa, Yanina Coronel, de 31 años. La hipótesis de fiscalía es que la mujer habría preparado el licuado y se lo habría dado durante varios días. Se basa en un relato de familiares del policía que estuvo varios días internado en terapia intensiva. Sin embargo, las pruebas fueron cuestionadas y no se hallaron huellas digitales de Yanina en la licuadora.
Plan B pudo saber que las pruebas consideradas esenciales para la acusación de Yanina Coronel no se habrían realizado en el marco del debido proceso. Se habla de falta de órdenes de allanamiento, de un veneno aportado por un vecino y de errores en la cadena de custodia de las pruebas.
Fuentes judiciales indicaron que el veneno utilizado no es de acceso civil, pero sí de las fuerzas policiales. Las muestras de Metomil 90 “no fueron secuestradas en la vivienda” sino que “fueron aportadas por un vecino que encontró cerca de la vivienda un sobre con veneno y lo entregó a la policía”.
Además, se tratará de establecer si la licuadora “fue secuestrada sin orden de allanamientos ni testigos”. En ella se hallaron rastros del veneno “pero sin huellas dactilares de Coronel”, confiaron.
También se cree que los investigadores “no aseguraron la cadena de custodia”. Por los delitos que es acusada, Coronel podría pasar hasta 18 años en prisión. En un acuerdo, se reduciría la sentencia, pero la mujer niega haberlo envenenado y cree que fue una autoagresión. Además, dio a conocer que fue víctima de violencia de género y que los dispositivos de atención y acompañamiento no estuvieron a la altura de su pedido de ayuda.

