Personas que viven en el barrio popular ubicado cerca de la laguna Don Tomás denunciaron que una persona originaria que les vende la posesión de tierras “supuestamente comunitarias”, indicaron.
Personas que viven en “El Nuevo Salitral” de Santa Rosa denunciaron de manera pública a Marta Colipi morales que “está estafando a varias familias y les está cobrando alquiler y vendiéndoles la posesión del terreno de supuestas tierras comunitarias”, informaron.
“Las familias que habitan desde hace varios años este barrio, el Nuevo Salitral, están siendo víctimas de una estafa por parte de Marta Colipi morales, que dice que las tierras son de ellas, y desde hace 2 años cobra alquiler con la promesa de que cuando terminen de pagar, la tierra será de ellos”, contó el dirigente del Partido Obrero, Luciano González.
“Lo cierto es que estas son tierras municipales y en el medio, esta señora ha estafado en más de 2 millones de pesos a las familias. La estafa fue acompañada por amedrentamiento. Queremos hacerlo público para que las autoridades correspondientes tengan una intervención para frenar esta estafa”, dijo.
María le dijo a Plan B que “cuando nos enteramos de que las vendía, quisimos comprar para tener las tierras, hasta que empezamos a ver cosas raras. No nos negamos a pagarle, vamos todos al día. Los 5 está acá firme para cobrarnos. Además, nos unió a la comunidad originaria y ahora decidimos no pagarle más hasta que nos haga un boleto de compra venta”.
“Cómo estamos en la comunidad, dijo que nos va a sacar el proyecto en el que estamos, que no es más que unos metros de manguera y capacitación para el riego. Pero, también está haciendo mal las cosas, porque al ser de la comunidad no nos puede cobrar”, dijo
“Nosotros compramos para trabajar, para poder verduras, plantas, y al mismo tiempo consumir. Pagamos más de medio millón de pesos”, añadió.

Por su parte, Damián contó que compró un terreno con un amigo y le entregaron dos motos , un Fiat Siena y dinero en efectivo.
“Nosotros le compramos a un sobrino que designó ella. Un día, cuando ya habíamos pagado, me llaman de acá del terreno mientras yo estaba trabajando, para decirme que ella me había llevado lo que tenía para construir mi casa. Lo había conseguido entregando otra moto”, indicó.
“Después de que le pagamos al sobrino, ella me empezó a hostigar y a pedirme más plata. Y no quería perder el terreno y le pagué con la moto que me habían pagado por un trabajo de pintura y me dio un simple boleteo”, añadió.
“Lo hice para conseguir el sello y la firma de ella. Sabía que había algo mal. Después de que le di todo eso, no le pagué más. Con lo que me cobró y me robó, ya es mucho dinero”, añadió Damián.
“Antes de que me robaran todo lo que tenía para construir la casa, ya me había armado un ranchito para guardarlas. Un día lo rompieron y ella vino con un camión y me lo robó todo”, finalizó.
Por último, Luciano González dijo que “queremos aclarar que ella está utilizando a los pueblos originarios para hacer negocios propios, y lo digo porque hay muchas comunidades originarais vienen reclamado las tierras. Pero ella utiliza esa situación para llenarse los bolsillos y estafar a las familias. El representante pampeano del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas debe tomar cartas en el asunto para evitar esta estafa y en momentos que muchas comunidades están siendo atacadas en distintas partes del país”.

Este nuevo conflicto se suma al de fondo, donde las y los habitantes reclaman las tierras para habitarlas. Muchas de ellas son fiscales y otras de un privado. La comuna local y el gobierno provincial han aclarado que no reconocerán el barrio popular y no han aceptado venderlas en cuotas pagables para las familias que allí viven.

